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| 3/18/2006 12:00:00 AM

En el último minuto

La increíble historia de una pareja que, acusada por la justicia norteamericana de la muerte de su hija, se salvó de ser extraditada cuando ya tenía un pie en el avión.

Hace año y medio esta dolorosa historia conmovió a los colombianos. La pesadilla para Diana Polentino y Leonardo Arciniegas comenzó el 15 de mayo de 2003 en Los Angeles, California, cuando su bebé Nicole, de apenas 6 semanas de nacida, se ahogó mientras era amamantada. La reacción de los jóvenes colombianos fue correr a un hospital cercano donde reanimaron a la pequeña. Pero en el hospital no había cupo, así que después de darle los primeros auxilios, la trasladaron a otro centro de salud. Tres días después, Nicole murió.

Ni Diana ni Leonardo se imaginaron las consecuencias que les traería no haber llamado al 911 como es costumbre en Estados Unidos, en vez de correr hacia el hospital. Se les acusó de negligencia por no acudir a la línea de emergencias, y el Tribunal Supremo de Familia les quitó a sus otros dos hijos argumentando que no tenían las capacidades para criarlos. Tres meses después de pelear infructuosamente la custodia de los pequeños, Diana y Leonardo, desesperados, se llevaron a sus hijos del hogar donde los tenían recluidos y escaparon a Colombia.

Hace año y medio la familia estaba reunida en su casa en el sur de Bogotá y fue sorprendida cuando la Interpol llamó a la puerta. Buscaban a Diana y a Leonardo. La orden de captura alegaba robo de menores, homicidio y lesiones personales agravadas causadas a un menor. "Lo primero que pensé es que era por haber sacado a los niños a escondidas. Nunca se me ocurrió que fuera por homicidio", dice Diana.

La corte norteamericana, además de requerir a la joven pareja por haberse llevado a los dos niños que estaban bajo la custodia de la corte de familia, los pedía por la muerte de la bebé, con el argumento de que la niña presentaba numerosas fracturas, probablemente a causa de golpes o un fuerte sacudón. Los padres negaron el hecho, y su abogado, Armando Novoa, removió cielo y tierra para demostrar la inocencia de los padres. Recopiló exámenes y la historia clínica de la bebé hasta que dio con las radiografías que le hicieron cuando llegó al primer hospital. Ellas demostraban que la pequeña Nicole llegó sin ninguna fractura al centro médico. "Si las tuvo, seguramente se produjeron en la reanimación o en la ambulancia camino al otro hospital, pero no fueron causadas por los padres", dice Novoa.

Mientras la solicitud de extradición seguía su curso, los padres permanecían detenidos. La Corte Suprema de Justicia de Colombia aceptó que comparecieran a juicio ante la Corte superior de California por el delito de homicidio, pero no aceptó los cargos de robo de menores y lesión personal causante de la muerte de un menor.

El abogado, en un intento para que la Corte Suprema reversara la extradición por homicidio, le solicitó que revisara las radiografías y otras pruebas, pero esa institución no tiene la competencia para hacerlo porque sería interferir en un proceso de otro tribunal en el exterior. "Siempre la Corte queda como la mala del paseo. Nuestra actuación en casos de extradición tiene un límite, debemos constatar que las personas que van a ser enviadas a otro país sean las que pidieron y no otras. Tenemos que revisar que el delito por el que se pide a alguien también sea delito acá. Pero no podemos revisar pruebas", dice el magistrado Mauro Solano, presidente de la sala penal de la Corte Suprema de Justicia.

El 16 de noviembre pasado, el presidente Álvaro Uribe firmó la extradición de Diana y Leonardo. El abogado, que aún no entiende por qué la justicia de Estados Unidos no tuvo en cuenta las radiografías que demostraban la inocencia de sus clientes, presentó ante la Presidencia una revocatoria de la decisión.

Pero antes de que hubiera algún pronunciamiento, la corte norteamericana retiró la solicitud de extradición de los dos colombianos y desde la semana pasada gozan de la libertad. Las razones no se conocen, y ya la Corte Suprema de Justicia le pidió al presidente Uribe que solicite información a las autoridades estadounidenses sobre las decisiones en el caso. Diana y Leonardo no saben ni entienden qué pasó. Pero sienten que la historia tuvo un final que no puede ser feliz, cuando hay una niña muerta, pero que habría podido ser todavía peor.
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