Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/01/04 00:00

Encendiendo motores

El canciller Jaime Bermúdez le cuenta a SEMANA cómo piensa reformular el manejo y los alcances de la política exterior del país en 2009.

“Creo que las diferencias con ecuador no se deben traducir en agravios personales”

Semana: Vamos al grano: ¿cuáles son las prioridades de la política exterior colombiana en el último año y medio del gobierno de Uribe?

Jaime Bermúdez: Déjeme arrancar por dos retos institucionales y políticos: uno, que la Cancillería se constituya en el eje articulador de la política exterior del país. Por eso, es fundamental establecer una coordinación de la política exterior. Adaptar la planta interna a las necesidades actuales. Mejorar la situación de los salarios de las personas que trabajan en la Cancillería. Aumentar las exigencias de ingreso a la carrera y de ascenso de la carrera. Elevar el requisito para los nombramientos de libre remoción. Que se les exija las mismas cualidades que los de la carrera. Y estamos revisando las exigencias para los idiomas que se requiere.

 
Semana: ¿Las embajadas están preparadas para este reto?
J.B.: Hay dos problemas. Estamos subrepresentados en algunas regiones. Hay un dificultad de representación de Colombia en el exterior, en particular en Europa del Este. Hoy sólo tenemos en Polonia.

Semana: Pero fue una decisión del gobierno actual cerrar embajadas...
J.B.: Eso tenía que ver con dificultades fiscales. Con esto no quiero decir que vamos a abrir nuevas embajadas. En materia de consulados, por ejemplo, tenemos que ver cómo hacemos más consulados móviles y trámites virtuales.

Semana: Usted habla de la importancia de que los diplomáticos nombrados tuvieran unas calidades mínimas para representar al país. En los últimos meses, renunció un embajador por relaciones con paramilitares y un cónsul por hacer declaraciones polémicas en Venezuela. ¿Cómo va a hacer para que no se repitan estos escándalos?
J.B.: Tener mucho criterio en la selección de esas personas. Recientemente ha habido designaciones que han sido importantes. Por ejemplo, Angelino Garzón ha sido designado embajador en Ginebra. Hemos designado a una persona de la carrera diplomática en Honduras. Se ha nombrado una persona de reconocido prestigio en Argentina. El nuevo embajador en la Organización Mundial del Comercio es el viceministro de Comercio, Eduardo Muñoz. Hay que buscar las mejores personas para esos cargos.

Semana: ¿Y cuál es el reto político?
J.B.: A mí me parece que Colombia está pasando por un buen momento en cuanto a su reputación y su credibilidad internacional. Esto no es retórico. Históricamente, el país ha sufrido mucho. Los problemas del narcotráfico, de terrorismo, de pobreza, eso hizo que el país tuviera una política exterior defensiva. De estar permanentemente explicando cuáles son sus problemas. Algunos llegaron a hablar de un Estado fallido. La percepción sobre Colombia ha mejorado ostensiblemente. Y se mide en hechos objetivos: Colombia es, después de México y Brasil, el tercer país en recibir inversión extranjera. Pasamos de 500.000 a 1.200.000 turistas al año. Se refleja en el reconocimiento que Colombia recibe hoy de la prensa mundial. Se refleja, por ejemplo, en que el presidente Uribe fue el único mandatario no miembro invitado a la cumbre de la Apec en Lima. El canciller japonés viene a Colombia después de 10 años. El canciller ruso después de 18 años.

Semana: Dice que la política exterior no es defensiva, pero hace unas semanas el vicepresidente Santos en Ginebra le pidió perdón al mundo por los falsos positivos.
J.B.: En ciertos temas tenemos dificultades. Pero en derechos humanos también tenemos avances. Incluso el Vicepresidente fue a Ginebra de manera voluntaria. Y todos los países que intervinieron destacaron los avances que se han logrado.
El otro gran reto es desarrollar una política exterior más audaz y sin complejos. Un objetivo fundamental es relacionarnos más con las economías de Asia.

Semana: ¿Qué papel va a jugar la misión de expertos en este giro en la política exterior?
J.B.: Será una misión con un tiempo determinado de seis meses. Está compuesta por expertos nacionales e internacionales como el vicerrector de Harvard, Jorge Domínguez, y el ex canciller de Brasil Luiz Felipe Lampreia. El objetivo fundamental es formular unas recomendaciones que serán públicas. Harán un análisis sobre dónde va el mundo y cómo puede y debe Colombia jugar en ese escenario. Así mismo, espero que la misión ayude elevar la discusión de la política exterior en el país. Y contra lo que opinan algunos, no va a desplazar a la comisión asesora de relaciones exteriores.

Semana: Usted habla de la importancia de ser audaz y tener mayor presencia en el mundo. Dada la relevancia de Suráfrica, ¿cree que Colombia le ha dado esa jerarquía con Moreno de Caro como embajador?
J.B.: Estuve revisando el informe de gestión del embajador Moreno de Caro. Creo que ha hecho cosas importantes. Es bueno que se reconozca. Estoy convencido de que el nuevo embajador, Édgar Perea, puede hacer una buena gestión con el apoyo de la Cancillería.

Semana: Hablemos de nuestros vecinos. ¿Cómo logramos volver a esas relaciones que teníamos con Ecuador hace 10 años, cuando nos veían como el buen vecino del norte?
J.B.: En los últimos meses Colombia ha obrado con prudencia y discreción. Sin ceder en lo fundamental. Ha participado en la OEA, con el centro Carter. Yo mismo incluso me reuní con la canciller de Ecuador para buscar soluciones. Pero no ha sido posible avanzar. Me he reunido con los medios de Ecuador en los últimos días. Les he dicho que Colombia y Ecuador tienen que hacer un esfuerzo como países. Me explico: creo que los ecuatorianos no conocen suficientemente a Colombia ni los colombianos a Ecuador.
Se requieren dos condiciones básicas para avanzar con el gobierno ecuatoriano: uno, prudencia y discreción en las declaraciones públicas, y dos, establecer hacia adelante un mecanismo eficaz de coordinación para lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, especialmente en la zona de frontera.

Semana: Aparentemente, el presidente Rafael Correa no opina lo mismo sobre la discreción. Lo atacó a usted hace unos días.
J.B.: Las diferencias no se deben traducir en agravios personales. Aprovecho para desearle lo mejor al pueblo ecuatoriano en 2009.

Semana: ¿Con Venezuela sigue la ‘guerra fría’?
J.B.: Con Venezuela las relaciones son buenas. Los Presidentes han estado muy en contacto. Tenemos varios temas pendientes de agenda. Tenemos que buscar un mecanismo bilateral que permita un marco para proteger el comercio entre los dos países. Una cosa: cuando preguntan por los vecinos, siempre preguntan sobre lo problemático. No preguntan por Brasil, por Perú, por Panamá, con quienes tenemos excelentes relaciones.

Semana: Con Estados Unidos, en los últimos dos años, se ha vuelto una obsesión el TLC. Pero a pesar del esfuerzo de la embajada y el gobierno, la realidad es que no se ha logrado el objetivo. ¿No es el momento de engavetar el TLC y empezar de cero?
J.B.: Si arrancar de cero implica engavetar el TLC, no estoy de acuerdo. Pero si usted habla de manejar una agenda con Estados Unidos mucho más amplia, sí estoy de acuerdo. Precisamente venimos trabajando con el Presidente, la Embajadora y el Ministerio de Comercio en la definición de una estrategia en ese sentido.
Hay una cosa muy importante por destacar: Colombia nunca ha recibido un apoyo tan grande de la prensa norteamericana. En un mes han salido más de 25 editoriales de los principales medios a favor de Colombia.
 

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