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| 7/8/2014 12:00:00 AM

La polémica por el negocio de los energizantes

Una demanda obliga a los fabricantes a advertir sobre el posible daño que pueden causar. Pero ¿qué tanto servirá?

Desde hace cuatro años, Hermann Garrido ha liderado una lucha contra los energizantes que se comercializan en el país, especialmente el Red Bull.
 
Su intención era demostrar por qué los fabricantes de esas bebidas no deben afirmar que esos productos dan energía, sino que son estimulantes que actúan de una manera similar a las drogas psicoactivas.

En el 2011, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca falló en contra de su demanda. Pero ahora el Consejo de Estado les da la razón al abogado y a sus tres hijos, que también estuvieron en el proceso.

Garrido, famoso en el Consejo de Estado por interponer decenas de demandas, tutelas y recursos, se enfrentó jurídicamente nada más y nada menos que al Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), al Ministerio de Salud y Protección Social, y a la sede en Colombia de la multinacional Red Bull.

El abogado considera que al catalogar esas bebidas como energizantes, “se está induciendo al error al consumidor porque con ese líquido no se quita el cansancio sino que solamente lo disfraza”. Así lo advirtió en la demanda que instauró en noviembre del 2010.

Además, argumenta que la multinacional Red Bull violenta las leyes colombianas, especialmente la Resolución 4150 de 2009, porque da entender que ese producto es un rehidratante, cuando es claro que se trata de un estimulante.

Garrido sostiene que esa publicidad atenta contra los derechos colectivos a la salubridad pública y de los consumidores. Asegura también que su consumo se debe limitar en mujeres embarazadas, niños y pacientes con arritmias, trastornos o ansiedad.

“A los niños, que apenas están formando su organismo, por las mismas razones por las que no se les puede dar alcohol o cigarrillos, no se les puede dar bebidas energizantes porque son nocivas para la salud”, afirmó el abogado a BluRadio.

En la entrevista, Garrido también lamentó que esas bebidas no tengan restricciones para ser vendidas y que incluso se puedan encontrar en cualquier semáforo. 

Ahora su esperanza es que el ministro de Salud acate la orden del Consejo de Estado y revise cómo se están regulando los energizantes antes del tiempo máximo que le dio el alto tribunal (nueve meses).

Pero no sólo el RedBull sino todas las bebidas de este tipo. De hecho, el producto de esa marca no es el que más se vende. En el 2012, el energizante más comercializado en el país fue Vive 100, con el 64 % del mercado.
 
El poder detrás del debate
 
Aunque el fallo del Consejo de Estado ordena que de ahora en adelante todos los energizantes deben tener un mensaje expreso sobre “los posibles riesgos que genera para la salud”, su venta no se limitará por el momento (vea las regulaciones específicas que habrá).

Y es que difícil que las autoridades colombianas decidan regular la venta de un producto que mueve cifras multimillonarias en la economía nacional.

Tan sólo en el 2011, cuando estas bebidas llevaban un poco menos de diez años en el mercado colombiano, se vendieron seis millones de litros de energizante, lo que generó ganancias cercanas a 170.000 millones, según la Cámara de la Industria de Bebidas de la ANDI.

De hecho, esa asociación lanzó un portal web para intentar desmitificar el consumo de ciertas bebidas, entre ellas los energizantes. En dicha página, la ANDI asegura que ese producto “posee una cualidad que permite recuperar energía física y mental”.

Esto contradice las disposiciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que en múltiples ocasiones ha recomendado que esas bebidas se deben llamar estimulantes y no energéticas, precisamente porque no ayudan a recuperar energía.

Otro de los mitos que intenta descalificar la ANDI es la no hidratación de ese tipo de bebidas. Aunque no se refiere expresamente a ello, utiliza un estudio del 2004 del U.S. Institute of Sciences en el que se asegura que “todas las bebidas hidratan, incluidas las que contienen cafeína”, principal componente de los energizantes.

Pero la OMS también dedicó, en el 2005, un capítulo a este argumento. Dentro de sus recomendaciones sobre los energizantes subrayó que “no sirven para rehidratarse”.

El debate sobre el beneficio o el daño de esta clase de bebidas no sólo es colombiano. A finales del 2012, Estados Unidos encendió las alarmas sobre si los energizantes habían causado la muerte de decenas de jóvenes. Otros países más cautos, como Francia, Dinamarca y Noruega, prefieren restringir la venta de ese producto y venderlo únicamente en las farmacias. Incluso, en algunos lugares del mundo se retiró ese producto del mercado.

Ahora el turno de discusión es para Colombia. Una de las dudas a resolver es qué tanto servirá que las bebidas energizantes expliquen los posibles daños que pueden causar y si realmente esto contribuirá a que menores de edad o mujeres embarazadas no la tomen. La polémica está servida.
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