Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/16/2013 8:00:00 AM

Robledo y Lizarralde: empate por lo bajo

El cruce de acusaciones entre el senador y el ministro de Agricultura no deja bien parado a ninguno de los dos.

La pelea entre el fiscal y la contralora no es el único mano a mano de gran calibre político que se vivió la semana pasada. La bronca entre el ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, y el senador del Polo Democrático Jorge Enrique Robledo fue igual de ácida.

El ministro dio el primer cañonazo  cuando hizo pública una grabación de Robledo hablando con unos sindicalistas en su despacho. Como el senador había puesto en tela de juicio la idoneidad de Lizarralde para ser ministro de Agricultura, este quiso darle una estocada al revelar un casete que supuestamente presentaba a Robledo como un agitador subversivo.

Las dos acusaciones eran exageradas. Desde que el ministro se posesionó, Robledo ha pretendido que está impedido para ejercer ese cargo por su trayectoria en Indupalma. Esa es una empresa privada que se ha caracterizado por combinar la agroindustria con fórmulas de asociación campesina. El modelo tiene tanto defensores como detractores y obviamente no es perfecto. 

Sin embargo, como el debate de la altillanura está sobre el tapete y todo el mundo coincide en que allá tienen que convivir tanto los macroproyectos como la agricultura campesina, la experiencia de Lizarralde, con sus aciertos y sus errores, era la que más se ajustaba a los requisitos del cargo.

 Robledo tiene derecho a estar en desacuerdo con ese modelo de desarrollo para la Orinoquia, pero se le va la mano al tratar de ser efectista presentando al ministro como un codicioso latifundista, perseguidor de sindicalistas y usurpador de la tierra de los campesinos.

En cuanto a la grabación que reveló Lizarralde, aunque a primera vista no hay nada muy grave, hay algunos apartes con los cuales el senador no queda muy bien parado. Sin embargo, al ministro tampoco le quedó bien la imagen de perseguidor de la oposición con base en interceptaciones ilegales de anónimos. 

La cinta contiene una conversación entre Robledo y un grupo de sindicalistas de Cerromatoso en Montelíbano (Córdoba) que quieren llamar la atención sobre el intento de quitarles las regalías a los municipios. Hasta ahí no hay problema y la causa de proteger los recursos de las regiones sin duda es loable. Lo que podría ser cuestionable es que invocando el propósito de “hacer ruido” a escala nacional para que les paren bolas, el senador incita abiertamente a sus interlocutores a una movilización con bloqueo de carreteras. 

Azuzar a 500 trabajadores a que se paren con pancartas para trancar el tráfico en un vía clave podría constituir un delito o por lo menos deja un mal sabor. En todo caso, no es lo que se espera de uno de los padres de la Patria. La afirmación del ministro de que para Robledo “el fin justifica los medios” no parece totalmente inexacta.

Sin embargo, Lizarralde también tiene un problema. Teniendo en cuenta que varios funcionarios del gobierno anterior están en la cárcel por chuzadas a la oposición, sacar de la manga una grabación contra Robledo, de la cual no se puede explicar el origen, es un acto de torpeza política. 

El gobierno de Santos hace grandes esfuerzos por contrastarse con el de su antecesor, pero definitivamente con esta denuncia no lo está logrando. Por ahora el mano a mano entre el ministro y el senador se ve como un empate en el que los dos quedan mal.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.