17 noviembre 2007

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Entre el amor y la cólera

Críticas emocionadas y despiadadas ha despertado la cinta basada en la obra de Gabriel García Márquez. El 30 de noviembre se estrena en el país.

Entre el amor y la cólera.

Cuando el productor Scott Steindorff llegó a visitar a Gabriel García Márquez en México, hace un mes, temblaba de dicha y preocupación. Tenía entre manos la edición final de la película El amor en los tiempos del cólera, una cinta de 48 millones de dólares en la que todo había sido escogido con pinz
as para no despertar la literal cólera del Nobel, y a la que le había puesto un amor que él mismo comparaba ya con el de Florentino Ariza por Fermina Daza. Era la versión final que se estrenó este fin de semana en Estados Unidos y que llegará al país el 30 de este mes.

Satisfecho, el productor no podía, sin embargo, dejar de sentir incertidumbre. Sus temores tenían justificación. “No era fácil adaptar un libro y yo me había propuesto hacer una película que le hiciera justicia a esa obra”, dijo, después de recordar que habían pasado tres años esperando que el escritor aceptara.

Había sido cuidadoso en cada detalle. Para comenzar, la selección del elenco, encabezado por Javier Bardem, Benjamin Bratt, Giovanna Mezzogiorno, John Leguízamo, Catalina Sandino, Marcela Mar, Héctor Elizondo y Fernanda Montenegro. Así mismo, había escogido para el guión al surafricano Ronald Hardwood.
Pero teniendo en cuenta el empeño inicial del escritor en que no se hiciera una versión al cine de su obra, era comprensible su nerviosismo. No tuvo que esperar demasiado para enterarse de los resultados porque antes de que empezaran a aparecer los créditos, el autor fue efusivo. “Cuando terminó la película, él levantó las manos y con una gran sonrisa dijo: ‘¡Bravo!’”. El productor intenta imitar con sus propias manos la expresión del escritor, como si aún viviera el momento. Esa imagen, unida a la aceptación del escritor, fue su mejor recompensa.

Steindorff, quien ganó un Globo de Oro, es un hombre porfiado, atributo que hizo posible que el mundo conociera en la pantalla grande la historia de Florentino Ariza, el apasionado personaje que esperó 50 años, nueve meses y cuatro días para reiterarle su amor a Fermina Daza, la mujer que por la que se encaprichó su corazón cuando era joven.
Fue un asunto de tiempo y perseverancia.  “Insistí todos los días para que García Márquez me diera un quizás”. Con el mismo tesón del personaje de la novela, el productor aceptó las negativas de García Márquez, primero a través de su agente literario y después del propio escritor. Steindorff, al leer la obra por primera vez, había quedado tan atrapado por su belleza como Florentino Ariza por Fermina Daza. “Es una de las más grandes historias de amor que se han escrito y desde que la leí, me propuse llevarla a la pantalla”, dice, al recordar que la idea de llevarla al cine fue del productor Dylan Russell.
Entusiasmado con la obra, Steindorff buscó una adaptación al cine lo más ceñida al libro, y contrató como guionista a Harwood, ganador del Oscar por su trabajo en la adaptación de El pianista. Cuando, meses después, Steindorff y Harwood le pidieron a García Márquez su opinión sobre el trabajo que estaban realizando, éste les dijo: “El problema es que tanto tú como el libretista han hecho un guión muy adaptado. Tienen que partir del libro”, les dijo García Márquez, haciendo gala de su buen humor.

Del trópico a Hollywood

“Inicialmente íbamos a rodar en Brasil, pero el vicepresidente Francisco Santos me llamó y me dijo que tenía que conocer Cartagena”. Steindorff viajo con Mike Newel, el director, y cuando recorrieron la ciudad quedaron convencidos de que se debía filmar allí. Encontraron rincones encantadores que la cámara recorre en la película.
Johnny Depp tenía la primera opción para interpretar a Florentino Ariza. Sin embargo, sus compromisos no le permitieron integrar el proyecto y así llegó Bardem.  “Javier es para mí uno de los mejores actores del mundo. Él  creyó en la historia y, como todos los otros, se comprometió con su papel”.

En el mundo literario hay un refrán que sostiene que las traducciones, al igual que las bellas mujeres, cuando son muy bellas no son fieles, y cuando son fieles no son bellas. Aquí el reto era traducir al cine un libro de la envergadura de El amor en los tiempos del cólera, publicada en 1985.

La historia se refiere al amor imposible de Florentino Ariza, que se enamora desde muy joven de Fermina Daza, una hermosa mujer hija de Lorenzo Daza, un comerciante de mulas empeñado en casar bien a su hija.

Giovanna Mezzogiorno, la actriz principal, ha participado en varias películas europeas, entre las que se destacan Don’t Tell y Facing Windows.

El español Sergio Bardem (Jamón jamón, Antes que anochezca, Pasos de baile), que interpreta el papel principal, había leído la novela en su adolescencia y celebró en Barcelona la noticia de su selección para el papel de Florentino Ariza, el modesto empleado del telégrafo.

También se incorporó a la actriz Catalina Sandino en el papel de Hildebranda Sánchez, la prima de Fermina Daza. “El reto era inmenso. Llevar una historia del Nobel al cine no era nada fácil”, asegura Catalina, quien manifestó que el mismo García Márquez le ayudó a construir su personaje.

A su vez, el actor Benjamin Bratt, quien hace el papel del doctor Juvenal Urbino, el hombre que le arrebató a Florentino el amor de su vida al casarse con ella, dice que aparte de estudiar el libreto, se adentró en el libro para conocer bien al personaje. “Todos nos moríamos por conocer a García Márquez y teníamos la esperanza de que un día aparecería en Cartagena para vernos trabajar. Pero eso nunca pasó”, dice, apuntando que tal vez el escritor prefirió apartarse del proceso creativo de la película para que el proyecto siguiera adelante.

Su deseo de conocer al escritor se cumplió en Los Ángeles. “Yo iba entrando a un café y de pronto vi que García Márquez salía de allí. Seguramente ya había visto fotos mías de la producción de la película porque me saludó muy amistoso. Yo me fui detrás de él, como un colegial, siguiéndolo para que nos tomáramos una foto”, dice el actor, de origen peruano y nacido en Estados Unidos.

Uno de los grandes momentos es cuando la voz de Shakira vuela sobre la imponente Sierra Nevada de Santa Marta. “Shakira llegó al proyecto a través de García Márquez. Él quería que ella fuera parte de la película, recuerda Steindorff. Ella se integró al proyecto con tanta pasión, que la conexión con el espíritu creativo del filme fue inmediato”. Steindorff relata que  “cuando terminó la película, inmediatamente Shakira se sentó a componer, tenía claro lo que quería hacer”. 

Mike Newell, director de la película, tiene entre sus créditos las taquilleras películas Harry Potter y la orden del Fénix y Cuatro matrimonios y un entierro. Con paciencia e ingenio sorteó las dificultades que encontró, empezando porque no pudo encontrar casas rodantes para los artistas. Entonces tuvieron que adaptar contenedores del puerto para ubicarlos.

“Estoy decidido a hacer ‘Cien años de soledad’ –dice Steindorff–. La última vez que vi a García Márquez le ofrecí mucho dinero, pero me dijo que no”, afirma. Y agrega que no se da por vencido: “Soy discípulo de Florentino Ariza, que esperó más de 50 años por la mujer que amaba. Yo sigo empeñado en llevar ese gran libro al cine. Solamente espero que, como Florentino, no me salgan antes muchas canas…”.

Steindorff no quiso confesar si se siente un Florentino Ariza por su persistencia para amar o por su talento para seducir. “No he llegado a conquistar 622 mujeres”. Pero, al igual que Ariza, encontró en Colombia el amor de Marcela Mar que, espera, sea eterno.
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