Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/04/28 00:00

Entre colegas con respeto y aprecio ¿Qué es ser "obispo"? Callar podría ser complicidad

Entre colegas con respeto y aprecio ¿Qué es ser "obispo"? Callar podría ser complicidad

Entiendo perfectamente, reconozco y defiendo el derecho de todo periodista a expresar sus opiniones con libertad y no me extraña para nada el hecho de que surjan controversias sobre las decisiones y actuaciones de los hombres de Iglesia; pero, con todo respeto, quiero hacer tres anotaciones a mis apreciados colegas de los distintos medios de comunicación cuando tratan sobre temas de Iglesia. La primera es de carácter ético y se aplica a todas nuestras actividades, tanto informativas como de opinión, y es el absoluto respeto a la verdad a partir de la cual tenemos libertad para manifestar nuestra opinión. En este punto no puede existir excepción. No hay derecho para atribuir, por ejemplo, al Señor Cardenal la supresión de una columna, cuando él lo que pidió fue rectificar una doctrina ?y estaba en el derecho de hacerlo, de acuerdo con normas jurídicas que rigen la Iglesia?, y se lo estaba pidiendo a alguien que es sacerdote, y por lo tanto con un compromiso existencial muy serio de obediencia. El no decir con claridad esto es manipular la información para tratar de justificar así la opinión personal y eso, me excusan los colegas, no es ético. La segunda observación es de carácter profesional y es el de buscar información sobre el tema que queremos comentar. Por vía de ejemplo, si yo quisiera tratar algo sobre el mundo de los deportes, tendría una terrible dificultad porque valorando esa actividad, nunca la he vivido, ni la he conocido. ¿Ustedes, apreciados colegas, se han preocupado por conocer qué es un obispo para la Iglesia Católica? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Cuál es su oficio como "maestro" de la doctrina? ¿Qué es lo que tiene que hacer en defensa del "depósito de la fe", que es el contenido de lo que creemos? Hay un clásico proverbio castellano que dice: "no hay que pedir peras al olmo". Ustedes, queridos colegas, ¿no creen que en un asunto de doctrina, el obispo, por razón de su cargo, tiene la grave obligación de defender la fe? Exactamente para eso fue nombrado y su deber en ese campo es el de ser doctor y maestro auténtico de los fieles encomendados a su cuidado (Canon 753). No se necesita ser teólogo, ni creyente, ni católico, para entender que para la inmensa mayoría de los cristianos, no solamente de los católicos, la divinidad de Cristo es un punto esencial de su fe. Y no se necesita sino una elemental lógica para saber que un obispo de la Iglesia Católica, si realmente es tal, siempre defenderá esta doctrina; más aún, la historia de la Iglesia está llena de testimonios de esa defensa y de mártires, es decir testigos, que la han proclamado llegando hasta el derramamiento de su sangre. Los grandes concilios ecuménicos se han reunido para proclamarla, no sólo en la antigüedad, sino hace 40 años en el Vaticano II. La tercera anotación ya la hemos hecho en otras ocasiones y es la imperiosa necesidad de conservar las buenas maneras, la cortesía y la decencia en el trato. No hay derecho para ser groseros y ofensivos con ninguna persona, sin excepción. Ningún colega tiene que faltar al respeto a nadie y es gravemente ofensivo para los católicos ver cómo algunos colegas se refieren al Señor Cardenal, quien es en primer lugar todo un caballero, un verdadero señor y, además, un sucesor de los apóstoles, el Pastor de nuestra Iglesia de Bogotá, el maestro de la doctrina y el que ha recibido la plenitud del sacerdocio para la santificación de quienes somos sus fieles. Enrique Castillo Corrales, Pbro. Director de El Catolicismo

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.