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| 8/6/2001 12:00:00 AM

Entre dos aguas

Ante las tensiones entre el Concejo y el alcalde Bogotá se juega sus obras y el modelo de gobierno que necesita.

El jueves pasado Maria Isabel Patiño, directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), tomó la decisión de aplazar hasta los primeros días de noviembre la presentación del proyecto de acuerdo para el cobro de valorización del que depende la realización de 14 grandes obras para Bogotá. Después de haber presentado tres proyectos sobre el mismo tema, debatir con cada uno de los concejales las diferencias de fondo en torno a la conveniencia del cobro, sus impactos en la ciudadanía y la necesidad de continuar con las obras, la comisión de presupuesto del Concejo lo volvió a hundir. ¿Las razones? Van desde la oposición con argumentos hasta la oposición a ultranza. Lo cierto es que el IDU se alista para presentar su cuarto proyecto una vez comiencen las sesiones ordinarias del Concejo.

Pero detrás de la pugna por el tema de la valorización hay algo más que el viacrucis de una funcionaria. Está de por medio el modelo de gobierno que defiende el alcalde Antanas Mockus frente al estilo tradicional de la política colombiana, en el que los concejales piden puestos, obras o contratos para pasar los proyectos del gobernante. En juego está el futuro de las obras en Bogotá. También los ideales mockusianos que buscan cambiar la mentalidad de las componendas por un Concejo más comprometido con la ciudad.

No obstante el desencuentro entre Mockus y el Concejo no es sólo cuestión de principios. Ni la única razón del fracaso de sus proyectos es que los concejales pidan favores que el gobierno distrital no quiere conceder. También obedece a problemas con el trato que le han dado los funcionarios a los concejales —hasta a los bienintencionados— y de coordinación entre ellos. Así, por ejemplo, el concejal David Luna, que ha apoyado los proyectos de Mockus, sostiene que “si bien es cierto que dentro del Concejo se han pedido puestos, también hay que decir que en esta administración se ha visto una falta de coordinación entre las cabezas del gabinete a la hora de presentar y defender los temas. Igualmente, creo que la secretaria privada del alcalde, Alicia Eugenia Silva, se ha convertido en una especie de guardia pretoriana que lo ha alejado del Concejo y de su propio equipo de gobierno”.

Otras quejas hablan de la arrogancia de algunos funcionarios y de la falta de respeto por la labor de cabildeo de los concejales en favor de sus electores. “Si negarme a dar puestos o a priorizar vías con los concejales es arrogancia, pues la asumo porque a los concejales no se les elige para hacer favores sino para hacer buenas normas y ejercer control político. Y el concejal que trabaja en función de unos pocos es un esclavo de su electorado, no su digno representante. En el IDU son bienvenidos los que quieran trabajar por la ciudad”, dice María Isabel Patiño. Por su parte Soraya Montoya, secretaria de Gobierno de Mockus, sostiene que últimamente se han ido mejorando las relaciones con los concejales. “Creo que antes que echarnos el agua sucia hay que reconocer la importancia del Concejo para sacar adelante la ciudad. Aunque no ha sido fácil nos hemos empeñado en mejorar la confianza y mantener el mutuo respeto”, dijo la funcionaria.

Ante la vehemencia con que Mockus y su gabinete defienden la transparencia hay que preguntarse en qué queda la labor de los concejales, que finalmente son los encargados de mediar por los intereses de la comunidad ante el gobierno y quienes conocen de cerca la problemática de las diferentes localidades de la ciudad. “Si los concejales no denuncian, si no interceden por las quejas que reciben de los ciudadanos, si no cuestionan a los que gobiernan y presentan proyectos que buscan su beneficio, ¿entonces para qué están ahí?” , se pregunta el concejal Luna. Y Montoya completa la idea: “Están para aportar, para debatir, mas no para seguir jugando el juego del toma y dame en el que se pagan los favores recibidos. La ciudad necesita que el Concejo y la Alcaldía dejen esa discusión atrás y se dediquen a trabajar por ella”.

En el próximo período de sesiones, que comienza en noviembre, el Concejo tendrá a su cargo el estudio de proyectos tan importantes como el de valorización y el paquete tributario con el que el Alcalde espera financiar gran parte de las obras que Bogotá necesita. Independientemente de las diferencias entre la Alcaldía y los concejales los ciudadanos esperan resultados y confían en que la ciudad no detenga la ejecución de los grandes proyectos que se iniciaron en el período de Enrique Peñalosa.
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