Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/07/26 00:00

ENTRE LOS PALOS

A pocos días de que la Fiscalía se pronuncie sobre el caso de Alvaro Leyva crecen las <BR>presiones para que el Presidente defina el papel del ex ministro en el proceso de paz.

ENTRE LOS PALOS

La primera movida fue de 'Tirofijo'. Le mandó una carta pública al ex ministro Alvaro Leyva en la
que le decía _por enésima vez_ que consideraba necesaria su presencia en el proceso de paz. La respuesta
no se hizo esperar. Leyva le dijo a 'Tirofijo' que estaba dispuesto a colaborar en el proceso "en la calidad que
el señor Presidente de la República y usted acuerden". Cuatro días después Raúl Reyes, uno de los
negociadores de las Farc, le envió una carta a Víctor G. Ricardo, alto comisionado de paz, para pedirle
que iniciara los trámites para permitir que Leyva pudiera participar en las negociaciones que se inician el 7 de
julio.En menos de una semana las Farc volvieron a poner contra la pared al gobierno. Y lo hicieron justo antes
de iniciarse las negociaciones formales de paz, y pasada la tempestad de los acercamientos y rupturas con
el Ejército de Liberación Nacional, como diciendo "aquí estamos de nuevo y retomamos la manija del
proceso". El tema no es fácil para Pastrana. 'Tirofijo' tuvo el cuidado de empezar su carta para Leyva
comentándole que "en la primera entrevista que realizamos el Presidente y mi persona acordamos que usted
nos sirviera de enlace permanente" y que en la última reunión volvieron "a hacer referencia" al mismo tema. Es
decir, la misma afirmación que había hecho en septiembre de 1998 en una entrevista con el líder comunista
argentino Patricio Echegaray, la cual motivó un agudo enfrentamiento entre Andrés Pastrana y el fiscal
general de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, cuando este último le pidió al Presidente una explicación sobre
los compromisos adquiridos con 'Tirofijo'. Tanto de la carta de 'Tirofijo' a Leyva, como de la carta de Raúl
Reyes a Víctor G. Ricardo, se desprende que para las Farc la presencia de Leyva en las negociaciones
_que apenas empiezan el 7 de julio, después de casi un año de discusiones y acercamientos_ resulta
fundamental. Y están dispuestas a exigirla. Con un giro importante respecto de la forma en que habían
hecho la misma exigencia a finales del año pasado. Aunque 'Tirofijo' insiste en la necesidad de resolver la
situación jurídica de Leyva, que para él no es más que una persecución política, esto último ya no es
una condición para que Leyva se vincule al proceso de paz. En la carta de Reyes a Víctor G. todo lo que se
pide es "darle trámite al caso según las normas jurídicas nacionales e internacionales que al respecto se
requieran para permitir que pueda él hacer su aporte... para lograr la paz entre los colombianos".Aunque, dado
que Leyva no está detenido la Fiscalía no tendría que acogerse necesariamente a los términos procesales
fijados en la ley para resolver un caso como el del ex ministro, es casi seguro que esta semana haya un
pronunciamiento del ente acusador, ya sea con un llamamiento a juicio o con una preclusión. Pero todo
parece indicar que, en cualquier caso, las Farc insistirían en la presencia de Leyva en el proceso de paz. Por
eso, tanto ellas como los asesores del ex ministro han seguido estudiando sus posibilidades de
participación en las negociaciones.Una, que no ha sido descartada del todo _a pesar de la oposición de
algunas personas cercanas al ex ministro_ es que Leyva se vincule al proceso como vocero de las Farc. Esto,
al contrario de lo que se ha dicho en muchos medios, no lo obligaría a a declararse miembro de las Farc,
pues según la Ley 418, una condición para ser vocero de una organización armada en un proceso de paz
es no pertenecer a ella. Pero es claro que eso le quitaría cierta legitimidad frente a la contraparte. Otra opción,
que se ha venido barajando en los últimos días, es la del llamado 'amigable componedor'. Esta figura no está
contemplada expresamente en la Ley 418 pero es común en el derecho internacional que no gratuitamente
menciona Reyes en su carta a Víctor G. Ricardo. Invocando el artículo 2 de la Ley 418, que dice que ésta debe
facilitar las necesidades del proceso de paz, y el artículo 10, que dice que el Presidente puede autorizar la
participación de representantes de la sociedad civil en las negociaciones de paz, los partidarios de esta
opción dicen que Leyva podría ser nombrado vocero de ambas partes y, en calidad de tal, gozar de todos los
beneficios de la ley, incluida la suspensión de una posible resolución de acusación. De ser cierta esa
hipótesis _y de haberse comprometido realmente con 'Tirofijo' a tener a Leyva como su enlace_ el Presidente
tendría una salida para el impasse. Lo malo es que ni el Fiscal, ni algunos de los miembros del equipo de
gobierno, comparten esa interpretación de la ley. Y eso pone a Pastrana entre dos palos, faltando muy
pocos días para que se inicien las negociaciones de paz.

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