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| 4/13/1998 12:00:00 AM

ENTREVISTA: ANTONIO NAVARRO WOLF

El Caguán es el mayor triunfo de la guerrilla en su historia"

Despues de realizar una exitosa alcaldía en Pasto, Antonio Navarro Wolff obtuvo la mayor votación para la Cámara de Representantes en todo el país. SEMANA habló con él sobre los resultados electorales, el futuro de la izquierda y la situación de orden público del país.
Semana: ¿Cómo vio el resultado electoral? ¿Se siente el único representante de la izquierda?
Antonio Navarro Wolff: Las elecciones tienen dos caras. En Bogotá ganó la renovación. En las regiones ganaron los aparatos clientelistas.No me considero el único representante de la izquierda. Creo que soy uno de los representantes del país que quiere cambiar, que está descontento con la política colombiana, que quiere una tercera vía, distinta de la tradición partidista. Pero, como yo, hay muchos otros, empezando por ejemplo por Ingrid Betancourt y María Isabel Rueda, y por la mitad de los componentes de la Cámara por Bogotá.
Semana: ¿Qué tan triunfador se siente ahora después de haber logrado 500.000 votos en la Constituyente?
A.N.W.: Después de haber permanecido casi cuatro años en Pasto, este lo podríamos llamar un retorno con gloria a la política nacional.
Semana: ¿Qué hizo en Pasto que pudiera funcionar en la Cámara para Bogotá?
A.N.W.: Muchas cosas. Entre ellas siento que Bogotá se administra de manera excesivamente centralizada. Mientras Pasto tiene 19 subdivisiones territoriales entre comunas y corregimientos, cada una de las cuales cuenta con cierta capacidad de decisión, una localidad como Engativá cuenta con el doble de la población de Pasto y menor capacidad de decisión. Ese excesivo centralismo del gobierno distrital hace que los problemas medianos y pequeños no se vean y no se resuelvan. Por ello creo que debe reformarse el esquema de las JAL y localidades bogotanas, para permitir una participación ciudadana más eficaz en la solución de los asuntos locales.
En otra área donde aprendimos muchas cosas importantes fue en educación, donde a la par de la descentralización, dándole autonomía a las escuelas y colegios para administrar recursos, se están poniendo a funcionar mecanismos de cooperación horizontal entre instituciones fuertes y débiles, para que suba el nivel de las segundas y se introduzca eficazmente el concepto de equidad educativa.
Semana: ¿Cómo explica la casi disolución de la izquierda legal? Ni siquiera el Partido Comunista logro su tradicional magra representación en el Congreso...
A.N.W.: Creo que son dos las razones. Por un lado, el fortalecimiento de la guerrilla ha captado muchos de los cuadros jóvenes de estas organizaciones. Y por otro, la izquierda legal no ha sido capaz de sintonizarse con los ejes por los cuales se está moviendo hoy la opinión pública. Yo, que provengo de un proceso de paz, creo haber conseguido mucho más esa sintonía, manteniendo una clara actitud contra la corrupción, una independencia resuelta de las maquinarias tradicionales y el logro de resultados concretos en el poder local
Semana: ¿Una golondrina hace verano?
A.N.W.: Ya dije que somos más de una, y por demás aguerridas, las golondrinas que vamos al Congreso. Aunque seamos minoría, nos vamos a hacer sentir y nos van a respetar.
Semana: ¿Qué opina de Carlos Alonso Lucio? ¿Qué le critica de sus nuevas posiciones? ¿Qué le destaca?
A.N.W.: No quiero polemizar con Lucio, al menos por ahora. Eso sí, el y yo somos distintos.
Semana: ¿El M-19 tiene futuro?
A.N.W.: El M-19 tiene un sólido pasado del cual no me arrepiento ni me desdigo. El futuro está en construir un liderazgo colectivo con gente de muy diversos orígenes, pero con objetivos y prácticas comunes, para abrirle paso a esa tercera vía que muchos colombianos siguen buscando con afán. Creo que no es el momento de grandes liderazgos individuales sino de la conjunción de un grupo de liderazgos importantes que construyan ese nuevo camino. La gente del M-19 va a estar en ese esfuerzo.
Semana: ¿Por qué insisten el repetir los vicios de los partidos tradicionales con proliferación de listas en lugar de aprovechar el logro de la nueva Constitución de la circunscripción nacional?
A.N.W.: Creo que el desorden de la política colombiana toca a todo el mundo. ¿Cómo se explicaría, de no ser así, que Francisco Santos no pudiera organizar su 'lista única'?
Semana: Como ex guerrillero... ¿qué piensa de la operación del Ejército en el Caguán?
A.N.W.: Que es la derrota más grave que ha sufrido en toda su historia. Ni siquiera la emboscada de El Turpial, comanda por Guadalupe Salcedo en 1952, tiene esa magnitud, no solamente por la cantidad de tropa involucrada, o por las características del enfrentamiento (combate abierto, donde el factor sorpresa no fue determinante) sino, sobre todo, porque es la primera vez que un batallón ligero de élite del Ejército colombiano es totalmente derrotado por una fuerza guerrillera como parte de una sucesión de fracasos militares.Ello plantea un reto sin antecedentes, desde el punto de vista táctico, a las Fuerzas Armadas.En la Amazonia colombiana las Farc han conseguido una clara y tal vez duradera ventaja en el campo de batalla. El Ejército tiene hoy grandes dificultades para desplegar allí sus tropas, pues los hechos de la quebrada El Billar han sido precedidos de Las Delicias, Puerres y Patascoy. ¿Qué tamaño de unidades militares pueden permanecer y moverse con seguridad en una zona donde la guerrilla ha demostrado la capacidad de aniquilar compañías y hasta batallones de las fuerzas regulares y de élite?
Semana: ¿Cree usted que el Ejército se va a ver obligado a abandonar una parte importante de ese territorio?
A.N.W.: Al menos temporalmente, creo que sí. En una guerra de insurgencia la iniciativa militar de las fuerzas irregulares es crucial. Una sucesión continuada de golpes guerrilleros exitosos puede llevar a quebrar la moral de las fuerzas regulares, haciendo que su disposición combativa se disminuya notablemente. Por eso creo que los mandos militares no pueden correr el riesgo de nuevas derrotas en el futuro cercano, por lo cual van a tener que asumir un esquema conservador mientras replanteaban todo su esquema operativo y de inteligencia en la zona.
Semana: ¿Cuál es el reto de los militares ahora?A.N.W.: El reto que tiene el Ejército es ocupar ese territorio inmenso del Caquetá, el Putumayo y la baja bota caucana. Y ocuparlo, de modo que su presencia le quite la iniciativa militar a la guerrilla.
Semana: Si estuviera al mando, ¿cómo le quitaría iniciativa a la guerrilla?
A.N.W.: Ni estoy al mando ni sé cómo hacerlo. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia y generales el Ejército. Lo que sí hay que preguntarse es, ¿cuánto le va a costar al país? ¿Cuántas brigadas móviles más deben conformarse? ¿De qué manera se va a reformar la estructura de las Fuerzas Armadas para que consigan esos resultados? ¿Qué tanto los civiles del gobierno van a participar en ese proceso? ¿Qué tanto los militares van a permitir que los civiles 'metan la cucharada' en esos temas?
Semana: ¿Está ganando la guerrilla?
A.N.W.: Militarmente, sí, en el terreno táctico. Pero está a años luz de conseguir una ventaja estratégica que le permita ganar la guerra. Y políticamente, no da pie con bola. Dos veces intentó el sabotaje de las elecciones, y no solamente no lo logró sino que aumentó la votación en las urnas. Creo que la guerrilla debe entender que es hora de transformar ese poder militar en poder político, lo cual se puede lograr únicamente mediante la negociación.
Semana: ¿Cree que detrás de las Farc persiste un proyecto político importante?
A.N.W.: Indudablemente sí. Las Farc son un proyecto político armado, confusamente planteado, con muy poca incidencia fuera de sus zonas de influencia más directa, pero son un proyecto de poder, de Estado, y, por lo tanto, político por definición.
Semana: ¿Qué tan lejos cree que estamos de una negociación política con la subversión?
A.N.W.: Podemos estar muy lejos o muy cerca. Si los cabeza-caliente de los dos bandos creen que una victoria militar es cosa de un esfuerzo adicional de unos muy pocos años, la negociación y el fin de guerra es asunto muy lejano. Si la guerrilla hace una apuesta firme para negociar con el próximo gobierno, a la vista de su ventaja militar, podemos estar muy cerca de una negociación exitosa.
Semana: ¿Qué les aconsejaría a las Farc?
A.N.W.: Nadie me ha pedido consejo y no hay nada más odioso que consejos no pedidos.
Semana: ¿Es el suroriente del país, como creen algunos, la Sierra Maestra de las Farc?
A.N.W.: Pues se está convirtiendo en algo así a la luz de los resultados recientes. Pero, por supuesto, una cosa fue la Sierra Maestra para Fidel y sus barbudos en 1958, y otra cosa muy distinta es esa selva amazónica en la Colombia de los 90. La influencia política de Fidel en Cuba era entonces enorme. En cambio la influencia de la guerrilla colombiana es hoy sumamente pequeña en las zonas densamente pobladas del país. Además, una cosa era la dictadura de Batista y su Guardia Nacional y otra es la democracia colombiana y su Estado, que, aunque muy imperfectos, funcionan.Por eso creo que no deben extrapolarse las situaciones ni equipararse momentos históricos distintos. Lo grave sería que las Farc lo hicieran porque ahí sí, la cosa en esta guerra se pondría color de hormiga.
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