Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/09/17 00:00

“Tenemos que prepararnos para perdonar”. Leonel Narváez

El director de la Fundación para la Reconciliación habla sobre el significado que tiene para Colombia que los guerrilleros y el Estado estén pidiendo perdón por sus crímenes de guerra.

“Tenemos que prepararnos para perdonar”. Leonel Narváez

SEMANA: ¿Por qué las Farc pidieron perdón apenas ahora?

LEONEL NARVÁEZ: Normalmente los victimarios piden perdón si tienen un ambiente seguro para hacerlo. Si tienen la garantía de que el perdón no les implica problemas jurídicos. En el caso de las Farc lo hacen cuando ya tienen un acuerdo firmado que los blinda.

SEMANA: ¿Es sincero ese perdón?

L.N.: Los victimarios deben prepararse para que hagan un verdadero ejercicio de arrepentimiento, que expresen la vergüenza y la pena por lo que hicieron, y que luego públicamente y sin palabras veladas, pidan perdón. La palabra perdón es una palabra poderosa, pronunciarla influye muchísimo tanto en las víctimas como en los victimarios.

SEMANA: ¿Cómo se tienen que preparar las víctimas?

L.N.: Se deben preparar en dar el perdón, en pasar de las ganas de venganza en sentir la bondad y la compasión por el ofensor.

SEMANA: ¿Cuál es la importancia del perdón para una sociedad?

L.N.: Si las víctimas no perdonan se quedan eternamente en el pasado. Como dice el premio nobel de paz Desmond Tutu, sin perdón no hay futuro. Cuando las víctimas perdonan se quitan un peso de encima.

SEMANA: ¿Por qué quienes no han sido víctimas se resisten más al perdón?

L.N.: Las víctimas directas saben que necesitan el perdón como un ejercicio de limpieza personal y espiritual, como una especie de asepsia de la vida. La victima que ha sufrido se da cuenta de que el perdón es un regalo para sí mismo. Algo que la persona que no ha sufrido no entiende muy fácilmente.

SEMANA: ¿Por qué hay cierta incomprensión ante el perdón de las víctimas?

L.N.: Aquí hay un tema que he denominado la economía política del odio, que consiste en la destreza de ciertos políticos líderes que saben vender odios para obtener beneficios. Estas personas saben que el odio es el arma más peligrosa de destrucción masiva que circula en la parte primitiva de nuestro cerebro. Saben que esa parte primitiva de la gente quiere sangre y venganza y la explotan para tener ganancias. La cultura de la venganza es la principal causa de los homicidios en Colombia.

SEMANA: ¿Cómo se logra la reconciliación?

L.N.: El perdón es ejercicio con uno mismo que consiste en pasar de las ganas de venganza a la bondad y la compasión por el agresor. En cambio la reconciliación es el reencuentro con el victimario y eso implica un ejercicio de confianza mucho más difícil. Hay varios niveles de reconciliación. El mínimo es el de la coexistencia entre el perro y el gato. Ellos viven en una misma casa pero uno come en un lado y el otro en otro lado. Si logramos eso en Colombia ya es ganancia suficiente.

SEMANA: Y los otros niveles de reconciliación…

L.N.: Luego de la coexistencia, viene la convivencia y allí hay un mínimo de proyecto entre varias personas o varias comunidades, y el tercero que es mucho más elevado al que yo llamo comunión y que implica no solo proyectos conjuntos sino establecer lazos sentimentales y espirituales con el otro. En Colombia estamos ante la oportunidad maravillosa de dar ese salto cultural.

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