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| 7/1/2017 9:55:00 AM

¿Qué se está preguntando María Isabel?

La reconocida periodista lanzó un nuevo libro que recopila sus mejores entrevistas. SEMANA reproduce la charla con James Robinson, destacado economista de Harvard. ¿Es la riqueza natural de un país una causa determinante?

María Isabel Rueda tiene como pocos la habilidad de preguntar. Su sección de entrevistas semanales en el periódico El Tiempo se ha convertido en un referente en ese género en Colombia. Por allí, la reconocida periodista ha logrado medirle el pulso a los principales protagonistas del país.

En su nuevo libro ‘Qué se pregunta María Isabel’, que evoca el titulo de su sección diaria en la emisora la W Radio, reúne a 45 personajes. En este presenta un recorrido por el poder, el proceso de paz, la economía, el arte y las relaciones internacionales contado por quienes han marcado la agenda en los últimos años. 

La antología de entrevistas reúne los textos que la autora y sus editores reconocieron como las mejores que ha hecho durante su importante trayectoria. Mario Vargas Llosa, Michael Reid, Enrique Santos, Olga Behar, Alfonso López Caballero y Moisés Naím están en la lista. En el prólogo, la periodista Vicky Dávila describe a Rueda como una mujer "siempre atareada, infinitamente creativa, con una audacia periodistica inigualable, completa, valiente, con carácter y suspicaz". Agrega que es una periodista de convicciones firmes "al costo que fuere". 

SEMANA reproduce la entrevista con James Robinson, autor de ‘Por qué fracasan las naciones’, un título elogiado por varios premios Nobel donde explica por qué hay países muy ricos y otros muy pobres.

Profesor de Harvard explica por qué fracasan las naciones

¿Podríamos decir que usted es el colombianólogo de Harvard?

Sí, porque no hay competencia.

(Risas) ¿Por qué le ha llamado especialmente la atención un paramilitar, ‘MacGyver‘?

En este año sabático en Bogotá he dedicado parte de mi tiempo a intentar entender el fenómeno del paramilitarismo. ‘MacGyver‘, uno de los comandantes de Ramón Isaza, representa un contraste interesante entre un hombre que mató a mucha gente, pero cuya estrategia militar básica consistía en construir caminos, escuelas, para poner a la gente de su lado y combatir a los guerrilleros. Él era como el Estado. Hasta cobraba impuestos. Y los pobladores quieren que vuelva, para elegirlo alcalde. Esto es absolutamente fascinante para un científico social como yo.

El libro que usted acaba de escribir tiene un título fascinante y ambicioso: ‘Por qué fracasan los países‘ (‘Why Nations Fail‘). ¿Es la riqueza natural de un país una causa determinante?

No creo. Tener recursos naturales es más o menos irrelevante, porque para que esa riqueza natural fluya se necesitan tecnología, innovación, alta productividad. Por eso, podemos encontrar ejemplos de países ricos que son prósperos, como Estados Unidos, o países que no tienen recursos naturales pero que son económicamente muy exitosos, como Corea del Sur y Taiwán.

"Tener recursos naturales es más o menos irrelevante, porque para que esa riqueza natural fluya se necesitan tecnología, innovación, alta productividad".

El libro asegura que lo que determina el éxito de una nación es si sus instituciones son inclusivas o extractivas. ¿Cuál es la diferencia?

Las naciones fracasan cuando tienen instituciones económicamente extractivas, sostenidas por instituciones políticamente extractivas. Por eso, la escogencia de qué tipo de instituciones quiere tener una sociedad es central en este libro, para entender por qué triunfan o fracasan las naciones. Si la distribución del poder es estrecha, los que lo detentan serán los que diseñen las instituciones económicas, para enriquecerse y afirmar su poder a expensas de la sociedad. En contraste, las instituciones políticas que distribuyen el poder son pluralistas, y hay una conexión directa del pluralismo y las instituciones económicamente inclusivas con los Estados centralizados y poderosos.

Max Weber aportó la más famosa y ampliamente aceptada definición de Estado, al identificarlo con el "monopolio de la violencia legítima" en una sociedad. Sin ese monopolio y el grado de centralización que implica, un Estado no puede jugar el papel de imponer la ley y el orden, proveer servicios públicos y promover y regular la actividad económica. Las instituciones políticas que son suficientemente centralizadas y pluralistas son instituciones inclusivas. Si esas condiciones fallan, estaremos ante instituciones políticas extractivas.

¿Y por eso fracasan las naciones?

No hay país que no tenga zonas grises, porque algunas cosas funcionan de manera extractiva y otras, de manera inclusiva. Y hay diferentes grados. Por ejemplo, Suecia tiene un Estado benefactor más grande y más seguridad social que Estados Unidos, pero en ambos países existe la noción de igualdad de oportunidades; aunque hay zonas grises en las que, claro, una persona negra, viviendo en un suburbio, se preguntará: ¿y dónde está mi igualdad de oportunidades? Pero para la vasta mayoría de estadounidenses hay igualdad de oportunidades, lo mismo que en Suecia.

¿Colombia tiene instituciones políticas y económicas extractivas o inclusivas?

Me han protestado porque en el capítulo 13 del libro escribimos que Colombia tiene instituciones extractivas. Enfatizamos en que una de las causas de los problemas masivos de Colombia es que el Estado central básicamente no controla la mayor parte del país, y el paramilitarismo es un ejemplo. El Gobierno es incapaz de proveer la infraestructura y los bienes públicos.

Y si usted mira el sector económico privado que opera en Colombia, es muy extractivo. Está lleno de monopolios: arroz, cemento, azúcar, que funcionan como carteles, con precios increíblemente más altos que en otros países.

El problema general de Colombia es una increíble falta de orden y la inhabilidad del Gobierno para gobernar de alguna manera eficiente. Actualmente en la costa peruana hay un boom. Hay grandes exportaciones agrícolas de espárragos, alcachofas... ¿Y qué está pasando mientras tanto en Colombia? Nada. ¿Por qué? Por el caos. Los derechos de propiedad son caóticos, están siendo impugnados, el sistema judicial está ridículamente corrompido. Colombia está sentada ahí, sobre toda esa hermosa tierra, y nada pasa, por cuenta de las instituciones. Aun los peruanos pueden hacerlo y Colombia no.

"El sector económico privado que opera en Colombia, es muy extractivo. Está lleno de monopolios que funcionan como carteles, con precios increíblemente altos"


¿Pero a qué se debe eso?

En parte es por la forma en que la política funciona en Colombia. Hay una relación muy complicada entre las élites nacionales y las locales: las élites nacionales son felices de delegar el control de grandes porciones del país a cambio de votos. ¿Que el ‘Gatico‘ tiene votos en Bolívar para ser senador? Perfecto. Podemos hacer pactos con él. Nos endosa sus votos y nosotros lo dejamos hacer lo que quiera, inclusive que su madre maneje el chance en la Costa.

El ‘Gordo‘ García es otro ejemplo. Masacra poblaciones, pero nos pone votos. Otros políticos buscan a Ramón Isaza para que los ayude. Es una interrelación muy perversa entre la política nacional y la local. Aunque muchos aspectos de las políticas económicas en Colombia son históricamente buenos comparados con Perú, Bolivia, Brasil o Argentina. Pero en otras cosas, Colombia está mucho peor. No pretendo decir que entiendo por qué, pero estoy tratando de comprenderlo.

Habla mucho del talento. ¿Qué papel juega en el éxito o el fracaso de las naciones?

En el capítulo primero se da un ejemplo de eso durante el siglo XIX en los Estados Unidos, cuando encontramos grandes inventores, como Edison. Si usted mira la procedencia social de los innovadores, es muy variada: ricos, pobres, legales, ilegales, artesanos, campesinos, abogados; los talentos y las ideas están distribuidos de manera muy amplia en la sociedad. Lo que se necesita es un sistema de instituciones que aproveche ese talento, lo cual solo se logra garantizándole a la gente acceso ante la ley, a la educación, a los bienes públicos...

A eso me refiero con instituciones inclusivas. ‘Mac Gyver‘ es un excelente ejemplo de lo contrario. Es un hombre increíblemente inteligente, que creció en la Antioquia rural sin ninguna oportunidad de tener una educación apropiada, y que invirtió todo su talento, su capacidad organizacional, en el paramilitarismo. Para una sociedad, esa es una forma desastrosa de desperdiciar los talentos.

Hay otro concepto fascinante en su libro, la ‘destrucción creativa‘, como motor del progreso de las naciones.

Las sociedades modernas se basan en el mejoramiento de su productividad en términos de nuevas tecnologías y nuevas formas de producir las cosas. Pero las innovaciones en el desarrollo económico son muy desestabilizadoras, porque horadan el statu quo del poder político y del poder económico, y por eso tiene tantos opositores lo que llamamos la ‘destrucción creativa‘.

¿Algún país de América Latina ha roto el círculo vicioso?

Al final del libro intentamos analizar si realmente Brasil está cambiando sus instituciones de extractivas a inclusivas. Porque lo que vemos allá en los últimos 20 años es una enorme expansión en educación y en el acceso a las oportunidades.

Buscando caras para ilustrar las diferencias, ¿podríamos decir que Carlos Slim representa la típica institución económica extractiva, por su manera de hacer los negocios, a través de los monopolios, y que el ejemplo contrario es el de Bill Gates, cuya actividad económica es inclusiva?

Gates ha sido un innovador sorprendente, pero también tiene ínfulas monopolísticas. La diferencia es que Gates hizo su fortuna innovando, mientras que Carlos Slim ha utilizado sus contactos políticos. Slim es un hombre de negocios muy inteligente, pero toda su energía está concentrada básicamente en crear monopolios, sin innovar.

Lo interesante es que en un país como Estados Unidos el sistema es suficientemente fuerte como para evitar que se creen monopolios. En México no existen leyes antimonopolísticas que hayan podido frenar los monopolios de Slim. En Colombia, tampoco.

¿Por qué su libro es tan escéptico con respecto al modelo chino?

Porque, históricamente hablando, no es un modelo que haya funcionado. Por ejemplo, mire lo que pasó en la Unión Soviética.
Cuando yo estudiaba en la universidad, nos enseñaban que era un milagro económico. Pero el tiempo demostró que era un modelo insostenible, por diferentes razones. Una era que no creaba innovación, excepto en rangos muy estrechos, como el armamento o la carrera espacial. Pero la calidad de la producción industrial era pésima. No había incentivos.

Y creo que el debate actual sobre China se parece a ese que había sobre la Unión Soviética. La base de sus avances económicos es que el Partido Comunista logró evolucionar sus instituciones económicas de extractivas a inclusivas. Los soviéticos no pudieron hacerlo porque el sistema era muy rígido.

El problema es que en China eso no es consistente con las instituciones políticas, que son extractivas, por la estrecha concentración del poder en el Partido Comunista. En Corea y Taiwán el sistema político se ha abierto. En cambio, lo que más preocupa al Partido Comunista chino es permanecer en el poder. Y están dispuestos a hacer cualquier sacrificio por eso.

Estupenda esta charla. Seguiría haciéndole preguntas, pero solo nos cabe una última. ¿Cuál de los dos se va a ganar primero el Nobel de Economía, usted o el coautor de este libro, el turco Daron Acemoglu?

(Risas) Gracias. Desde luego, Acemoglu merece ganarlo porque es uno de los economistas más importantes de su generación. Tal vez yo me gane el de Colombia.

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