Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/12/09 00:00

ENTREVITA EXCOMANDANTE GUERRILLERO

"POR QUE DEJAMO LA GUERRILLA"

ENTREVITA EXCOMANDANTE GUERRILLERO

Un comandante del EPL y otro de las Farc, que se desmovilizaron con sus hombres el mes pasado luego de 10 años de lucha en Urabá, explican a EMANA su determinación.
Alto, moreno, bien parecido, el llamado comandante 'Sarley' tiene 29 años. Desde los 16 estuvo combatiendo en las filas del EPL hasta alcanzar la jefatura política y militar del frente 'Bernardo Franco', que operaba en el Urabá antioqueño y parte de Córdoba. El mes pasado, en los parajes de la hacienda El Volador (departamento de Córdoba), se reunió con oficiales del Ejército colombiano y, junto con los 118 hombres bajo su mando, entregó las armas. imultáneamente, en la misma región, se desmovilizaba con 26 hombres el comandante 'James', del frente 58 de las Farc, después de 10 años de lucha. EMANA los entrevistó.
Semana: ¿Por qué entraron en la guerrilla?
Sarley: En la zona de Urabá, donde yo crecí, había mucha presencia del EPL. Mucha gente joven, inclusive amigos míos, entraba en la guerrilla. Lo hacían por razones políticas. También fue ese mi caso. Los dirigentes del EPL en la zona nos decían que la confrontación de clases es una realidad y que, siendo la clase baja la más explotada, era preciso cambiar el sistema actual por un régimen distinto a través de la lucha armada. El poder, nos decían, no se podía alcanzar por la vía política. El Estado tenía un pilar central, que era el Ejército. obre esa base se mantenía. Por lo consiguiente, era preciso derrotarlo militarmente.
James: También yo, en Urabá, veía pasar a los grupos guerrilleros. Gente joven, bien uniformada, cariñosa... A uno le impactaba la forma como todos ellos hablaban. '¿Quién era responsable de que uno fuera tan pobre?', nos preguntaban. 'El gobierno, el Estado. Existe un ejército. Ese ejército es el que defiende los intereses del Estado capitalista. Nosotros somos el ejército de ustedes.' Todo eso nos decían. Y uno, cuando todavía está muy joven, es como loco, ¿no? Mete la cabeza por donde ve algo que le parece bonito. Eso es como el amor. Y el amor es ciego, ¿verdad? Además, todos los que estaban en la guerrilla vivían bien. Y uno pensaba: "Esta gente vive bueno", y de esa manera se iba motivando. Así que abandoné mis estudios y me fui para el monte. No le dije nada a mi familia. De todas maneras cuando mi mamá supo la noticia se puso a llorar. También yo lloraba los primeros 15 días, para qué lo voy a negar. Los demás compañeros me ayudaron, motivándome. Me decían que debía echar para adelante, que lo que estaba haciendo era también en beneficio de mi familia, de la región, del pueblo.
Semana: ¿Cuál es la ideología de la guerrilla?
Sarley: ocialista. El objetivo es una revolución socialista, lo cual supone el cambio de la sociedad por la vía armada.
James: Nuestra ideología, la de las Farc, es marxista-leninista. Con el EPL teníamos diferencias porque ellos, en los años 80, eran vistos por nosotros como maoístas. Y, por cierto, la primera acción armada en la que yo participé fue, desafortunadamente, contra ellos. Hubo un encuentro en el que murieron dos muchachos. Para nosotros el maoísmo no es marxismo-leninismo.
Semana: ¿Cómo es la vida dentro de la guerrilla?
Sarley: Es lo más parecido a la vida común y corriente de un militar. Cuando uno entra, recibe un adiestramiento de un mes y medio. Hay una movilidad permanente. Nunca permanecemos mucho tiempo en el mismo sitio. A veces, claro, se producen choques con el Ejército que hace patrullaje. O se participa en los operativos organizados por los comandantes. En el EPL uno tiene oportunidad de desmovilizarse provisionalmente y visitar a la familia. Eso se permite a partir de un año en la organización. e toma muy en cuenta el comportamiento de la persona antes de dar una licencia.
James: Las Farc tienen mayor disciplina. La gente se levanta a las 4:45 de la mañana. Es la norma. e duerme en hamacas o casas de plástico. Después de las seis, según las condiciones, se realizan actividades físicas, gimnasia. Luego de eso viene el desayuno (arroz con carne guisada) y en seguida las actividades cotidianas. La disciplina es muy estricta. En las Farc dicen que a los del EPL les gusta mucho el liberalismo, ¿sí? Vivir en los pueblos, tomar trago, abusar de las masas... Por eso, con ellos, siempre se han creado contradicciones.
Sarley: En el EPL a nadie se le prohíbe que baje a un pueblo. Nosotros bajábamos, nos quedábamos dos o tres días revueltos con la población.
James: Las Farc son más cultas. Por eso se cuidan mucho de comprometer a la población. iempre existe el riesgo de que el enemigo tome contra ella represalias si sabe de nuestra presencia en un pueblo.
SSemana: ¿Qué ocurre cuando la población no colabora con la guerrilla?
James: Cuando una persona no colabora y en vez de aportarle información a la guerrilla se la aporta al enemigo, se le mira como una persona contraria a nuestras ideas.
Semana: ¿En ese caso la puede matar?
James: Pues de no matarla, se le expulsa a otra zona: "Piérdase", le decimos.
Semana: En Urabá la guerrilla ha tomado represalias sangrientas contra la población campesina...
Sarley: Por parte nuestra, ese tipo de acciones no llegó a darse
.Semana: ¿No hubo acaso ajuste de cuentas contra los miembros del EPL que se desmovilizaron? Muchos han muerto. ¿Qué sabe de eso?
Sarley: í, se dieron muchas discusiones bastante duras. Era un cambio que ellos querían dar y había que respetárselo. Estaban tomando una determinación que muchos de nosotros juzgábamos buena. Hubo muertos, sí... Tal vez por el mal manejo que se dio a este problema por parte de los que se fueron y por parte de los que se quedaron. Y de pronto, también, por las represalias que tomaron las otras organizaciones contra esos desmovilizados.
Semana: ¿Cómo es la organización interna de las Farc?
James: Existe un estado mayor, que lo forman el comandante militar, el comandante político, el comandante encargado de la propaganda, el encargado de las relaciones exteriores (pues también las hay), el encargado de relaciones a nivel nacional, y así sucesivamente. La dirección de las Farc está compuesta por siete principales y tres suplentes. Y en los frentes, esta división del trabajo también se da. Pero hay una instancia intermedia que la constituyen los bloques, algo equivalente a las divisiones del Ejército.
Semana: ¿Cómo llegaron ustedes a ser comandantes de sus respectivos frentes?
Sarley: Con el paso del tiempo a uno le van tomando confianza porque le ven iniciativa y decisión. Con base en todo eso le van asignando cargos y responsabilidades. Mi puesto de comandante lo gané al cabo de 13 años de lucha.
James: Creo que, en mi caso, mi ascenso se debió a mi forma de ser. Logré crear mucha simpatía entre mis compañeros, pero no sólo con ellos sino también entre los campesinos. Me gustaba dialogar con ellos, exponerles la situación del país, decirles quién era la guerrilla, quién era el Ejército, por qué existe lo uno y lo otro. Yo empecé en la base misma, pero a los dos años recibí el mando como reemplazante de una escuadra, compuesta por 12 personas. Asistí a un curso en el 89 en la escuela nacional de cuadros de las Farc en el Meta. Hice también otro curso para la conformación de milicias en la escuela Hernando González Acosta. Pasé de comandante de una patrulla a comandante de una compañía, luego a comandante de una columna y finalmente de un frente.
Semana: i les iba tan bien, ¿por qué decidieron desmovilizarse?
James: En esto hay de por medio una cuestión de tiempo. Yo era muy optimista. Pensaba que el cambio podía hacerse muy pronto. No pensaba morirme de viejo en la guerrilla. Y cuando uno mira la historia de las Farc hacia atrás se da cuenta que este ha sido un proceso muy dilatado y que podría seguir siéndolo. Uno ingresó joven, tiene ya sus años... y el poder por ninguna parte se ve. Peor aún: en Urabá, por ejemplo, uno ve que en lugar se avanzar se retrocede por la presión del Estado. Entonces uno termina por preguntarse: ¿Qué estamos haciendo aquí? Todo esto no significa que cambie de ideas o de mentalidad. Creo que debemos seguir luchando por el pueblo, esté uno donde esté, pero con otros medios. Además, no hay que olvidarlo, uno tiene familia, sus amigos. Hay que salir de esta situación.
Sarley: Yo también pensé que había que darle un cambio a esta vida y ayudarle al país a que saliera de tanta violencia. A raíz de ese análisis tomé en cuenta las posibilidades que daba el gobierno a los que buscaban reincorporarse a la vida civil. También me di cuenta que el propio Ejército le daba posibilidades a uno para dejar las armas. Tomé la decisión primero yo, como comandante, y luego con los combatientes de más confianza.
Semana: ¿No era algo muy peligroso? Podían considerarlo como desertor...
Sarley: Es una de las cosas a que uno más le teme. La vida de uno peligra. Pero es necesario darle a esa situación un manejo político.
Semana: ¿Cómo tomaron contacto con el Ejército?
James: oy una persona a quien le gusta estar enterada de los acontecimientos. Leo periódicos, escucho la radio, veo la televisión cuando se puede, suelo escuchar un programa del Ejército que se transmite los domingos a las seis de la mañana por RCN. En ese programa el Ejército da unos mensajes muy buenos. Y uno se pregunta, allá en el monte: si ese es el Ejército, que ha sido nuestro enemigo, y nos está ofreciendo garantías y seguridad, y nos va a respetar la vida, que es lo más importante que uno tiene; y, si además, puede uno resolver, con la colaboración del propio gobierno, los problemas jurídicos que uno tiene, entonces... ¿por qué no dejar las armas?
Sarley: Desde que el gobierno nos cumpla y no se viole lo que nos promete, todo está bien y sirve para que otra cantidad de gente que está ignorantemente en el monte nos venga a acompañar. Con garantías, eso es posible.

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