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| 9/8/2007 12:00:00 AM

“Es posible que haya habido desaparecidos”

En su primera entrevista desde su detención por los desaparecidos del Palacio de Justicia, el coronel (r)Alfonso Plazas no deja títere con cabeza. Advierte que se limitó a entregar los rehenes con vida a l coronel Edilberto Sánchez Rubiano.

SEMANA: Después de casi 22 años del Holocausto del Palacio de Justicia, ¿usted pensó que iba a terminar detenido?
ALFONSO PLAZAS: ¡Cómo se le ocurre que iba a pensar en eso! Esto es un absurdo. Jamás pasó por mi cabeza. Afortunadamente, tengo posibilidades laborales tan pronto termine esta terrible injusticia que se está cometiendo conmigo. Detrás de ella están los grandes enemigos que he tenido toda la vida: narcotraficantes, guerrilleros y paramilitares.

SEMANA: ¿Quiénes son esos enemigos?
A.P.: Creo que está detrás el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Ese colectivo ha venido haciendo un trabajo en el país que es bastante interesante: llegan a donde quiera que haya una masacre y convencen a las familias de que si responsabilizan a los grupos al margen de la ley, no van a tener indemnización. En cambio si atacan al Estado colombiano, eso se va a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en Costa Rica, donde están ordenando indemnizar con unas cifras inmensas que son pagadas por el país.

SEMANA: ¿Entonces usted cree que la Fiscalía le come cuento al Colectivo Alvear Restrepo?
A.P.: No estoy diciendo eso. Los abogados de ese colectivo hacen cosas indebidas y están manipulando pruebas, como el testimonio del supuesto ex agente de la Policía Ricardo Gámez. Él es un mentiroso. Ni fue policía ni trabajó para el Ejército ni en inteligencia.

SEMANA: Si, como dice la Fiscalía, hubo desaparecidos, ¿se debe juzgar a esos militares que cometieron el hecho?
A.P.: Los organismos de inteligencia y seguridad del Estado deben responder por las personas que habiéndose entregado vivas, puedan estar desaparecidas. Y aquí no tiene por qué responder el general Jesús Armando Arias Cabrales, porque no creo que él haya ordenado cometer un crimen, ni creo que el gobierno del presidente Betancur haya hecho eso. La orden que recibimos los comandantes era enfrentar al M-19 y dar de baja a los guerrilleros que estaban dándole plomo al Ejército y, a la vez, rescatar con vida a los rehenes. Por eso, en 1992, una jueza de orden público dijo que la Fuerza Pública había cumplido con su deber.

SEMANA: La Fiscalía lo vinculó al tema de los desaparecidos...
A.P.: Nunca he sido amigo de los asesinatos fuera de combate. A mí no me interesa si al final se diga si salieron vivos o no. Ese no es mi problema porque no entregué en la Casa del Florero ningún cadáver. Entregué personas vivas. Y ni siquiera yo, porque fueron mis tropas. Otra claridad: la Escuela de Caballería hizo los principales rescates el primer día de la retoma. A partir de las 9 ó 9:30 de la noche del primer día, mi general Arias me ordenó que saliera con los vehículos blindados y le dio el trabajo principal a la Escuela de Artillería. Las personas que se dice salieron vivas y que no aparecen, como Irma Franco y Carlos Rodríguez, fueron rescatadas por la Escuela de Artillería el segundo día.

Eso se ve en los videos cuando sacan a la gente. Eso lo hacía el mayor Carlos Alberto Fracica. Rescatar gente es bien difícil y lo que merece el mayor Fracica es el aplauso de los colombianos al poder rescatar, el segundo día, 40 personas que estuvieron toda la noche dentro de un baño del Palacio.

SEMANA: ¿Quién era el responsable de la Casa del Florero?
A.P.: El coronel Edilberto Sánchez Rubiano. Como mi responsabilidad cesaba en la Casa del Florero, entonces quien debe responder por las personas que fueron rescatadas, y que supuestamente no aparecen, es el coronel Sánchez Rubiano. El coronel Sánchez era el encargado de todo el esquema de inteligencia sobre las personas que eran rescatadas. Al coronel Sánchez lo apoyó en esa tarea gente del Comando del Ejército y gente de los comandos de inteligencia y contrainteligencia. También el DAS y el entonces F-2, hoy Sijín. Con ese grupo de interrogadores especiales, ellos iban haciendo la reseña e iban soltando a las personas. Entonces ese era un tema en el que yo no podía meterme. Ellos le rendían informes al comandante de la Brigada (Arias Cabrales). Por todo eso es que yo no puedo decir qué pasó con las personas vivas que entregamos en la Casa del Florero. Si me preguntan: ¿usted acusa al coronel Sánchez Rubiano? Mi respuesta es no.

SEMANA: ¿Qué concepto tiene usted hoy del coronel Edilberto Sánchez Rubiano?
A.P.: Conozco al coronel Sánchez porque fue compañero mío, pero no soy amigo de él. Éramos una promoción de 186 oficiales.

SEMANA: De uno a 10, ¿cómo lo calificaría?
A.P.: Depende: de uno a 10 como estudiante, yo le pongo seis. De uno a 10 como oficial, puede sacar un ocho. Como miembro de familia, le pongo un tres con cinco. Como compañero, le pongo un seis.

SEMANA: Esa famosa frase suya de "defendiendo la democracia, maestro", a usted le ha sabido a cacho a través de todos estos años…
A.P.: No, para nada. Y no me importa que haya gente que me la cobre. Me siento muy orgulloso de haber contribuido a salvar el sistema democrático del país. Por eso que hice ese día, por ejemplo, es que podemos hacer esta entrevista. Qué tal que esto fuera un régimen totalitario de izquierda. Y miren lo increíble: hay mucha preocupación hoy por la guerrillera (Irma Franco). Nadie, en cambio, se preocupa por los 11 miembros de la Fuerza Pública que murieron. Qué bueno que ella estuviera viva para que respondiera por sus crímenes y estuviera detenida. Yo, en cambio, estoy detenido por haber salvado vidas y salvado el sistema; por haber cumplido con mi deber patriótico del cual me siento orgulloso. Yo no hice nada malo.

SEMANA: ¿Usted se enteró de que previo a la toma hubo informes de inteligencia que daban cuenta de que el M-19 tenía proyectado asaltar el Palacio de Justicia?
A.P.: En el momento de los hechos del Palacio, en la Escuela de Caballería, ni mis hombres ni yo teníamos la menor idea de que eso podía suceder o que hubiera habido algún informe. Esa información no llegó a los comandos. Para nosotros fue una sorpresa.

SEMANA: ¿Qué opina del caso del magistrado Carlos Horacio Urán? Por lo que se ha visto en los últimos días, parece que también salió vivo.
A.P.: No sé qué personas fueron rescatadas por la tropa. No sé si eran magistrados o conductores.

SEMANA: El general Rafael Samudio, en la declaración que les dio a las autoridades, dijo que en 1985 era normal hacer interrogatorios con personas encapuchadas. ¿Es eso es cierto?
A.P.: Lo que dijo el general Samudio no es mentira. Pero quiero advertir que yo no era un comandante de inteligencia. Era de una unidad táctica. Era operacional y académico.

SEMANA: ¿Usted se considera un chivo expiatorio de la investigación de la Fiscalía?
A.P.: No puedo decir que sea un chivo expiatorio de la Fiscalía. En cambio, sí soy un chivo expiatorio de otras personas. Es que aquí quieren ver a alguien condenado. Este país es curioso: aquí no se busca el chivo expiatorio entre los asesinos del M-19, quienes han tenido cargos diplomáticos, que están en el Congreso, que han tenido ministerios, que han sido alcaldes y gobernadores. Ese fue el premio para las personas que cometieron semejante barbaridad, que mataron a los magistrados y las personas que estaban en el Palacio. Pero a quienes rescatamos las personas, que logramos sacarlas de las manos de estos asesinos, nos están juzgando hoy.

SEMANA: ¿Usted no está de acuerdo con ningún proceso de paz?
A.P.: Mi concepto personal es clarísimo: no estoy de acuerdo con esos sainetes, con esas operetas de mal gusto. Porque esos tipos nunca se convierten en gente de bien. Esos tipos abandonan las armas y siguen haciendo la tarea en la que estaban empeñados en su otrora acción terrorista. Y con los paramilitares lo mismo. Qué tal mañana 'Don Berna' de candidato presidencial.

SEMANA: Si tuviera que hacer hoy lo que hizo hace 22 años en el Palacio, ¿lo volvería a hacer?
A.P.: Si no lo hiciera, me meterían el delito de cobardía. Y además lo volvería a hacer por convicción.

SEMANA: ¿Con errores y todo, y con exceso de fuerza?
A.P.: Ese es otro cuento con el que se hizo una investigación contra el general Arias Cabrales, que ya se cayó, y es que él había utilizado un exceso de fuerza. Lo que pasa es que a los militares no nos enseñan a disparar medios tiros.

SEMANA: ¿Usted hoy cree que salieron personas vivas del Palacio y que después fueron desaparecidas?
A.P.: Con lo que he conocido del proceso en estos últimos dos años, hoy creo que es posible.
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