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| 8/19/2011 12:00:00 AM

¿Es posible un mayor acercamiento de Colombia y Brasil?

Para el internacionalista Eduardo Pastrana el clima para profundizar las relaciones es favorable. En un ensayo el experto se ocupa de la evolución y las perspectivas de esta relación.

Este es un momento propicio para la profundización de las relaciones entre Colombia y Brasil. Esa es la conclusión a la que llegó el director del departamento de relaciones internacionales de la facultad de ciencia política de la Universidad Javeriana de Bogotá, Eduardo Pastrana, en el documento “Evolución y perspectivas de las relaciones entre Colombia y Brasil”.

Pastrana hizo una descripción del tono de las relaciones entre los dos países en los últimos años. Recuerda, por ejemplo, que entre el presidente Álvaro Uribe e Inácio Lula hubo diferencias, que a pesar de la polarización que vivió la región, especialmente por la crisis con Venezuela, la relación fue amable. 
 
Lea el ensayo completoaquí.

El autor explica que la relación bilateral estuvo signada por el interés de Uribe de extender la política de seguridad democrática al escenario internacional. Ese propósito, respaldado por Estados Unidos, buscaba un mayor compromiso de la comunidad internacional en el combate al terrorismo y al narcotráfico.

Sumado a esto, la era Uribe estuvo marcada por la búsqueda del TLC con Estados Unidos. La alineación con los intereses del país norteamericano es lo que el autor calificó de “estadounidezación” de las relaciones.

En ese escenario, la mirada del gobierno de Uribe hacia Lula fue de desconfianza, pues al comienzo se interpretó su postura como la de enemigo del libre comercio. No obstante, el autor describe cómo esa mirada fue cambiando a pesar del “amable distanciamiento”.

La polarización regional aumento con la revelación de que Colombia estaba negociando un acuerdo militar con Estados Unidos para el préstamo de siete bases a ese país. Colombia tendió a considerar que “Brasil podría colaborar más”, pues le parecía que toleraba la actitud del gobierno de Venezuela acusado de auspiciador de la guerrilla. Por su parte Brasil asumió una posición de “equilibrista”, que a los intereses del uribismo era molesta, pero que le permitió jugar un papel de mediador para la liberación de secuestrados por las Farc.

Al margen de lo político, Colombia, aduce el autor, siempre ha reconocido la importancia de negociar con Brasil. Sin embargo, la falta de celeridad en la integración en Mercosur y Unasur, motivó aún más la búsqueda de acuerdos comerciales bilaterales de Colombia con otros países.
El documento dedica un capítulo a evaluar cuál ha sido la mirada de los gremios ante el potencial de un intercambio comercial con Brasil. Empieza por el reconocimiento de que Brasil ocupa el cuarto lugar en la balanza comercial internacional y es el sexto destino de las exportaciones.

La ANDI, dice Pastrana, “recomienda continuar apostándole a la atracción de la inversión directa en la minería”, pero reconoce que a largo plazo se debe pensar en la transferencia de conocimiento. Para la Sociedad Colombiana de Agricultores de Colombia (SAC), la posición es más conservadora: desmontar las barreras arancelarias para productos de sectores primarios es riesgoso pues podía aumentar el déficit comercial. Muy semejante es la postura de Fedegán. No obstante los dos gremios “se muestran atraídos por el modelo brasileño”. Y en último lugar cita a ANIF, el sector financiero quien encuentra viable un mayor intercambio y resalta la inversión de ese país en Colombia.

El documento refrenda la posición de varios analistas de la política exterior que resaltan el giro que dio la administración de Juan Manuel Santos a la relación con sus vecinos. Además de la tendencia al centro político, la nueva estrategia diversificó los temas de la agenda, abandonó la lógica de “si usted no es mi amigo es mi enemigo”, y sin restarle la importancia a Estados Unidos ha mirado hacia otros lados.

Al final, esboza los aspectos positivos que tiene un mayor acercamiento con el país carioca. Resalta, por ejemplo, la posibilidad de que Colombia sea un aliado para permitir la entrada de Colombia en Mercosur; y a la vez, que el país, desde la secretaría de Unasur, pueda promover sus intereses sobre la seguridad; la importancia de la seguridad de la Amazonía, como punto de encuentro entre los dos países; el interés de Brasil de invertir en Colombia y la coincidencia de los gobiernos de Santos y Dilma Rousseff de estar en el centro ideológico.

En una de sus conclusiones reza: “El momento para profundizar las relaciones con Brasil y para darles una forma que produzca repercusiones regionales positivas a favor de la integración regional es altamente propicio en la actualidad”.

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