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| 12/11/1980 12:00:00 AM

"Es un proyecto que va contra los designios de la naturaleza"

La semana pasada se vivió en el Congreso un debate sin precedentes. Ex presidentes y senadores de todas las coaliciones se manifestaron en contra y a favor del proyecto de ley presentado por la senadora Piedad Córdoba que busca reconocer legalmente las uniones de parejas del mismo sexo. El senador Enrique Gómez Hurtado fue uno de los máximos oponentes. En entrevista con Semana.com explica sus motivos.

Semana.com: ¿Cuál es su posición frente al proyecto de ley que busca reconocer las uniones de parejas del mismo sexo?

Enrique Gómez Hurtado: Se ha presentado un proyecto que a muchos de nosotros nos parece improcedente. Contrario a una serie de principios que establecen la estabilidad social. En el aspecto constitucional y legal es altamente inconveniente entre otras cosas, por los efectos fiscales que pueda producir.

Semana.com:¿En qué sentido?

E.G.H: Digo que va en contra de los factores básicos de la estabilidad social porque en el proyecto se establece que una unión homosexual es válida después de dos años. Entonces yo me pregunto ¿cuáles dos años?, ¿quién lo certifica?, ¿cómo se mide eso?. Y eso dos años producen unos derechos equivalentes a los del matrimonio, con todos los efectos patrimoniales correspondientes. Pueden producir, por ejemplo, que los hijos legítimos queden desheredados y todo eso a cambio de seria responsabilidad por parte de los beneficiados, porque los homosexuales no adquieren ningún compromiso social, no forman familia, no están en la tarea fundamental de la naturaleza de la procreación y no asumen ninguna responsabilidad ante la sociedad y aspiran a todos los beneficios a los que no pueden aspirar los ciudadanos corrientes que no han escogido ser homosexuales. Se estaría estableciendo una especie de clase privilegiada y eso va en contra de los principios fundamentales de lo que yo creo nos dicta la naturaleza.

Por otra parte, el proyecto es inconstitucional porque al reglamentar una serie de derechos de acuerdo con la Constitución no se puede aprobar sino con la condición de ley estatutaria. Las leyes estatutarias tienen unas circunstancias específicas que este proyecto no cumple. Por ejemplo, el de haber sido discutido en la misma legislatura. Por otra parte, implica una derogación muy alta contra el fisco nacional que ahora está en la más alta crisis, y sobre todo sobre el sistema de seguridad social. En este momento, podríamos entrar a una cantidad de gasto de unos derechos cuya derogación no se puede ni siquiera cuantificar. El senador Carlos Holguín hizo durante el debate una observación muy válida. Para poder aprobar esto en materia de gastos, sería previamente necesario hacer algo que parece bastante difícil, un censo nacional de homosexuales para poder hacer los cálculos correspondientes.

Todo el proyecto es absurdo, está fuera de la realidad, además no tiene la autorización del estado para autorizar esas derogaciones, por lo tanto es también inconstitucional e ilegal.

Semana.com:¿Su posición tiene algo que ver con el plano moral?

E.G.H: Yo creo que es un proyecto que va contra los designios de la naturaleza, porque el acto sexual tiene como base primordial la reproducción y en las uniones homosexuales ese fin no se cumple. Eso no quiere decir que los homosexuales no tengan el derecho de hacer lo que les venga en gana y pueden hacerlo. Yo no estoy en contra de las uniones, únanse o sepárense como les parezca bien. Pero no tenemos por qué darle beneficios excepcionales a parejas que, de acuerdo con todas las estadísticas presentan un porcentaje altísimo de promiscuidad con relación al matrimonio. Éste último a mi juicio, es la base fundamental de establecimiento social.

Semana.com:La iglesia ha señalado que aprobar las uniones homosexuales es ir en contra de la institucionalidad de la familia, ¿qué opina usted de eso?

E.G.H: Sí. Al equiparar la institución con la no institución y darles un valor equivalente, en cierto modo estamos anulando la primera. Si cumplir la ley es lo mismo que no cumplirla, estamos derogando la ley. Si da lo mismo casarse o no casarse, o tener una unión estable heterosexual, o tener una unión homosexual, estamos destruyendo los principios de esas leyes. De manera que la ley tiene un carácter derogatorio por una serie de los principios en los que muchos colombianos, a mi manera de ver, creemos, profesamos y defendemos.

Semana.com: Quienes la defienden hablan de la constitucionalidad del proyecto porque defiende los derechos fundamentales. Rechazando el proyecto entonces, ¿se podría hablar de discriminación?

E.G.H: El asunto es que yo considero que con el proyecto se establece una clase privilegiada. Sería buen negocio ser homosexual. Por ejemplo una pareja normal, dos amigas, dos amigos, que por razones económicas y por amistad resuelven vivir juntos en un lugar cada uno aporta y reparten responsabilidades, como no son homosexuales, no tienen derechos a nada. Es decir que eso implica una 'erotización' de la cohabitación que me parece completamente absurda.

Semana.com: Dejando a un lado la parte legal, a su juicio entonces, ¿qué alcances puede llegar a tener una unión homosexual en la sociedad?

E.G.H: Los alcances son un problema individual, una persona tiene una relación homosexual y de repente surge amor, hagan con ese amor lo que les parezca. Pero no tenemos porqué institucionalizar lo que no es institucionalizable. Desde el punto de vista de la percepción externa, que es la que permite la producción de las leyes y de los principios, es absolutamente imposible de establecerla, de garantizarla y de crearle algunas proporcionalidades. No es materia de ley porque es ilegislable.
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