Jueves, 30 de octubre de 2014

| 2013/08/31 08:00

¿Es el referendo el plan B de Santos?

La propuesta es tan complicada de llevar a la práctica, que no estaría lista para las elecciones de marzo ni las de mayo del 2014.

Este fue el momento en que el presidente Santos, acompañado por los líderes de los partidos de la Unidad Nacional, anunció al país la presentación del proyecto para un referendo que avale los acuerdos con las Farc.

El chaparrón que cayó sobre la mesa de diálogo de La Habana con el anuncio que hizo el presidente Juan Manuel Santos de un referendo para refrendar la paz ya amainó. La pausa que pidieron las Farc fue casi un coffee break y las conversaciones se reanudaron.

Sin embargo, se abrieron interrogantes de trascendencia para el proceso de paz. ¿En qué va a consistir el referendo? ¿Se puede hacer? ¿Cuándo sería?

La semana pasada se conocieron nuevos detalles. El más explosivo fue el que mencionó el comandante de las Farc, Timochenko. Dijo que si bien del tema  no se había hablado en la mesa se lo comentaron “en reunión informal a un grupo de voceros de las Farc”. 

Según Timochenko, les comentaron que se busca que “el país vote sí o no, a dotar de facultades extraordinarias al presidente para expedir decretos con fuerza de ley para poner en vigencia los Acuerdos”. Y agrega que para ello “el país debe votar sí o no a la conformación de un pequeño Congreso encargado de redactar los decretos. Ese Congreso estaría conformado por voceros de los partidos políticos y una pequeña representación de las Farc”.

Si el debate se aterriza de la dialéctica de La Habana a la realidad jurídica de Colombia se encuentran varias sorpresas.

La primera es que el mencionado referendo no se podría llevar a cabo en las elecciones parlamentarias, las de marzo, porque el tiempo ya no alcanza. Y difícilmente se podría lograr en la primera vuelta de las presidenciales. En ambos casos por física falta de tiempo.

¿Por qué? El trámite es dispendioso. Primero tiene que aprobarse la reforma de la ley, que radicó el presidente, para que pueda hacerse el referendo simultáneamente con las elecciones. El presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, dijo que espera que la puedan tener aprobada en tres meses. Eso quiere decir que estaría en noviembre. Y una vez aprobada, por ser ley estatutaria, pasa a control previo de la Corte Constitucional. Que en el mejor de los casos tendría su fallo en enero de 2014.

Es decir, en esa fecha, y cuando faltarían tan solo tres meses para las elecciones al Congreso, estaría listo apenas el permiso para hacer el referendo el mismo día de las elecciones. A partir de ese momento el gobierno tendría que radicar un nuevo proyecto de ley en el que proponga la pregunta o preguntas que se harían en el referendo. Ese proyecto otra vez necesita el doble aval: tiene que ser aprobado por el Congreso y luego por la Corte Constitucional.

En condiciones normales, el referendo estaría listo para las elecciones de octubre de 2015. Pero también es cierto que el presidente podría meter el acelerador y poner a rodar como un relojito la maquinaria del Estado: podría llamar al Congreso a sesiones extra, pedir mensajes de urgencia y afanar a la Corte Constitucional. Los más sensatos consideran que a duras penas estaría listo para una eventual segunda vuelta presidencial a mediados de junio de 2014.

Y eso sin hablar del contenido del referendo, que es un debate aún más complicado que el de las fechas. Un referendo exige dos condiciones muy claras: 1) que sea para hacer reformas a la Constitución y  2) que en el tarjetón para el votante se escribe el texto, con las palabras exactas, como quedará en la Carta Política.

¿Qué tipo de referendo se pretende hacer? Una posibilidad es que sea del que habla Timochenko: para darle facultades al presidente para expedir decretos con fuerza de ley. En la teoría, tiene sentido, en la medida en que sería reformar un solo artículo de la Constitución en el que el presidente quedaría autorizado con ese fin. 

Sin embargo, en la práctica sería muy difícil que el país dé una carta en blanco al presidente sin conocer los detalles de los decretos. Además, eso daría lugar a una larga polémica jurídica: “Un referendo no es para convocar congresitos. Los congresitos son inconstitucionales”, le dijo a SEMANA un experto muy respetado en la materia. 

La otra posibilidad es que se utilice el referendo para hacer las reformas a la Constitución que acuerden las Farc y el gobierno. Esa vía sería más complicada, pues el solo fraseo de las normas haría tan engorroso el referendo como el que Uribe propuso contra la corrupción en 2003, que fracasó. En este tema, el de la de la paz, puede ser aún más complicado.

En cualquiera de los escenarios, para lograr que se haga el referendo en alguna de las elecciones del año entrante, el texto debe estar decidido en octubre. ¿Será posible? O será, como dicen otros, que el gobierno lo que busca es tener ese instrumento a la mano “por si se necesita”. ¿Este es el plan A o el B? 

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