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| 12/18/2003 12:00:00 AM

"Es una revolución de prioridades"

La ministra de Educación, Cecilia María Vélez, explica que lo revolucionario será que casi todos los niños vayan a la escuela y que aprendan lo que deben aprender.

Esta semana el presidente Alvaro Uribe cambió de tema. Con una habilidad digna del mejor político dejó de hablar de "la mano firme" -seguridad, ajustes y sacrifico- y recordó sus promesas de "corazón grande" -revolución social y alivio a la pobreza-. Entre todos los anuncios uno fue particularmente ambicioso: la creación de 500.000 nuevos cupos escolares. Actualmente el costo varía de 300.000 y un millón de pesos al año por cupo. ¿Con la crisis fiscal de las dimensiones actuales cómo puede el gobierno hablar de cubrir en pocos meses una cuarta parte del déficit total educativo del país?

Con estas y otras preguntas sobre la realidad de lo que se va a hacer en educación SEMANA conversó con la ministra Cecilia María Vélez.

SEMANA: ¿Este anuncio del presidente Uribe de la creación de 500.000 nuevos cupos escolares es una manera de dorar la píldora después del trago amargo del ajuste?

Cecilia María Vélez: No. Es una realidad. En febrero próximo tendremos matriculados en las escuelas aproximadamente 500.000 niños entre 5 y 17 años que antes no habían tenido acceso a la educación.

SEMANA: ¿Y de dónde sale el dinero para realizar tal milagro?

C.M.V.: Una buena parte de reasignar los recursos. Con la Ley 715, expedida en el gobierno anterior, las transferencias para educación se van a distribuir a partir de 2005 de acuerdo con el número de niños matriculados y no según el número de maestros. Este es un gran incentivo para que las entidades territoriales ubiquen a los profesores donde se necesitan y así ofrezcan más cupos. Los recursos adicionales saldrán del crecimiento de las transferencias y de recursos del Fondo Nacional de Regalías.

SEMANA: La plata sigue a los alumnos. ¿No exige eso que funcionarios y maestros cambien de mentalidad?

C.M.V.: Claro que sí. Es una revolución porque todo el sistema se pone al servicio del niño o el joven. El buen secretario de educación es el que no deja a un solo niño de su departamento sin atender y como tiene más alumnos consigue más recursos. El buen profesor no es el que raja a más estudiantes sino el que logra que se queden en el colegio.

SEMANA: Hoy la Nación le da casi el triple a Nariño por educar a un niño un año que a Sucre. ¿Quiere decir eso que ahora Nariño va a recibir menos recursos? ¿Y qué harán todos esos profesores vacantes?

C.M.V.: Buscar niños. De hecho está sucediendo en Nariño: allá, en la matrícula de septiembre, los maestros fueron puerta a puerta a invitar a los niños a ir a la escuela. Y aumentaron su oferta educativa en 20.000 cupos. En Valle la aumentaron en 60.000 cupos. En Bogotá, cuando yo fui secretaria de Educación, aumentamos 120.000 cupos, eso es el 20 por ciento de la matrícula pública, sólo con reasignación: ubicando los maestros en donde se necesitaban, utilizando al máximo la infraestructura y el transporte escolar, estableciendo un número mínimo de niños por profesor, asegurando que los profesores trabajaran el total de su jornada. Si en Colombia hacemos un esfuerzo que represente el 10 por ciento del total de la matrícula podríamos prácticamente cubrir la mitad del déficit escolar.

SEMANA: ¿Y no va a haber un peso fresco para educación?

C.M.V.: Por disposición presidencial recibiremos este año 50.000 millones del Fondo Nacional de Regalías y, si pasa el referendo, el 57 por ciento de los dineros de este fondo que son de la Nación serán asignados permanentemente a la educación. También los recursos ahorrados con supresión de personerías y contralorías irían para educación. Eso nos permitirá crear otros 630.000 cupos. Asimismo, tenemos un crédito del Banco Mundial para el área rural que hacen posible la generación de 70.000 cupos más.

SEMANA: ¿No sufre la calidad con más niños por aula?

C.M.V.: No, si este proceso se acompaña con una política de calidad, que es otra prioridad. Y calidad es cuánto están aprendiendo los niños. Para saber qué están aprendiendo hicimos una primera evaluación de 1.200.000 niños en grados quinto y noveno de todo el país y terminaremos de evaluar todas las instituciones en marzo. Así que ahí sabremos exactamente qué competencias han adquirido en matemáticas y lenguaje. En octubre de este año evaluaremos ciencias y valores. Con los resultados de cada escuela se identificarán en los problemas y haremos un plan de mejoramiento. Con las secretarías de Educación trabajaremos para hacer conocer las instituciones que lo están haciendo bien. Si el lío es, por ejemplo, de sobrepoblación de niños, trabajaremos con los departamentos para resolver el problema.

SEMANA: ¿Estas evaluaciones también cambiarán al profesor cuchilla?

C.M.V.: Sí. Los profesores tienen que ingeniarse para que sus alumnos aprendan y se desempeñen bien en las pruebas. Además, mediante la aplicación del decreto que limita a 5 el porcentaje de niños que pierden el año en un colegio, se estimula una mentalidad en la que los profesores son los aliados de sus estudiantes.

SEMANA: ¿Quién dice sobre qué estándares se miden los estudiantes?

C.M.V.: Las pruebas acogen parámetros internacionales y actualmente estamos trabajando con 46 docentes, que representan a las facultades de educación del país, a instituciones educativas y a la academia, para ponernos de acuerdo en unos estándares.

SEMANA: ¿Se compromete el gobierno a que ningún niño se quede sin escuela en 2006?

C.M.V.: Subiremos el porcentaje de niños y jóvenes entre 5 y 17 años que estén estudiando de 82 a 92 por ciento.

SEMANA: ¿Van a contratar entidades privadas para que se hagan cargo de colegios públicos como en Bogotá?

C.M.V.: Algo similar. Para adaptarnos a las diferentes condiciones del país no en todos los casos serán colegios privados, sino diferentes organizaciones que nos garanticen calidad. Actualmente estamos trabajando con las organizaciones indígenas para ampliar la cobertura y que sean ellas las que eduquen a los niños de sus comunidades, preservando toda su autonomía cultural, eso sí con respaldo de alguna organización especializada en educación. También queremos que organizaciones privadas eduquen otros grupos especiales, como los niños desplazados por la violencia o los que tienen discapacidades. Llegar a esos grupos especiales implica flexibilidad y conocimientos únicos. Estos contratos se harían con los recursos del Fondo de Regalías.

SEMANA: Muchos niños no van a la escuela porque trabajan para ayudar a la familia?

C.M.V.: Hoy el gobierno les da un subsidio a 300.000 familias para que envíen sus niños a la escuela y buscamos recursos para ampliar este programa. Además tendremos unos 60.000 millones de pesos este año para refrigerios escolares, que se van a ampliar con los que estará dando el Bienestar Familiar. Muchas familias pobres pueden alimentar mejor a sus hijos si los envían al colegio.

SEMANA: Cambiando de tema, ha causado mucha polémica su decisión de deshacerse del Instituto Caro y Cuervo ¿Por qué?

C.M.V.: Tengo que aclarar que el gobierno es consciente de la importancia de la labor del Instituto y de lo que representa para el patrimonio cultural del país. Estamos revisando las 30 entidades adscritas al Ministerio para ubicarlas en donde mejor convenga al ordenamiento institucional del país. Entidades como la Biblioteca Piloto de Medellín o el Colegio Boyacá las entregaremos a las regiones y les pasaremos anualmente el presupuesto para sostenerlas.

SEMANA: ¿Menos entidades, menos problemas?

C.M.V.: El Ministerio tiene bastante qué hacer con lo suyo: trazar políticas nacionales, distribuir equitativamente los recursos nacionales, establecer incentivos correctos y apoyar a las regiones y a las universidades a mejorar su gestión educativa; medir y elevar la calidad de la educación; conseguir que ésta sea interesante y pertinente de manera que los estudiantes no deserten. Si todos los que deben ir a la escuela van, y aprenden lo que deben aprender, habremos hecho una revolución.
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