Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/01/27 00:00

Escándalo en Barranquilla

Unas acusaciones sobre posibles abusos sexuales a menores estremecen a la alta sociedad de la 'Arenosa'.

Betzy Martínez asegura que Vicente Concha Zúñiga tuvo prácticas sexuales con su hija bajo amenazas desde cuando la niña tenía 5 años

Betzy Martínez Zapatero no entendía por qué su hija había cambiado. La joven de 22 años se estaba engordando y se notaba decaída. Pero nunca se imaginó la razón: "Mamá, es que Vicente Concha abusaba de mí desde cuando tenía 5 años". Así describe esta barranquillera el momento en que su hija le dijo lo que por años le había hecho un familiar, un caso que tiene conmocionada a la sociedad atlanticense y que está en manos del fiscal 38 de la ciudad.

Martínez Zapatero ha denunciado a las autoridades que su hija fue objeto de abusos sexuales desde los 5 hasta los 17 años, pero que ella sólo lo supo hace pocos meses: "Nunca me di cuenta de las pistas que me daba mi hija. Siempre que le hablaba de ese hombre, ella se molestaba y entraba en crisis". Y es que no era difícil que el nombre de Concha surgiera en una conversación, pues el administrador de empresas está casado y tiene dos hijos con María Lucía Fernández de Castro, oftalmóloga y prima del cirujano Eduardo Valiente, padre de la joven. Según la madre, también hubo otros indicios: perdió dos veces el mismo año e intentó suicidarse en varias oportunidades. "Engordó tal vez para no verse atractiva. Y ya más grandecita empezó a alejarse de la familia paterna, pero cuando uno está divorciado no puede ponerle tiza al tema. Lo único que hice fue rodearla de amor y buscarle ayuda sicológica", sostiene Martínez.

A finales del año pasado, luego de que su hija se atrevió a contarle todo, decidió tomar cartas en el asunto y encarar al supuesto agresor. Junto a su ex esposo les pidió una cita a Concha y a su mujer, en la que les aseguró que ya sabía lo sucedido. "Que confesara fue un milagro, lo hizo después de la presión y reconoció tener un grave trastorno, pero dijo que se había sanado porque se acercó a Dios". Según Betzy, las partes llegaron a tres acuerdos. El primero consistía en que Concha le pidiera perdón a la niña ante la familia; el segundo, la firma de una caución para que nunca más se le acercara. Y tercero, que tenía que decir los nombres de las otras víctimas a las que se refirió su hija cuando reveló su verdad. El primer acuerdo se habría cumplido, incluso hay una grabación en la que se escucha a Concha decirle a la joven: "Yo abusé de la confianza de tus padres, yo abusé de ti (...) Quiero terminar con esto, yo fui el victimario y tú eres la víctima. Tú no me diste pie para nada". Lo más sorprendente es que, según Martínez, el hombre accedió a ser grabado.

A pesar de que esta parezca una prueba sólida, el abogado de Vicente Concha, Nicolás de la Cruz, afirmó a SEMANA que no se pueden sacar conclusiones susceptibles de causar daño a la honra de una persona, y que es la Fiscalía la que tiene que evaluar su validez. "Es posible descontextualizar las frases para que adquieran otra interpretación". Para la familia de la joven, tal sinceridad en la confesión se debió al convencimiento de que el caso nunca se haría público por temor al escándalo. Pero no fue así. El 12 de enero, luego de la denuncia de Betzy, la Fiscalía abrió la investigación. La semana pasada, Vicente Concha rindió indagatoria y está detenido en la cárcel El Bosque de Barranquilla, mientras es investigado como presunto responsable del delito de acceso carnal abusivo con una menor de 14 años. "Contrario a lo que se llegó a decir, el señor Concha nunca abandonó el país. Él considera que las denuncias en su contra no se ajustan a la realidad, sobre todo en lo referente a otros niños", afirma De la Cruz.

"Como suele suceder en estos casos, él ahora habla como si lo hubiera hecho por afecto, y que cedió a la voluntad de ella y sólo cuando mi hija ya era mayor", cuenta Betzy, indignada. Para ella, esta denuncia "no es contra Concha sino por los niños". Pero asegura que prefiere "sólo señalar al victimario para que nuestros hijos estén protegidos", en vez de mencionar a las víctimas, incluida su hija. Agrega que ella está mucho mejor. "Estudia noveno semestre de sicología y ya perdió el miedo".

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