Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/10/2000 12:00:00 AM

A sus espaldas

Una cuenta manejada por un político de Cartagena pone en aprietos al gobierno y siembra dudas sobre la financiación de su campaña electoral.

En el mundo de los empresarios existe un dicho según el cual no hay nada más peligroso que un contador inconforme. Lo mismo parece estar sucediendo en el mundo de la política con los colaboradores insatisfechos. El caso más reciente le acaba de pasar al presidente Andrés Pastrana con un antiguo aliado político, el senador por Bolívar, Javier Cáceres, quien apenas rompió cobijas con la Gran Alianza enfiló baterías para tratar de destaparle presuntos casos de corrupción al gobierno.

Y no le ha ido mal en esta tarea. Cáceres fue el senador que destapó las supuestas irregularidades cometidas por el entonces ministro de Transporte, Mauricio Cárdenas, durante el proceso de conciliación con la firma Dragacol por 26.000 millones de pesos. También promovió en el Congreso los debates contra el ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, y la directora de la Dian, Fanny Kertzman, por las crisis de los bancos Andino y Pacífico, en los que hubo pérdidas para los ahorradores por más de 100.000 millones de pesos.

En su ofensiva contra el gobierno el controvertido senador no parece dar tregua. Recientemente promovió en el Congreso el debate que le costó el puesto a Juan Hernández como secretario general de la Presidencia, al acusarlo de incrementar de manera significativa su patrimonio mediante la adjudicación de millonarios contratos por parte de la Policía y el DAS a una firma de la cual es socia y gerente su esposa. Los contratos tenían que ver con el diseño y confección de uniformes y su monto superaba los 6.000 millones de pesos.



El lío de Bolívar

Pero cuando se creía que el fantasma de Cáceres iba a dejar de rondar los predios de la Casa de Nariño, los noticieros de televisión el jueves de la semana pasada denunciaron presuntas irregularidades por parte de la campaña presidencial de Andrés Pastrana en 1998, las cuales tendrían que ver con posibles cuentas paralelas. La denuncia se refiere específicamente al departamento de Bolívar, pero según una de las personas que conoce del tema y que fue consultada por SEMANA “lo mismo pudo haber sucedido en varios departamentos”.

La relación de Cáceres con el nuevo episodio se da porque hizo parte del grupo de políticos de Bolívar que respaldaron la campaña de Pastrana, y por consiguiente habría sido uno de los beneficiados con los dineros girados por las directivas de la campaña presidencial.

El asunto es menos complicado de lo que parece y se resume en el hecho de que el polémico senador habría recibido un cheque por 12.500.000 pesos para que los invirtiera en propaganda política y transporte y éste nunca apareció en la contabilidad oficial que se presentó ante el Consejo Nacional Electoral. También habría recibido cerca de 20 millones en efectivo para la misma destinación.

El cheque de Cáceres fue girado por el ex gobernador de Bolívar y actual aspirante a la Alcaldía de Cartagena por el conservatismo, Miguel Navas Meisel, de una cuenta corriente abierta en la sucursal del Banco del Pacífico de esa ciudad. La cuenta es la número 40007934 y de ella se habrían girado 146 cheques, según las investigaciones que realizan los organismos de control, y ninguno de ellos figura en los libros oficiales de la campaña. Al respecto Hernán Beltz, tesorero de la campaña presidencial de Pastrana, dijo a SEMANA que jamás tuvo contacto financiero con Navas: “Yo nunca tuve conocimiento de lo que hacía Miguel Navas. Jamás en la vida recibí información sobre esos movimientos”.

A la cuenta de Navas habrían ingresado, además, tres cheques de la firma Dragacol —dos por 15 millones de pesos y uno por 20 millones—, los cuales habrían sido rechazados por carecer de fondos suficientes. Al parecer los cheques fueron cubiertos posteriormente, luego de que el Ministerio de Transporte conciliara con la firma Dragacol. Esta operación también estaría siendo verificada por los organismos de control.

La magnitud del escándalo que habría detrás del episodio de los manejos de los recursos de la campaña pastranista en Bolívar obligó al gobierno a pronunciarse públicamente sobre el asunto. En un comunicado dado a conocer el viernes en la noche la Presidencia de la República afirma que “ni Dragacol, ni su representante, realizaron aportes ni donaciones a la campaña presidencial”.

Además sostiene que la cuenta corriente mencionada por los medios de comunicación no tiene ninguna relación con la campaña presidencial de Pastrana y que “cualquier desconocimiento de las instrucciones impartidas por la campaña o cualquier irregularidad cometida por algún funcionario de la campaña o por cualquier otro ciudadano, deberá ser investigada y sancionada con todo rigor por las autoridades competentes”.



La parábola del elefante

Para el propio gobierno no deja de ser mortificante que lo estén sindicando de lo mismo que él acusó a la campaña de Ernesto Samper, que es el hecho de no haber tomado las medidas necesarias para evitar que a la campaña ingresaran dineros sin que las directivas de la misma —especialmente el candidato— tuvieran conocimiento de ello.

Aunque las directivas de la campaña sostienen que se tomaron todas las medidas pertinentes de seguridad, entre ellas las de centralizar las captaciones de los recursos y prohibir el recaudo de dineros por fuera de los procedimientos establecidos, los hechos de Cartagena parecen mostrar que las medidas no fueron suficientes.

No de otra forma se puede explicar que un dirigente político, copartidario del candidato, a motu proprio, tomara la decisión de abrir una cuenta corriente, captar millonarios recursos y luego repartirlos entre los aliados del candidato para hacerle proselitismo. Todo ello sin que las directivas de la campaña tuvieran conocimiento.

De cualquier manera el asunto no es ni blanco ni negro. Pero sí tiene muy mala presentación. Cuatro años después del proceso 8.000 era de esperarse un cinco en conducta tanto en materia de narcofinanciación como de violación de topes. En este caso no hubo narcofinanciación. Pero el manejo regional de la campaña en Bolívar, con financiación oficial y financiación paralela, deja el sabor de que se le trató de hacer el quite a los topes electorales. La pregunta es si la campaña en Bogotá sabía lo que estaba pasando en Bolívar. La respuesta oficial, aunque sea verdad, evoca una frase que nunca convenció a nadie en el cuatrienio pasado: “Fue a mis espaldas”.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.