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| 6/9/2007 12:00:00 AM

Esperando a Emmanuel

A sus 76 años, Clara de Rojas enfrenta el desafío más grande de su vida: lograr que las Farc liberen a su nieto nacido en cautiverio.

Doña Clara de Rojas nunca pensó que el más poderoso instrumento para luchar por la liberación de su hija y su nieto estaba en su propia casa. El computador, que todavía está aprendiendo a manejar con destreza, le está permitiendo enviar ahora a todos los lugares del mundo su clamor por la libertad de su pequeño nieto Emmanuel, nacido en cautiverio de su hija Clara Rojas, que fue secuestrada junto a Íngrid Betancourt en febrero de 2002.

El milagro se produjo la semana pasada, cuando una sencilla carta de amor al niño, enviada por correo electrónico, hizo que por fin su drama se hiciera visible, y que se iniciaran acciones internacionales para presionar a las Farc por la liberación del niño, que ya tiene 3 años.

La historia del bebé de Clara Rojas empezó como un rumor malicioso hace mucho tiempo. Distintas versiones le atribuían un embarazo en ocasiones a ella, en otras a Íngrid Betancourt. Hasta hace un año, cuando el periodista Jorge Enrique Botero publicó su libro Últimas noticias de la guerra, una novela basada en hechos reales cuya trama principal era el nacimiento del niño de Clara Rojas. Botero, al igual que otras personas que han tenido contacto con las Farc, sabía que el bebé había nacido en medio de la selva y que se había convertido en un secuestrado más.

Días antes de que Botero publicara el libro, le contó a Doña Clara la noticia. Esa misma semana el tema estaba en las primeras planas de los medios de comunicación. En ese momento, SEMANA entrevistó a Doña Clara, y ella, aunque sentía de corazón que la noticia podía ser cierta, esperaba una confirmación inequívoca. Entonces dijo: "si mi hija tuvo un bebé, quiero estrecharlo entre mis brazos". Hubo muchas críticas al periodista Botero, y familiares y amigos de Doña Clara no le dieron crédito a su versión. Como había tantas dudas, nadie se movilizó ante el hecho desgarrador de que un bebé hubiese nacido secuestrado y siguiera en tal condición.

A finales del año pasado, Carlos Narváez, uno de los diputados del Valle que también está secuestrado, envió una grabación como prueba de supervivencia. Le dedicó un pequeño espacio a Doña Clara y le dijo que en medio de tanto dolor, había "ocurrido el milagro de la vida". Ella entendió de inmediato que le hablaba del bebé y eso le revivió la esperanza. Pero sólo hace un mes, cuando el policía John Pinchao se les fugó a las Farc, doña Clara pudo convencerse definitivamente de que Clarita, su hija, había sido madre. En sus primeras declaraciones, Pinchao dijo que Clara Rojas tuvo un hijo con un guerrillero, que el bebé es precioso y se llama Emmanuel. Que tiene 3 años y que, infortunadamente, no siempre está con su mamá, sino en poder de los guerrilleros. Pinchao dijo que había visto al niño y nadie ha puesto en duda su versión. Eso fue suficiente para que doña Clara empezara su cruzada por la libertad del niño.

"No pude hablar con Pinchao. Llamé a la familia, pero por prudencia no quise insistir, dice. Ese era un momento sagrado de encuentro de él con su familia". Todo lo que sabe de su nieto es lo que han publicado los medios. Nada más. También se enteró por las noticias de que el presidente Álvaro Uribe le encargó al vicepresidente Francisco Santos una gran campaña alrededor del mundo para buscar la liberación del niño. Doña Clara no sabe nada al respecto porque hasta ahora nadie la ha llamado para hablar sobre el tema. La única autoridad que ha tenido contacto con la familia es el alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, que iniciará esta semana una campaña con afiches en los paraderos de buses para que liberen al niño.

Doña Clara ha vivido prácticamente sola todo su drama. Cuando ocurrió el secuestro, vivía en Útica, Cundinamarca. Había decidido pasar sus últimos años lejos del bullicio urbano. Cuando se dio cuenta de que el tiempo pasaba y el cautiverio de Clara se prolongaba, decidió ocupar el pequeño apartaestudio de su hija, en el norte de Bogotá. Así podría estar más cerca de las instituciones y las personas que venían trabajando a favor del intercambio humanitario. Desde cuando llegó al apartamento, y lo sintió vacío, sin su hija, doña Clara empezó a sufrir de una enfermedad que le hacía cada vez más difícil moverse. Primero tuvo que usar un bastón. Luego, un caminador que le ayuda a andar cuando sale de la casa, cosa que ocurre pocas veces. Ni siquiera volvió a la emisora donde se transmiten las voces del secuestro, pues se cansó de esperar hasta seis horas, en la madrugada, su turno. En medio de estas esperas se le envejeció entre las manos el saludo de año nuevo que tenía para su hija, sin poder leerlo. Entonces todo este año se quedó en silencio. Dedicada a leer gran parte de los libros que forran el apartamento. Muchos de ellos de diversos autores espiritualistas como el Dalai Lama o Carlos Castañeda. Viendo pasar el tiempo y aferrada a la esperanza de que se hiciera el intercambio humanitario. Acompañada por su hijo Germán, abogado y escritor que vive con ella.

A pesar de su edad, doña Clara es una mujer lúcida que siempre está en función de aprender y enseñar. De su encierro la sacaban algunas actividades de la asociación de víctimas que impulsa la universidad Sergio Arboleda. Entonces ofreció un taller de crecimiento personal para las otras víctimas. No se pudo realizar porque sólo asistieron dos personas. Le presentó la idea de un taller similar al ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, para invitar soldados que han sido mutilados o tenido enormes pérdidas en la guerra. Nunca obtuvo respuesta.

En medio de esa soledad, sus grandes compañías han sido algunos jóvenes voluntarios que desde Francia hacen campaña permanente por la liberación de su hija, y Diana Sofía Giraldo, que lidera la asociación de víctimas y quien la ayudó a madurar la idea de escribir una carta para su nieto.

"Querido Emmanuel, algún día crecerás y podrás leer estas líneas, espero que no sea tarde para mí", escribió con la esperanza de conmover a la gente, y en especial a las Farc. La respuesta no se hizo esperar. Diariamente llegan más de mil mensajes de respaldo y propuestas de todas partes. Ella, que siempre ha sentido pudor de hablar en los medios porque considera que su protagonismo es una injusticia con los otros familiares, ahora tiene que atender a decenas de cadenas y diarios de todo el mundo. Emmanuel es una noticia que está movilizando a la opinión pública y que ella espera se convierta en lo que su nombre bíblico evoca: "el elegido, el que tiene las llaves de la salvación". Posiblemente, en este caso sea el que tiene las llaves de la libertad.
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