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| 3/19/2014 12:00:00 AM

A esta hora nadie sabe si Petro se va o se queda

La justicia en Colombia avala su destitución. La CIDH pide suspenderla. Santos contra la pared.

A esta hora en Colombia nadie sabe con absoluta certeza si el alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro, tiene que irse de su cargo o puede quedarse atornillado allí. La situación es extremadamente confusa para el ciudadano que se levantó este miércoles escuchando a los más reputados juristas con posiciones diamentralmente opuestas sobre lo que va a pasar.

Lo único cierto es la felicidad de Petro y la dificultad en la que está el presidente Juan Manuel Santos. El primero se muestra exultante y convocó esta tarde a sus seguidores a la Plaza de Bolívar para una celebración. El segundo está contra la pared: acepta o no la solicitud de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos que le dio medidas cautelares al alcalde de Bogotá, lo que deja sin efecto la decisión de la Procuraduría.

Esta petición se hizo al filo de la media noche, cuando muchos colombianos ya se habían ido a dormir con la noticia de que a Petro se le habían agotado las instancias jurídicas por lo que su salida del Palacio Liévano era inminente.

Para aumentar el grado de confusión, la jornada de revocatoria prevista para el 6 de abril tiene que seguir su marcha, por lo que hoy mismo, por tiempos, la Registraduría tiene que mandar imprimir los tarjetones. Se estima que estas elecciones atípicas cuesten 40.000 millones de pesos.

Las últimas horas han sido de vértigo. Y a pesar de las circunstancias, Gustavo Petro se ha mostrado tranquilo.

Como lo recordó Semana.com, él ha estado en varias ocasiones cercado por la muerte. Lo estuvo durante los días de guerrillero, en el M-19, cuando fue detenido y torturado; también en sus épocas de brillante y valiente senador en los que debía andar con un abrigo blindado porque había tenebrosos planes para hacerle un atentado. Y ahora, en sus meses de controvertido alcalde.

Así fue este martes, en la tarde, cuando recibió la noticia que le abría la puerta a su salida del Palacio Liévano y que podría darle una muerte política, pues quedaría inhabilitado para ejercer cualquier cargo público en los próximos 15 años. El Consejo de Estado revocó las 23 tutelas que tenían suspendido el fallo de destitución e inhabilidad emitido por la Procuraduría el pasado 9 de diciembre.

El alto tribunal consideró que no se logró demostrar por qué los derechos de los ciudadanos a elegir y ser elegidos fueron vulnerados en el momento de la destitución del mandatario distrital. Con una votación de 15-8, la Sala Plena del Consejo de Estado le quitó las últimas posibilidades jurídicas para aferrarse a su cargo.

La presidenta del Consejo de Estado, María Claudia Rojas, explicó en rueda de prensa que con la decisión se levanta la suspensión de la sanción del Ministerio Público en contra del alcalde. Se espera que la decisión sea notificada en cuanto “salga el fallo con las firmas y los salvamentos de voto”, dijo. 

Ante un hecho de tal magnitud, Petro se mostró sereno. En lugar de mostrarse intimidado o nervioso, a las 5:45 p. m., puso en su cuenta de Twitter: “Todas las instancias del Distrito con optimismo a mantener y desarrollar los programas de Bogotá Humana. Gobernamos hasta el final”. ¿Sabía que ya venían en camino las medidas cautelares de la CIDH? Es muy posible porque, además, luego puso otro trino donde entregaba otro parte de tranquilidad.

En todos los medios el análisis pasaba por la salida de Petro. Sin embargo, y cuando nadie lo esperaba, a la medianoche se produjo en Washington otra decisión que cambió por completo el panorama. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) solicitó al Estado colombiano que proteja con medidas cautelares a Petro, y que por tanto impida que sea destituido e inhabilitado para ejercer funciones públicas.

“La Comisión requiere a Colombia que suspenda inmediatamente los efectos de la decisión de 9 de diciembre del 2013, emitida y ratificada por la Procuraduría General de la Nación el 13 de enero de 2014, a fin de garantizar los derechos políticos del señor Gustavo Francisco Petro Urrego y que pueda cumplir con el período para el cual fue elegido como alcalde de Bogotá D. C. el 30 de octubre de 2011”, dice el comunicado de la CIDH.

Así las cosas, el país político volvió a quedar en un estado de zozobra. Nadie sabe si Petro se va o se queda. Él se muestra feliz y al presidente Santos le cayó un enorme problema encima. ¿Acatará la determinación del organismo de la OEA o no? Es difícil porque, si lo hace, la lectura que se puede hacer, por ejemplo, en La Habana es que la izquierda en Colombia no tiene garantías para ejercer actividades políticas; si no lo hace, se le vienen todos los opositores encima. Está en el peor de los mundos justo en plena campaña reeleccionista.
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