Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/4/2006 12:00:00 AM

“Estaba segura de que me iban a matar”

Aura Amelia Abril fue declarada objetivo militar por un grupo paramilitar en febrero de 2003 y huyó con su esposo y tres hijos a Bogotá. Hoy es la directora ejecutiva de la Red Nacional de Mujeres Desplazadas.

"Llegué a Bogotá después de un viaje a Europa y me sorprendí al ver que mis compañeros concejales estaban en sesión en Arauca, capital del departamento. Yo tenía pensado devolverme de inmediato a Tame, mi pueblo natal, pero mis compañeros me contaron que la situación ahí estaba muy difícil. Mi niño de 4 años estaba en Tame y me llamaba a contar que había bombas, que fuera a la casa porque tenía miedo. La verdad es que yo también tenía miedo. Tenía miedo de volver porque ya varios grupos paramilitares nos habían dicho que nos fuéramos. Entonces, esperé.

Yo había hecho mi carrera como administradora pública, pero no había podido graduarme por la cantidad de asesinatos que había en el municipio. No podíamos organizar la ceremonia. La cancelamos varias veces hasta que quedó concretada para el 25 de enero de 2003. Ese día viajé finalmente de Bogotá a Tame para recibir mi grado. Apenas llegué a Tame, acababan de asesinar a una persona al pie de mi casa. Mi niño de 4 años me decía: "Mami, mataron un señor". Yo le decía que no, que le había dado un ataque. Pero él me insistía en que lo habían matado, porque tenía sangre.

Aunque estaba muy emocionada de graduarme, me sentía muy asustada. Me encerré en la casa hasta las 6 de la tarde, cuando salí con mi esposo y mis tres hijos a recibir el grado. La ceremonia tuvo lugar en un sitio céntrico, en un hotel, porque la universidad quedaba alejada por la situación de orden público que estaba muy difícil. Éramos unos siete compañeros recibiendo el grado. El grupo en realidad era de 12 a 14 personas, pero los otros no fueron.

Después de la ceremonia, fuimos a un restaurante mis familiares, los familiares de mi esposo y unos amigos. Estábamos cenando, cuando, de pronto, un hombre se me acercó. Me dijo que mi familia y yo teníamos que presentarnos en una vereda porque los paramilitares nos necesitaban. Mi reacción fue decir: "No. Yo no voy por allá". Me le acerqué a mi esposo y le conté. Inmediatamente, salimos para la casa.

Al otro día, a las 7 de la mañana, pasó la misma persona a mi casa a decirme que él tenía el compromiso de llevarme a la vereda. Yo le dije que no iba. Esta persona me contestó: "Usted verá. Yo cumplo con haber venido por usted".

Me asusté mucho y lloré. Luego salí con mi esposo a una reunión que teníamos con el personero. Ya con el personero, recibí una llamada a mi celular. Eran como las 9 de la mañana del 26 de enero. Yo pensé que era una llamada de Bogotá para avisarme sobre unas entregas de mercado y de calzado que había gestionado para unas familias de Tame.

La voz por teléfono, una voz amenazante, me dijo: "Le habla el comandante de un grupo de autodefensas. Señora Aura, nosotros la mandamos a llamar, y usted desobedeció nuestras órdenes". Yo me quedé muda un momento; estaba temblando. Lo único que decía era: "No sé dónde queda eso, yo no conozco".

Me dijeron que me daban hasta las 2 de la tarde para que me presentara en la vereda. Respondí que no sabía nada. Que no sabía dónde quedaba el sitio donde tenía que presentarme. Me dijeron: "O se presenta, o usted es objetivo militar. Considérese objetivo militar".

Realmente no quería ni siquiera moverme del sitio donde estaba. Como vivía retirada de la parte céntrica del pueblo, nos dirigimos a la casa de un tío. Mandé a traer a mis hijos que estaban en mi casa.

Permanecimos en la casa de mi tío hasta el 8 de febrero, día en que salimos del municipio. No teníamos ropa. Era muy terrible. Se fue la luz, tenía pánico de que iban a llegar por mí y me sacarían a la fuerza. A las preguntas constantes de mis hijos no tenía respuestas.

En ese momento ya conocía el programa del Ministerio del Interior para la protección de concejales. Con sólo un minuto en mi celular, llamé al Ministerio pidiendo ayuda para poder salir del municipio.

Una noche antes de salir, mi esposo y yo nos dirigimos en un taxi hasta nuestra casa, para tratar de recoger las cosas y dejarlas amontonadas por si luego podríamos sacarlas. Empacamos lo que pudimos. Cuando nos devolvíamos en el taxi a la casa de mi tío, ya era oscuro. Vi a un hombre armado y me sentí segura de que me iban a matar.

Un familiar recogió los pasajes que el Ministerio del Interior nos había situado. Tomamos la poca ropa que habíamos empacado y salimos hacia el aeropuerto. Aunque sentía que se me iba la vida, mi hijo pequeño estaba muy feliz porque era la primera vez que montaba en avión"
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.