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| 9/20/2008 12:00:00 AM

“Están acabando con el Ejército”

El general retirado Harold Bedoya habló en defensa de su colega Rito Alejo del Río

Rito Alejo del Río es un nombre que está condenado para siempre a encontrarse en cuanto informe o documento explore la violación de derechos humanos en Urabá. La para muchos laxa fiscalía de Luis Camilo Osorio le permitió sobreaguar los escándalos pero, ahora, la de Mario Iguarán le dictó medida de aseguramiento y está citando a declarar a muchos testigos de su gestión frente a la Brigada XVII para decidir si lo llama a juicio. El cuestionado oficial tiene defensor: el general Harold Bedoya, antiguo comandante general de las Fuerzas Militares, se la juega entera por el 'pacificador de Urabá' y asegura que quienes quieren ver la cabeza del general en la guillotina se van a quedar con las ganas.

Gustavo Gómez: ¿Confía ciegamente en Rito Alejo del Río?
Harold Bedoya: Ciegamente. Fue un general extraordinario y lo han tratado de la manera más atroz en que se puede tratar a un héroe nacional. Cuando lo detuvieron, él estaba en el Club Militar, y ese día los de la Fiscalía engañaron a los porteros. Lo encontraron almorzando con su madre, una anciana de 85 años, y se lo llevaron como si fuera el peor delincuente.

G.G.: Hay testigos que aseguran haber visto a las tropas del general, de la Brigada XVII, coordinando tareas y patrullando con paramilitares. ¿Eso es propio de un héroe?
H.B.: Eso no es cierto. Al país no se le puede olvidar que estábamos en el gobierno de Samper, y que Urabá estaba sitiada. La situación era tan grave que fue necesario crear una zona especial de orden público, a solicitud del gobernador Álvaro Uribe, zona que daba a los militares facultades especiales de control.

G.G.: ¿Esas competencias especiales justificaban la cercanía de Del Río con los paramilitares?
H.B.: ¿Cuáles paramilitares? Allá lo que se crearon fueron unas Convivir…

G.G.: Que recibieron todo el apoyo de Del Río…
H.B.: Las Convivir las creaba el gobierno a través de una oficina especial que tenía su control. Su única relación con el Ejército era la de ser los ojos y los oídos de las tropas. Del Río tenía dos o tres batallones, prácticamente cero helicópteros, y se apoyaba en esas informaciones. Cuando llegó a Urabá, estaban las Farc, el ELN y los grupos de Carlos Castaño, ¡imagínese!

G.G.: A propósito de Castaño, el oficial más importante en Urabá después de Del Río, el coronel Carlos Alfonso Velásquez, lo denunció por su trato con hombres como Castaño. Y le mandó a usted un informe en el que le contaba que el general no consideraba como una amenaza a los paramilitares. ¿Qué tan cercano fue Castaño a Del Río?
H.B.: Nada cercanos. No recuerdo los términos del informe de Velásquez, pero ordené una investigación de las irregularidades. Inclusive mandamos durante una semana al inspector general y se determinó que las cosas no eran como las contaba el coronel.

G.G.: Usted lo llamó a calificar servicios por las denuncias que hizo contra Del Río.
H.B.: Salió porque todo coronel no puede llegar a general. Aparte de la nuestra, hubo una investigación de la Fiscalía, que habló con militares, con campesinos y con autoridades como la alcaldesa Gloria Cuartas. No encontraron nada.

G.G.: No se le olvide que Gloria Cuartas tuvo que ir a la Fiscalía a denunciar un aumento de la actividad paramilitar. Y ahí está ella y Gustavo Petro y todos nuevamente declarando por llamado de un fiscal de derechos humanos.
H.B.: Déjeme decírselo de esta manera: vivimos la época de la venganza de las Farc, de la venganza de los grupos de narcotraficantes. Esta es la venganza de los criminales contra el Ejército, que pacificó una región que estaba perdida. Las Farc no perdonan.

G.G.: ¿No se le pasa a usted por la cabeza que Del Río, en su afán por recuperar Urabá, hubiera hecho alianzas con los paramilitares?
H.B.: Él salvó a Urabá. Pregúntele al presidente Uribe, que lo conoció, que le hizo homenajes… no se le olvide que todo el departamento de Antioquia se volcó en un homenaje al general en el Tequendama. No creo que el presidente Uribe estuviera de acuerdo con homenajear a un criminal.

G.G.: En ese homenaje Uribe dijo algo que me recuerda sus palabras: que la destitución de Del Río provino de la insurgencia con fundamento en prejuicios de la justicia del Estado. ¿Entonces es que el país estaba en manos de las Farc?
H.B.: ¡Es que estamos en manos de la guerrilla! Pastrana no gobernó aquí: gobernó en el Caguán con 'Tirofijo'. Le entregó el alma a 'Tirofijo' durante cuatro años y eso multiplicó los grupos de autodefensas. Hombres como Rito Alejo lucharon para que los terroristas no se quedaran con este país.

G.G.: Un soldado de apellidos Giraldo Yepes declaró a la Procuraduría que en tiempos de Del Río eran normales las 'legalizaciones', la práctica de ponerles a campesinos muertos fusiles para presentarlos como guerrilleros dados de baja. ¿A su despacho nunca llegaron estas denuncias?
H.B.: Nunca, y de haber sido ciertas yo mismo hubiera arrestado al general y lo habría destituido.

G.G.: ¿Por qué Estados Unidos le quitó la visa a Del Río?
H.B.: Sus razones tendrían.

G.G.: ¿No será que habrá pesado la opinión del Departamento de Estado de Estados Unidos o de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre la relación del general con paramilitares?
H.B.: Eso es cosa de José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, experto en hacerles eco a todas esas mentiras.

G.G.: Una cosa es Vivanco y otra el Departamento de Estado, que dijo que Del Río tuvo acuerdos con paramilitares…
H.B.: En el Departamento de Estado también se dicen muchas mentiras. No todo lo que sale de Estados Unidos es palabra de Dios.

G.G.: Entonces hablemos de la palabra de los de aquí. El capitán Gilberto Cárdenas, que fue jefe de la Sijín en Urabá, aseguró haber visto una reunión de Del Río con 11 líderes paramilitares y tres representantes de las Convivir. ¿De eso tampoco se enteraron en el comando del Ejército?
H.B.: Hay gente que se presta para decir mentiras. Acuérdese de casos muy concretos, como el de la muerte de Álvaro Gómez Hurtado… ¿acaso no dijeron que fue el Ejército?

G.G.: ¿Y quién mató a Álvaro Gómez?
H.B.: Eso que lo diga Gómez Méndez, que nunca ha querido decir quién fue. Ya se sabe que la Fiscalía no es garantía de nada. Mire la calidad de los testigos que usa la Fiscalía en contra de los militares: la Fiscalía compra testigos, soborna testigos, les ofrece rebaja de penas. Lo hizo especialmente la de Gómez Méndez y lo hace ahora la de Iguarán. Con todos estos testigos falsos están acabando con el Ejército, cuando lo único legítimo que tiene este país, de verdad pa' Dios, son sus Fuerzas Militares. Lo demás es paja.

G.G.: ¿Estando Del Río en Urabá salieron de aeropuertos de la región los paramilitares que cometieron la masacre de Mapiripán?
H.B.: ¡Qué tal nosotros respondiendo por todos los aviones que salen o entran a los aeropuertos! El Ejército está para combatir a los terroristas en el campo de batalla, no para cuidar aeropuertos…

G.G.: Pero acuérdese que Urabá era una zona especial de orden público.
H.B.: Por las personas que eventualmente hubieran salido a cometer los actos de Mapiripán no responde Rito Alejo del Río sino la Policía y el DAS.

G.G.: En la época de Del Río se llevó a cabo la Operación Génesis, para retomar zonas con presencia guerrillera en la cuenca del río Cacarica. Freddy Rendón, alias el 'Alemán', dijo que la arremetida paramilitar que vivió la región luego de Génesis había sido producto de una operación conjunta con tropas de la Brigada XVII. ¿No le parece grave?
H.B.: Pensar que los Castaño o Mancuso o 'Jorge 40' nos den cátedra de verdades es lo que tiene al país postrado. Este país se va a acabar porque la justicia está en manos de los 'pitirris'.

G.G.: SEMANA reveló que, poco antes de su captura, Del Río le dijo a un periodista: "Si a mí me detienen no va a quedar títere con cabeza". ¿De qué títeres estaría hablando?
H.B.: Me gustaría que usted se lo preguntara al general.

G.G.: ¿Rito Alejo del Río es un héroe o un delincuente?
H.B.: Él fue lo mejor de lo mejor. Al héroe no lo podemos volver ahora el villano. Meter a la cárcel a Rito Alejo es como haber metido a la cárcel a Bolívar después de la Independencia.
 
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