Miércoles, 17 de septiembre de 2014

| 2013/05/27 00:00

Este es el cabo secuestrado en Norte de Santander

Carlos Fabián Huertas -en manos del ELN- tiene 22 años. Su novia está en embarazo.

Cabo tercero Carlos Fabián Huertas, en poder del ELN. Foto: Archivo particular, cortesía

La muerte de once militares en Chitagá, Norte de Santander, el miércoles anterior y la desaparición de otro de los uniformados durante el ataque del ELN, devolvió la memoria de los colombianos a los años cuando el secuestro y los asesinatos de miembros de la Fuerza Pública, eran frecuentes en el país.

El cabo tercero Carlos Fabián Huertas, de 22 años y tres de ellos en el Ejército, está en poder del ELN, pues así lo confirmó esa guerrilla este lunes en un comunicado publicado en el portal ‘Voces de Colombia’.

La organización subversiva indicó en el escrito fechado el 24 de mayo, que tienen al cabo adscrito al Batallón José Antonio Galán y que le respetaron la vida no solo a él, sino a los heridos durante el combate.

“Conforme al cumplimiento y respeto al Derecho Internacional Humanitario, nuestras fuerzas dieron un trato digno a los soldados heridos, así como al militar prisionero que se encuentra en nuestro poder sin ninguna novedad”, señaló el ELN.

Huertas es proveniente de una humilde familia huilense, va ser padre en cinco meses, su novia está embarazada. Desde que se conoció la noticia sus allegados han pedido a esa guerrilla que se le respete la vida.
 
Su progenitora, Aidé Huertas, ha manifestado a través de los medios de comunicación a quienes lo tienen, que lo dejen volver sano y salvo. Asegura que el joven es su mayor soporte y la persona que le colabora en todo lo relacionado con su familia.

Huertas había estado de permiso en su casa en el barrio La Paz, comuna 8 de la capital huilense en marzo pasado y su familia esperaba que regresara a mediados de junio para reunirsen nuevamente.

El cabo hacía parte de una patrulla de 34 militares, entre ellos un oficial, tres suboficiales y 30 soldados campesinos, que fueron objeto del ataque con explosivos artesanales, por parte del frente de Guerra Oriental del ELN.

Sobre los hechos el Gobierno ha señalado que las víctimas mortales recibieron un trato alejado del respeto que se debe tener por el Derechos Internacional Humanitario en medio del conflicto.

El secuestro del uniformado se da justo en el momento en que el país sueña con la paz y el ELN ha mostrado su interés de dialogar con el Gobierno, al igual que lo viene haciendo con las FARC en La Habana, Cuba.

En la actualidad unos 300 hombres del Ejército desarrollan labores operativas en Norte de Santander, con el fin de dar con el militar secuestrado y los responsables del ataque.

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