Domingo, 26 de octubre de 2014

| 2013/07/13 11:00

Este es el hombre fuerte de InterBolsa

Víctor Maldonado pasó de ser un exitoso hombre de negocios a una de las fichas clave en el escándalo financiero.

Víctor Maldonado, de 68 años, dice que responderá por las deudas que le corresponden. Afirma que pecó por exceso de confianza en sus socios. Foto: Guillermo Torres / Semana

En el caso del desplome del Grupo InterBolsa han desfilado los más diversos personajes de la vida nacional. Los más nombrados hasta el momento han sido Rodrigo Jaramillo, su hijo Tomás y Juan Carlos Ortiz. 

De manera tangencial ha aparecido Víctor Maldonado Rodríguez, a quien hasta ahora solo se asociaba como accionista importante del grupo, pero no como responsable del descalabro. Pues bien, a medida que ha ido evolucionando este escándalo, la situación ha cambiado para Maldonado. Ha dejado de ser un actor secundario para convertirse en uno de los protagonistas más relevantes de esta historia.

 Varios hechos así lo confirman. Maldonado era el dueño principal, a través de sus sociedades en Colombia, del Grupo InterBolsa. En esta condición se convirtió en el mayor jugador en la especulación de repos con las acciones de InterBolsa, que terminaron incumpliéndose. Por cuenta de esto, es responsable por cerca de 36.000 millones de pesos de los 70.000 millones comprometidos en los repos que se hicieron con esta acción. 

Otro hecho que demuestra su protagonismo en todo este drama financiero es que se ha dicho que, junto al italiano Alessandro Corridori, es uno de los grandes deudores del Fondo Premium, a través de sus empresas que recibieron créditos por una suma que quienes están investigando el caso en la Fiscalía estiman podría estar en 32 millones de dólares.

Las empresas de Maldonado también desempeñaron un papel crucial en todos los negocios del Grupo InterBolsa. Esta red de sociedades –Malta, Helados Modernos, Las Tres Palmas y Cuama– se convirtió en uno de los principales clientes que tuvo la firma comisionista y recibió créditos de la SAI, así como del Fondo Premium.

Teniendo en cuenta todo lo anterior,  no es fácil establecer si Víctor Maldonado es uno de los responsables de esta catástrofe financiera y bursátil, uno de los grandes perjudicados o ambas cosas, ya que se le va a ir gran parte de su fortuna en pagar las deudas de las personas afectadas en este escándalo. 

En los últimos días, el bajo perfil que este empresario había tenido se esfumó luego de que salió a flote un capítulo muy delicado en toda esta historia. Se trata de varios giros por 123.000 millones de pesos que habrían ingresado irregularmente a sus empresas y que él sostiene desconocer. 

Aduce, además, que en este caso su firma habría sido falsificada, lo cual ha despertado aún más sospechas sobre su responsabilidad. La Fiscalía y la Superintendencia Financiera están investigando estas misteriosas operaciones, que incluyen 87.000 millones de pesos en una cuenta que la empresa Helados Modernos –de su propiedad– tenía abierta en InterBolsa. “Esos dineros no se han justificado”, dijo la Superintendencia. 

Sobre el particular, Iván Cancino, el abogado de Maldonado, le dijo a SEMANA que no hay irregularidades y que todo se debe a un desorden administrativo que tenía la empresa Helados Modernos, el cual ya se está corrigiendo para dar las explicaciones del caso. “Es más un 

desorden administrativo y no significa que la plata haya salido de los inversionistas o del Fondo Premium”, explicó. Para la Fiscalía, más allá de si hubo o no desorden en la contabilidad, los montos son demasiado grandes para que se trate de un descuido.

Hasta la fecha, la Fiscalía encargada del caso InterBolsa no ha vinculado a Maldonado al proceso penal, pero se sabe que lo tiene en la mira y está investigando hasta el último centímetro sus empresas y sus actuaciones en este caso. Por ahora, a diferencia de algunos de sus socios en el Grupo InterBolsa, Maldonado solo se ha enfrentado a un tema económico y, según su abogado, está dispuesto a reparar a las víctimas y responderles con dinero o en especie.

El asunto es que cuantificar la reparación no es tan sencillo. Algunas han interpretado las palabras de Maldonado como si él fuera a reponerles a las víctimas el dinero que han perdido. Aparentemente, lo que quiso decir es que él responderá por sus deudas, es decir, por lo préstamos que le dieron a él o a sus empresas.

Aun con esta aclaración es difícil determinar a cuánto ascienden estas deudas. Por ejemplo hay una de 20 millones de dólares, a través de las operaciones que se hacían en Panamá con Premium y con la firma Sumo, que Maldonado no ha reconocido. Según el empresario algunas de las deudas que se le atribuyen corresponden a otros socios.

La verdad es que no es fácil seguirles la pista a las platas que tenían que ver con Víctor Maldonado y sus empresas, porque, como ha sido una característica de esta historia, se entrelazan sociedades y se mezclan socios, al punto que se crea una telaraña difícil de desenredar. 

Por ejemplo, mientras Maldonado señala que su participación accionaria en el Grupo InterBolsa, a través de sus sociedades en Colombia, asciende al 20 por ciento, en el mercado se dice que su paquete de acciones realmente es del 30 por ciento, pues hay que sumarles las participaciones de las empresas en el exterior Sumo, Indufin y Narita. Según Maldonado estas cuotas no deben sumarse en su paquete accionario.

Frente a su responsabilidad en la toma de decisiones del Grupo InterBolsa o en el Fondo Premium, hay que decir que si bien nunca hizo parte de la administración del grupo, sí fue miembro de la junta directiva entre 2008 y 2010. Luego su representación pasó a su hijo Ignacio Maldonado. 

Las autoridades tendrán que establecer si Víctor Maldonado sí desempeñó un papel clave en los temas que hoy son escándalo u objeto de investigación. Su abogado manifiesta que en su condición de accionista no tenía conocimiento de todas las operaciones que se realizaban. Otros dicen lo contrario. “Nada se hizo a sus espaldas”, dijo una fuente a SEMANA.

 

Todos sus allegados coinciden en que es una persona muy ambiciosa, con un gran olfato para los negocios y con muy poca capacidad para concentrarse en sus inversiones de cerca. Esa suerte, según él, se le acabó por “haber confiado demasiado en Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz”.

Ese arrepentimiento es reciente. Según todos los testigos, la creatividad financiera de Juan Carlos Ortiz lo obnubiló durante mucho tiempo. La personalidad de uno encajaba perfectamente con la del otro. Maldonado es ante todo un apostador y Ortiz un especulador brillante. Por eso los dos hicieron una mancorna perfecta para multiplicar la plata, hasta que el castillo de naipes se derrumbó. 

Llegó al Grupo InterBolsa de la mano de Tomás Jaramillo, quien había sido compañero de su hijo Ignacio en el colegio bogotano Nueva Granada, y desarrollaron una relación estrecha y casi paternal. Eso, sumado a la admiración que él profesaba por Juan Carlos Ortiz, hizo que fueran socios en varias empresas como en el Grupo Proyectar Latinoamericana, un holding de la cuestionada Proyectar Valores que terminó siendo intervenida y liquidada.

Víctor tiene fama de buscar siempre liquidez, comprar al debe y conseguir créditos, por eso encajó muy bien en el modelo InterBolsa, una firma que si algo sabía era apalancarse para crecer. Aunque no estaba en la administración de InterBolsa ni de Premium, algunos afirman que aprovechó su condición de mayor accionista para obtener liquidez para sus empresas. 

Personas que conocieron el tejemaneje de esa organización sostienen que se metió de lleno en ese mundo de la especulación financiera y puso sus empresas particulares en esa dinámica de aprovechar la plata que circulaba en Interbolsa –es decir, de los clientes– para apalancar sus negocios. 

Para muchos el gran pecado de Maldonado, como también lo fue de Juan Carlos Ortiz y Tomas Jaramillo, estuvo en usar dineros de los clientes para invertirlos en productos altamente especulativos que al final los beneficiaban más a ellos que a los inversionistas.

Una muestra de que InterBolsa fue un vehículo para hacer dinero para algunos de los socios es la Compañía Colombiana de Capitales Kapital S.A., creada por iguales partes por Tomás, Juan Carlos y Víctor. Esta ha sido considerada la inversora privada de los tres, que les permitió obtener liquidez de InterBolsa y Premium para sus empresas. 

Fue la compañía que estuvo detrás de la estructuración de muchos negocios, como la emisión de los bonos Bogotá-Girardot, los de Construclínica (de Saludcoop) y los famosos bonos agua. También, sus empresas fueron beneficiarias de créditos de las carteras colectivas de la SAI (Sociedad Administradora de Inversiones) del Grupo InterBolsa.

Dada la participación de varias de sus empresas en el entramado que se tejió con el Fondo Premium, y para tratar de proteger los dineros de los inversionistas en este vehículo, la Superintendencia de Sociedades tomó el control de Malta, Las Tres Palmas y Helados Modernos de Colombia, compañías de Maldonado. 

En la diligencia de investigación, la Superintendencia encontró operaciones no registradas que han despertado muchas dudas a través de una cuenta denominada Caja InterBolsa. A través de esta se realizaban operaciones de compra y venta de acciones, pagos de comisiones, pago de IVA y se recibieron préstamos de terceros y se giraron recursos a terceros.

En síntesis, no será fácil para Víctor Maldonado convencer a las autoridades de que en esta historia solo fue un convidado de piedra. 

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×