Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/06/25 00:00

“Estoy cansado de la carreta”

Juan Lozano, consejero-rector de Transparencia por Colombia y director de noticias de CityTv afirma que para alcanzar la paz, más que firmar acuerdos con todos los grupos armados, el país necesita construir una base ciudadana fuerte...

“Estoy cansado de la carreta”

Juan Lozano, consejero-rector de Transparencia por Colombia y director de noticias de CityTv afirma que para alcanzar la paz, más que firmar acuerdos con todos los grupos armados, el país necesita construir una base ciudadana fuerte que permita combatir a los ladrones de cuello blanco. Semana.com lo entrevistó a propósito de los últimos resultados en su lucha emprendida contra la corrupción.



¿Por qué usted decidió emprender una lucha directa contra la corrupción?



Estoy cansado de la carreta anticorrupción. Colombia no aguanta más ladrones de cuello blanco, no aguanta más corrupción en el sector público ni en el privado, y la única manera de enfrentarlo es con una base de ciudadanía muy fuerte. Aquí se podría firmar la paz diez veces con las Farc, con el ELN o con las autodefensas, pero mientras en Colombia no se construya un sistema de integridad, el país seguirá siendo inviable. La lucha contra la corrupción no es de buenos y malos es un problema de desarrollo, crecimiento económico, de justicia social, es un problema de combate contra la pobreza. Todo eso está en juego cuando los bandidos de cuello blanco se quedan con la plata de los ciudadanos.



Transparencia por Colombia y un grupo de empresarios acaban de firmar una declaración ética. ¿Para qué?



La declaración ética es la culminación de un proceso de búsqueda de aliados en el sector privado decididos a unirse bajo unas condiciones éticas para luchar contra la corrupción. Entre los que firmamos se llegó a la declaración que le da muchas herramientas a la corporación Transparencia por Colombia, la organización de la sociedad civil más fuerte en la historia de Colombia para luchar contra la corrupción y para construir integridad. Es una fusión de compromisos para que en las rutas críticas donde florece la corrupción cambien las condiciones. Si seguimos manejando con denuncias solitarias nos van a matar a todos, en cambio haciendo frentes grandes se tiene una proyección muy distinta.



En los últimos meses se han destapado grandes escándalos de corrupción como es el caso de Dragacol, TermoRío o Telecom, en los que han caído varios 'peces gordos'. ¿No es ésta la mejor estrategia para luchar contra este flagelo que le cuesta al país 2.5 billones de pesos al año?



Es completamente falso. Es una equivocación conceptual pensar que freír peces gordos es la mejor herramienta anticorrupción. Freír peces gordos es uno de los pasos, pero no debe ser un punto de llegada, aquí han caído muchos peces gordos, se genera una escándalo y detrás se están engordando muchos peces más. No creo en alharacas pasajeras sobre escándalos de corrupción, aunque claro que hay que denunciar a los corruptos, pero lo de fondo es un trabajo sistemático y permanente para construir una cultura de la integridad para masificar el uso de herramientas anticorrupción y para cambiar las prácticas y las instituciones y normas que favorecen la corrupción. El reto más amplio es construir un entorno que no se preste para engordar los peces de la corrupción.



¿Por qué cree que Colombia se presta tanto para que la corrupción abunde?



Es una mezcla de cultura ausente de valores de impunidad porque las instituciones no funcionan, de diseño equivocado del sistema político y de ausencia ciudadana para enfrentar a los corruptos. Aquí roban y nadie dice nada, los organismos de control no dicen nada, pero además vivimos dentro de una cultura que al que roba no le pasa nada.



¿Cómo pretenden ustedes combatir esto?



Para empezar, los empresarios ya pusieron 2.200 millones de pesos de aportes pero su compromiso no es sólo de plata sino de tiempo. La organización se está dedicando al diseño de proyectos concretos, a crear pactos anticorrupción, a construcción de infraestructura ética, información y masificación del conocimiento. Queremos además afinar instrumentos de medición que en el país no existen.



Transparencia por Colombia lleva tres años luchando contra este flagelo. ¿Cuáles cree usted que han sido los mayores logros?



Demostrar que sí es posible generar procesos virtuosos donde normalmente hay corrupción mediante instrumentos de medición. Se han protegido 2.000 millones de dólares de los contribuyentes en licitaciones. Lo que nos duele y nos estimula es que la corrupción se ha descentralizado, la Constitución de 1991 ha sido muy dañina para la búsqueda de integridad porque ha profundizado el clientelismo contractual en Colombia.

El logro es que la gente está empezando a entender masivamente que los ladrones de cuello blanco son una especie perversa y degenerada que no merece ningún tipo de favorecimiento penal ni de tratos preferenciales. Los ciudadanos están empezando a entender que la corrupción es tan culpable de la crisis como la violencia y la pobreza en el país.



¿Cómo se detectan los casos 'cotidianos' de corrupción, y qué tipo de mecanismos de control usan ustedes para combatirlos?



Existe una metodología para identificar cambios en calidad de vida de los funcionarios públicos. Los serrucheros no incluyen en su declaración de renta el producto de su serrucho, pero lo que sí hacen es cambiar su calidad de vida: mejoran el carro, la casa y los hábitos de consumo. Si la comunidad participa hay manera de monitorear esos cambios y salvo en los casos excepcionales, en los que se murió la tía millonaria o acertaron en los seis números del baloto, el cambio radical de hábitos está asociado con la corrupción.

Otro mecanismo es el de precio-testigo, que permite saber si una entidad pública está comprando por encima de ese precio y en consecuencia si las compras se están haciendo por funcionarios incompetentes o por funcionarios corruptos. La resma de papel debe costar lo mismo en el Fondo de Caminos Vecinales como en la Comisión de Regalías o en el Ministerio de Transporte.

Otro ejemplo es la cacería de elefantes blancos, los ciudadanos denuncian obras inconclusas y se pone en marcha un sistema de denuncia para obligar a los órganos de control a que se ocupen de esos casos.

Por último, la filosofía detrás de los pactos de integridad es construir confianza entre los competidores en una licitación de manera que todos le apuesten a que gane el mejor sin tener que pagar el 15 por ciento del serrucho correspondiente.



¿Quién es más corrupto, el empresario que 'pasa la tajadita' o el funcionario público que la recibe?



Normalmente en Colombia se roban las licitaciones desde antes de que salgan los pliegos. La corrupción tiene dos caras, a un funcionario corrupto un contratista corrupto le unta la mano. Por eso la Corporación trabaja en los dos lados, con instrumentos para depurar las licitaciones públicas, no debe haber información privilegiada para unos, y al mismo tiempo para poner en marcha programas de ética empresarial.

Nos enfocamos en quienes usan sus posiciones públicas o privadas para obtener beneficios particulares a costa del perjuicio de los demás. Un empleado serruchero es corrupto porque obtiene una comisión para él, pero un empresario que ofrece la mordida obtiene un beneficio, igualmente el que consigue un tramitador para que le haga lo que debería ser gratis o el que pide plata por refundir un expediente.



En Colombia pareciera como si los ciudadanos fueran tolerantes frente a la corrupción. Además las instituciones son débiles y los mecanismos de control son insuficientes. Frente a este panorama ¿Cuál es la solución?



La sociedad no tiene suficiente conocimiento de todo lo que podría lograr si se organiza para enfrentar a los corruptos. En unos casos la ciudadanía se muestra tolerante frente a la corrupción por cobardía, en otros por indiferencia, en otros por desarraigo, pero en la mayoría de los casos es porque los bandidos nos han hecho creer que son invencibles y no lo son si todos los enfrentamos.

La solución es una mezcla de generar conciencia, mejorar conocimiento, mostrar que la lucha tiene sentido, cambiar instituciones y prácticas equivocadas, y entregar herramientas concretas.



¿Esta estrategia de lucha no es como un quijote luchando contra molinos invencibles?



No. Yo creo que la sociedad civil está poniendo mucho esfuerzo, hay aliados regionales y muchas personas que están dispuestas a pedalear en esto, es un comienzo que garantiza que podemos emprender un camino muy largo. Debemos darle herramientas efectivas al quijote y pedirle a toda la sociedad que acompañe un esfuerzo para que mañana no se disuelva el país en las garras de los bandidos.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.