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| 3/26/2011 12:00:00 AM

"Evitamos que Gadafi masacrara a la población civil"

Colombia votó a favor de la intervención en Libia y presidirá el Consejo de Seguridad de la ONU el próximo mes, que será crucial para la crisis. Estos son sus planes y propuestas.

El embajador de Colombia ante la ONU, Néstor Osorio, forma parte del Consejo de Seguridad que decidió la intervención en Libia. En diálogo con SEMANA explica por qué Colombia apoyó la guerra, sus posibilidades de éxito y sus limitaciones, y los planes para el próximo mes, cuando presidirá ese organismo, al que denomina "la junta directiva del mundo".

SEMANA: ¿Por qué votó Colombia a favor del uso de la fuerza en Libia?

Néstor Osorio: Miremos los antecedentes. A diferencia de lo que había pasado en Túnez y en Egipto, en Libia las manifestaciones de protesta de la población fueron reprimidas en forma violenta por Gadafi, y eso despertó la preocupación del Consejo de Seguridad, que hizo una declaración solicitándole a Gadafi que detuviera sus acciones contra la población civil. A los ocho días, la situación de represión seguía y se había agravado, y fue ahí cuando se gestó la primera resolución, 1970. Allí decidimos remitir la situación a la Corte Penal Internacional, lo cual es importante porque países como Estados Unidos, que no es miembro de esa Corte, aceptó por primera vez acudir a esa instancia. También se decidió un embargo de armas y la congelación de activos de Gadafi, para una lista que lo incluía a él y también a sus hijos, sus generales y su gente. También se exigía un cese al fuego. Estaba descartado usar la fuerza.

SEMANA: Pero el uso de la fuerza se aprobó después…

N.O.:
Actuamos con calma, pero hacíamos consultas todos los días y supimos que en Libia estaban matando decenas y centenares de personas. La Liga Árabe, en una reunión en El Cairo, emitió un comunicado pidiéndole acción al Consejo de Seguridad. Eso movió a mucha gente, incluso a la Unión Africana: coincidieron la Liga Árabe y la Unión Africana, cosa que no siempre sucede. No olvide que hay tres países africanos, en este momento, en el Consejo de Seguridad: Sudáfrica, Gabón y Nigeria, que se alinearon inmediatamente.

SEMANA: ¿Cómo se decidió el voto de Colombia?

N.O.: Analizamos la situación y las alternativas. Fui muy partidario de remitir el caso a la Corte Penal Internacional, con la cual tenemos una relación muy cercana. El Reino Unido y Francia estaban en la misma línea. Libia no es parte de la Corte Penal Internacional, por lo cual esta no podía asumir motu proprio una investigación. Necesitaba que el Consejo de Seguridad se la remitiera. La posición de Colombia se fue construyendo poco a poco, con gradualidad.

SEMANA: ¿La decisión fue tomada en Bogotá o allá, en la Embajada ante la ONU?

N.O.:
Trabajé el tema diariamente con el presidente Santos y la canciller Holguín.

SEMANA: ¿Hubo consultas con otros países de América Latina?

N.O.:
No. Uno en el Consejo de Seguridad representa a la región, pero al final está solo en esta junta directiva del mundo. Colombia no podía participar en la intervención con aviones, y eso lo dejamos claro siempre, pero insistimos en que había que garantizar la protección de civiles, que estaban siendo atacados de forma indiscriminada por un gobierno que, precisamente por ese hecho, había perdido legitimidad. No se le olvide que desde la Cumbre del Milenio de 2005 en Naciones Unidas se habla de la responsabilidad de proteger a la población civil. Esa es la responsabilidad primaria de cualquier gobierno, y cuando falla se vuelve responsabilidad del Consejo de Seguridad porque puede afectar la seguridad y la paz.

SEMANA: ¿Se consideró la posibilidad de abstenerse en la votación, como lo hizo Brasil (y cuatro países más)?

N.O.:
No. La consideración fue condenar el aleve ataque a la población civil y sobre esa base trabajamos.

SEMANA: ¿Hubo consideraciones sobre el costo que el voto de Colombia podría tener en América Latina, donde hay varios países que han estado en contra de la intervención?

N.O.: No. Eso tenía más que ver con la forma de implementación que con la resolución misma. Pero no podíamos hacer esas consideraciones porque podíamos caer en un juego del huevo o la gallina. Había países que decían 'yo no autorizo la zona de exclusión aérea hasta que no sepa cómo se va a implementar', pero no se podía planear ninguna acción hasta no tener la base legal. Muchos países, incluido Estados Unidos, no querían intervenir y, al final, por eso se hizo tanto énfasis en que el sentimiento del Consejo no es intervenir ni ocupar un Estado, ni derrocar un gobierno. La meta es proteger civiles. Algunos, incluido el presidente Obama, han dicho que Gadafi se debe ir, pero ese es otro punto y no es el objetivo de la resolución.

SEMANA: El hecho de que derrocar a Gadafi no es un objetivo ha provocado críticas en el sentido de que la intervención no tiene metas claras.

N.O.: Esto es como un dominó. Detener la escalada violenta de Gadafi puede obligar a que tenga que ser removido del poder. Pero la línea del Consejo es la protección de civiles.

SEMANA: Pero si la misión no es concreta ni definida, ¿cómo se sabe cuándo termina la intervención?

N.O.: Esa es la pregunta más importante. En la medida en que Gadafi refuerce sus ataques a los rebeldes y se dedique a obtener el control de todo el país, esto puede durar semanas y vaya usted a saber cuánto más, porque en Libia hay antecedentes de divisiones tribales, que son antiguas y profundas.

SEMANA: ¿Y cuál es el siguiente paso?

N.O.: Por ahora, reforzar las sanciones, que haya un verdadero control de la zona de
exclusión, un verdadero embargo de armas, que no puedan transitar las personas…

SEMANA: ¿No se podría convertir esto en otra trampa sin salida, como Irak y Afganistán?

N.O.: El hecho de que no ha habido ocupación, no ha habido tropas de invasión, nos pone a salvo de eso. Va a ser importante el anuncio de la Corte Penal, el 26 de abril, sobre si encontró o no mérito para abrir un auto cabeza de proceso. Pero es verdad que estamos embarcados en algo que no se resuelve en pocos días.

SEMANA: ¿Está en peligro la unidad de Libia?

N.O.:
Esperemos que no. No se trata de aceptar una división ni de tolerar una salida tipo Sudán. Lo que está ocurriendo en el mundo árabe y en Oriente Medio es un grito democrático, un cambio para sustituir regímenes que llevan años de ejercicio dictatorial. Lo ideal es que aparezcan líderes que lo sepan canalizar e institucionalizar.

SEMANA: ¿Por qué ha sido tan drástica la reacción contra Gadafi y, en cambio, ha habido prudencia en los casos de Yemen, Bahréin, Siria y Costa de Marfil?

N.O.: La solicitud de intervención en Libia de la Liga Árabe es una de las razones. Pero no es la única. También influyó la preocupación por la protuberante acción violenta de Gadafi contra la población civil.

SEMANA: Pero sí hay un mensaje contra tantos dictadores que hoy deberían poner las barbas en remojo, ¿no?

N.O.: La lección general es que las manifestaciones populares reprimidas con violencia, con restricciones a los derechos humanos y a la libertad de expresión, o que maten a la gente, son rechazadas de forma tajante por la resolución del Consejo de Seguridad.

SEMANA: Cambiando un poco de tema, Colombia va a presidir el Consejo de Seguridad en abril. ¿Qué planes tiene?

N.O.: Es una presidencia mensual y rotativa, y cada país va entrando por orden alfabético. La influencia de quien preside se nota en destacar un tema o darle preponderancia a un debate. Y eso es lo que vamos a hacer con Haití. El punto alto será el 6 de abril, cuando el presidente Santos vendrá a presidir el Consejo. De resto, la agenda es normal, está determinada de antemano, y no la impone el país que preside.

SEMANA: ¿No es raro hablar de Haití cuando hay unas crisis como las de los países que acabamos de mencionar?

N.O.: Sí, pero también es importante nuestra representación de la región y el liderazgo de Colombia en ella. Hay un grupo de amigos de Haití que incluye a varios países latinoamericanos, el expresidente Clinton -que es enviado del secretario general- va a venir a hacer un informe… Se trata de poner en la vitrina mundial a Haití, para buscar que la ayuda internacional sea más efectiva.

SEMANA: ¿Por qué eso es importante para Colombia?

N.O.: Porque el presidente Santos quiere que el país deje de estar a la defensiva y participe en forma activa para contribuir en el manejo de los problemas mundiales. Y eso es lo que hace uno en el Consejo de Seguridad.
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