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| 6/16/2015 8:40:00 PM

“Yo le creí a Édgar Villamizar sobre las órdenes que recibió de Plazas Vega”

En diálogo con Semana.com, la exfiscal del caso, Ángela María Buitrago, señaló que el testimonio del cabo fue uno de los elementos que permitieron la condena del oficial por los desaparecidos del Palacio de Justicia.

Este martes, y cuando en la Corte Suprema apuran para tomar una decisión en torno al proceso contra el coronel Alfonso Plazas Vega por los desaparecidos del Palacio de Justicia, se conoció que uno de los testigos contra el oficial, el cabo del Ejército Édgar Villamizar, murió. Así lo confirmó en su perfil de Twitter Thania Vega, esposa de Plazas.

La historia de Villamizar fue toda una novela porque después de haber entregado su testimonio a la Fiscalía, donde involucró a sus superiores, se retractó en la Procuraduría.

La entonces fiscal del caso, Ángela María Buitrago, aseguró que el testimonio de Villamizar apareció cuando la situación jurídica del coronel Plazas Vega ya estaba resuelta y que lo de Villamizar apareció como un elemento más. Pero al fin y al cabo, el testimonio dio pie para que la justicia tomara decisiones de fondo contra altos oficiales por la retoma del Palacio.

Semana.com contactó a la entonces fiscal Buitrago, quien recordó lo ocurrido con este suboficial. Por lo menos siete testimonios más, algunos con más peso que otros, hacen parte del material que permitió condenar a Plazas Vega y del proceso contra los otros militares involucrados en el caso.

“En su momento se verificó que el cabo Villamizar fue trasladado los días 6 y 7 de noviembre de 1985 desde la VII Brigada del Ejército en el departamento de Meta hacía Bogotá, para que colaborara en la retoma del Palacio de Justicia, bajo las órdenes del coronel Plazas”, manifestó la exfiscal.

Ella fue contundente en señalar que elementos probatorios y declaraciones como la del cabo segundo retirado Tirso Sáenz afirman que vieron descender de un tanque de guerra que estuvo en el interior de la Corte Suprema a seis o siete civiles que luego fueron trasladados a la Escuela de Caballería.

Ángela María, que hoy se dedica a su oficina de abogados y a la docencia en reconocidas universidades, asegura que la declaración de Villamizar fue corroborada en dos oportunidades, ante un juzgado y ante la Procuraduría.

Recuerda que el suboficial señaló que el coronel Plazas les dijo que “colgaran a esos hijueputas”, en referencia a las personas que habían sido trasladadas a la Escuela de Caballería para interrogarlas y que eran sospechosas de ser parte del M-19.

“Se verificaron íntegramente los vehículos empleados para realizar el traslado de las personas desde el museo 20 de julio, en un vehículo Nissan azul, rumbo a las pesebreras de la Escuela de Caballería, donde posteriormente fueron torturadas y desaparecidas dichas personas”, concluyó la exfiscal Buitrago.

La exfuncionaria va más allá y asegura que le parece curioso por qué cinco años después de haber relatado esos hechos, el cabo Villamizar se retractó de lo dicho y aseguró que nunca recibió órdenes del coronel Plazas. “Existen muchos interrogantes por su repentino cambio de los hechos”, expresó.

Por último, manifestó que la muerte del suboficial no representa ningún nuevo elemento en el proceso, ya que sus testimonios fueron valorados por la jueza 55 civil del circuito, así como por la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá. “Yo le creí a Édgar Villamizar sobre las órdenes que recibió de Plazas Vega”.

En entrevista con el portal VerdadAbierta.com, la fiscal relató algunos episodios sobre el testimonio de Villamizar.

“Un día, estando en excavaciones en la Escuela de Caballería, me llamó mi investigador a decirme que Édgar le había acabado de decir que quería declarar. Le dije que fuera y llegó a la Escuela. Él respondió que si hacía eso, lo mataban. Le dije ‘yo no puedo recibir información si no es bajo gravedad de juramento y en una audiencia judicial’.

Ese día en la Escuela de Caballería estaba el Ministerio Público conmigo, los investigadores, mi fiscal auxiliar, un fotógrafo y yo. Por eso le dije a Édgar que se sentara y que yo le tomaba la diligencia.

(…) En la Ley 600 dice que los testigos deben contar lo que saben. Él empezó a contar. Nos dieron las 6:30 p. m. y nosotros estábamos desde las 8:00 a. m. Yo suspendí la diligencia para continuar para que contrainterrogara el abogado, que hace parte del derecho de defensa. El abogado tenía que estar ahí. Si era diligencia de prospección, tenía que estar. Además la suspendí por cansancio.

En la diligencia, él nos indicó el sitio donde estaban los desaparecidos. Nos contó que le dieron las órdenes, por qué se las dieron, que les dijeron “maten a esos hijos de puta”, mencionó a Luis Alfonso Plazas Vega. Yo suspendí la diligencia después de que nos indica dónde estaban los cuerpos.

Inmediatamente después fuimos al sitio del que él habló, ahí en las caballerizas. Me dijo: 'Mire, debajo de estas lozas hay una plancha de cemento a tantos metros de profundidad. Debajo hay los restos de un caballo que se llamaba Jorgito. Debajo de eso, sacaron los restos y metieron los cuerpos'.

Luego, hicimos la excavación y encontramos la plancha de cemento. Pero no encontramos huesos. ¿Cómo iba a saber que había una plancha de cemento ahí? Lo cierto es que yo suspendí la diligencia y no volvió a comparecer porque empezaron a perseguirlo”.

Por este y otros testimonios, así como decenas de pruebas, el 9 de junio del 2010 Plazas Vega fue condenado a 30 años de prisión por el delito de desaparición forzada, decisión que fue ratificada por el Tribunal Superior de Bogotá. Ahora el exalto oficial está a la espera de que la Corte Suprema de Justicia reconsidere su caso y lo absuelva por su responsabilidad en los hechos.
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