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| 4/28/2007 12:00:00 AM

¿Existen vasos comunicantes entre el vallenato y el paramilitarismo?

El Grammy vallenato Poncho Zuleta le responde a María Isabel Rueda.

M.I.R.: Maestro Poncho, para el género vallenato, ¿qué significa el Grammy con el que usted fue honrado como compositor y como intérprete?
P.Z.: Ante todo, es una satisfacción inmensa y una sensación agridulce: alegría, pero también nostalgia por recordar el camino que uno recorrió hasta llegar acá. Vengo de una familia humilde, de extracción campesina, por lo que el Grammy, además de ser algo maravilloso, trae consigo una responsabilidad inmensa.

M.I.R.: Por su entorno familiar y regional, usted estaba predestinado para el vallenato…
P.Z.: Traigo en la venas el arte musical. Todos mis ancestros guajiros son músicos, no sólo de acordeón, sino de cuerda y de órgano. No se justificaba que yo no saliera músico. Lo primero que vi en mi casa fue un acordeón y una parranda vallenata cuando, hace más de 31 años, nos trasladamos a vivir a Valledupar. Mi primer conjunto lo tuve cuando nos enviaron a mi hermano Emiliano y a mí a estudiar a Tunja.

M.I.R.: ¿Y qué hacen unos guajiros-vallenatos en el frío de Tunja?
P.Z.: No sufríamos sólo de frío. También por la comida. De la criolla, del chivo asado, del sancocho, nos echaron pa' Tunja, donde la comida son habas y changua: pues al principio fue terrible. Al segundo año, mi papá, el viejo Emiliano, nos mandó un acordeoncito y unos instrumentos para armar un conjunto en el colegio: hacíamos parranditas en los centros literarios y los fines de semana nos invitaban los profesores, los amigos…

M.I.R.: ¿Después del Grammy, el vallenato se queda en lo clásico, o necesariamente irá evolucionando hacia nuevas corrientes de mix con regué o con salsa, tipo Silvestre Dangond o Peter Manjarrés?
P.Z.: El Grammy se lo ganó el vallenato clásico tipo el viejo Emiliano Zuleta, el maestro Escalona, Leandro Díaz, Alejandro Durán… Ahora hay una nueva generación de muchachos muy talentosos y no sé la academia qué va a opinar al respecto. A mí no deja de "cosquillarme" cuando oigo los conjuntos nuevos que veo que están salidos del vallenato tradicional, pero hay que aceptar las metamorfosis de las cosas.

M.I.R.: ¿Los hermanos Zuleta definitivamente partieron cobijas en su carrera musical?
P.Z.: Pero queda el aspecto consanguíneo, el afecto. El Grammy además, es fruto de 40 años de trabajo musical de los dos y de 50 discos grabados. Yo ahora estoy con el 'Cocha', que ha oxigenado mucho el grupo. El 'Cocha' es muy creativo, excelente compañero, muy popular. Yo el Grammy lo hubiera recibido al lado de mi hermano Emiliano, pero estábamos en hoteles distintos y llegué tarde al Madison Square Garden: no fuimos el único grupo vallenato que se embolató en Manhattan y llegó tarde a la premiación.

M.I.R.: De usted se dice que, además de su gran talento musical, es un hombre muy sagaz, famoso por sus salidas ingeniosas. Me contaron este cuento que me dio mucha risa: Que un día le preguntaron que por qué no pagaba una deuda que tenía con la Caja Agraria, y que usted respondió: "Es que no me nace"…
P.Z.: (Risas). Es que no me lo pedía el cuerpo. A mí sí me tienen mucho cuento.

M.I.R.: ¿Le ha parecido que la versión del Festival vallenato de este año se ha visto afectada por lo que ha sucedido con el tema paramilitar en Cesar?
P.Z.: En una mínima parte. Siempre hay corazones dolidos, hay gente preocupada porque tenemos una cantidad de políticos y dirigentes presos, otros sindicados, otros en la mira de la justicia en general. Pero esto no quiere decir que el festival, ni ahora ni nunca, vaya a mermar en su esplendor. Es un espectáculo de talla nacional.

M.I.R.: ¿A usted, que conoce tanta política interna de su región, cómo le ha parecido este escándalo paramilitar en su departamento?
P.Z.: Lamentable. La gente no imaginó las consecuencias tan funestas que el paramilitarismo iba a generar en el país, no sólo en Cesar. Fue un grupo que se creó pensando que iba a servir para contrarrestar otras fuerzas. Y resulta que las cosas cogieron otro rumbo.

M.I.R.: A usted se le adjudican unas canciones o unas dedicatorias de canciones en homenaje al paramilitarismo. ¿Eso es de verdad, o es mamadera de gallo suya?
P.Z.: Mamadera de gallo de la gente y montajes, los mismos que hacen con las revistas pornográficas que les montan la cabeza de una mujer al cuerpo de otra. Por ahí hay una cantidad de niñas que son famosas, de televisión, por ejemplo, que son dignas de respeto, mujeres honestas, honorables, que las tienen de vuelta y media con las revistas pornográficas. Lo mismo pasa con esos casetes que están sacando. Uno siempre ha sido respetuoso de su público, conservador de su público, hemos sido muy delicados, porque el folclor no tiene por qué mezclarse con esas cosas.

M.I.R.: ¿Se puede mantener el folclor al margen de la política?
P.Z.: Totalmente. Nosotros no podemos dejar que al folclor lo influya ni la guerrilla, ni el narcotráfico.

M.I.R.: Si a usted lo contratan para que cante en una fiesta, ¿se fija qué fiesta es, o sencillamente va?
P.Z.: Muy buena su pregunta. A uno lo llaman cada rato y le dicen que vaya a una finca o a un club en Bucaramanga, Medellín, Cali o Pereira, a tocar en una fiesta. Uno manda su contrato y va, y cuando está tocando se pueden aparecer de los que sabemos. ¿Uno cómo puede hacer si cuando firma los contratos no pide hoja de vida? No somos de la Sijín ni del DAS ni de la Fiscalía. Somos sencillamente unos artistas. Puede que la fiesta se llene de guerrilleros, o de paramilitares, o de delincuentes comunes que uno reconoce porque los vio en la televisión o en una foto del periódico. Los músicos no podemos convertirnos en filtros de eso. Hasta a un club cerrado llega gente de toda clase, buena, mala, el bandolero, el guache, el decente, el Presidente, el personaje, el periodista. Nosotros cumplimos con nuestro deber de músicos y en calidad de tales ni podemos ni queremos meternos en eso. En el caso de los narcos, ¿dónde es que no están metidos? Y como son poderosos económicamente, son los que más contratan las orquestas, los músicos. La plata es una vaina fregada.

M.I.R.: No deja de ser muy particular una ciudad como Valledupar, origen de personas que al mismo tiempo están cumpliendo papeles tan disímiles: uno de los más importantes guerrilleros de las Farc, uno de los más poderosos paramilitares, un Procurador, una Canciller, varios senadores, un magistrado de la Corte Constitucional y ahora, un premio Grammy…
P.Z.: (Risas). Sí, Valledupar es una ciudad que está dando de todo. Uno vio crecer a todos esos personajes que usted ha nombrado. Inclusive de chiquito hasta jugó con ellos boliche, o trompo. Unos cogieron un camino, otros cogimos otro camino. Nosotros estamos en el folclor.

M.I.R.: Descríbame en pocas palabras qué piensa de la familia Araújo...
P.Z.: Es muy lamentable el problema por el que está atravesando. Es una familia muy importante económica y políticamente, compuesta por gentes intelectuales que antes de estos problemas, año por año han ocupado posiciones muy importantes en la vida nacional. Los Araújo son mis amigos y soy admirador de la familia.

M.I.R.: ¿Y del gobernador Hernando Molina?
P.Z.: También es un caso preocupante. Ojalá se esclarezca y él no vaya a caer en ningún problema, porque sería desprestigiante para el departamento. Le pido a Dios que todo esto se normalice porque es doloroso no sólo para la ciudad y para el departamento, sino para el folclor. Lo del gobernador no sería un balde de agua fría sino uno de agua hirviendo.

M.I.R.: ¿Usted no cree que existan entonces unos vasos comunicantes entre el vallenato y los grupos paramilitares del departamento?
P.Z.: No existen vasos comunicantes. El folclor no tiene que ver con las actividades ilícitas.

M.I.R.: ¿Qué opina del caso de Diomedes Díaz, que ya ni siquiera puede dar un concierto, de lo mal que está físicamente por ciertos excesos?
P.Z.: A mi compadre Diomedes lo admiro mucho, es un patrimonio grandísimo de la música, pero también ha atravesado unos problemas graves. El caso de aquí de Bogotá fue un problema penoso. Fui el artista más cercano a él, el que más le colaboró en la cárcel y he estado encima de todos sus problemas económicos, lo he ayudado hasta donde mis brazos me han alcanzado. Yo digo una cosa: primero hay que ser gente, y después músico, no nos convienen escándalos de esa magnitud. Pero voy a seguir dándole consejos.

M.I.R.: ¿Y qué hacemos para que le oiga por lo menos uno?
P.Z.: Es que hay veces que la gente no está preparada para tener fama y platica. Se necesita tener madurez para eso. Les pasa hasta a los políticos y a los deportistas, que se vuelven locos.

M.I.R.: ¿Qué opina usted de 'Jorge 40'?
P.Z.: Caramba. Es un personaje de Valledupar al que todos vimos nacer, un muchacho de buena familia, honesta, trabajadora. Lo conocimos como ganadero. Después cada quien tomó un camino diferente.

M.I.R.: ¿No es un poquito desafortunado que este sea el Festival Vallenato número 40, en momentos en que 'Jorge 40' está en el ojo del huracán?
P.Z.: Pues es una coincidencia un poquito agridulce.

M.I.R.: Por último, ¿le molesta otro maestro 'Poncho' que anda en 'La W' haciendo unas imitaciones suyas perfectas?
P.Z.: Para nada. Nos conocimos personalmente hace 15 días y ni yo mismo sabía cuál era cuál.
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