Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2015/08/10 00:00

Uribe insiste en que helicóptero de la Policía fue derribado

El Centro Democrático cree que la caída del Black Hawk se debe al “terrorismo”. Este martes Mindefensa responderá en el Congreso.

Senador Álvaro Uribe insiste en que helicóptero Black Hawk de la Policía Nacional en Necoclí, Antioquia, fue derribado. Foto: Foto: Cortesía Fuerza Aérea Colombiana. Foto helicóptero Black Hawk: Daniel Reina / SEMANA

La polémica por la tragedia en la que murieron 16 policías tras la caída de un helicóptero en Antioquia no cesa. Durante el fin de semana el expresidente Uribe, desde la marcha que lideró y en su activa cuenta de Twitter, ha intentado desmentir que este episodio se trate de accidente, como lo indicó el Gobierno con pruebas muy controvertidas.

“Tumban helicópteros, asesinan soldados y policías y el Gobierno aumenta su actitud capitulante”, trinó el expresidente en el puente festivo. “Altos oficiales de las Fuerzas Armadas confirman en privado derribamiento terrorista del helicóptero. Gobierno los silencia”, agregó. “Dirigentes del César me expresan que testigos vieron cómo el avión fue derribado. No había mal tiempo, confirma tripulación de avión comercial”, continuó.

Lo mismo dijo al finalizar las marchas contra el proceso de paz del gobierno Santos (o por la dignidad de las Fuerzas Militares, como la bautizó) el pasado 7 de agosto. Al final, en una rueda de prensa en Medellín, aseguró que "Hay mucha gente que me lo confirma". Explicó que esa gente eran campesinos y "ciertos niveles" de las Fuerzas Armadas.

Además de los testimonios, Uribe se basaba en una entrevista del diario El Colombiano de Medellín en la que, según él, un campesino de la zona “padre de la niña herida de 3 años dice que había combates desde las 6 de la mañana, que el helicóptero lo tumbaron a las 8.30 de la mañana y que en la zona hay guerrilla de las FARC que salen a mercar a Saiza”.

Los senadores del Centro Democrático también han salido a apoyar esa tesis. Ernesto Macías dijo que “Mindefensa debe explicar al país las razones y pruebas que sustentan su tesis sobre la caída del Black Hawk”.

A los testimonios de los representantes del uribismo se han sumado los familiares de las víctimas. Nancy Arce, la madre de Camilo Ortiz, dijo que “No creo que fue un accidente, el helicóptero fue impactado, es una zona peligrosa, eso lo sabemos y las circunstancias en las que muestran el helicóptero y todo no puede ser que se haya estrellado”.

Este lunes, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, estuvo en Blu Radio. Allí insistió en su tesis y controvirtió las pruebas con las que el uribismo justifica su tesis. Las explicaciones del ministro aún no despejan las dudas. Incluso, a otros dirigentes políticos, como el senador Carlos Fernando Galán (Cambio Radical), quien ha propuesta una comisión independiente para esclarecer los hechos que rodearon la tragedia.

De momento, Villegas tendrá su estreno en el Congreso como ministro de Defensa y tendrá que explicar ante los grupos políticos qué pasó en el Urabá antioqueño. Allí el uribismo piensa imponer su tesis del derribamiento.

La operación

La misión estaba perfectamente planeada. El objetivo era claro: capturar a 'Inglaterra', uno de los jefes de la banda criminal (bacrim) del clan Úsuga o los Urabeños. Se trataba de una maniobra de rutina, una más de las cerca de 500 operaciones helicoportadas que desde enero de este año ha desarrollado la Policía en la zona del Urabá, como parte de la ofensiva contra ese grupo criminal comandado por Dairo Úsuga, 'Otoniel'.

Durante estos seis meses esas acciones, realizadas por comandos transportados en helicóptero, han finalizado con cerca de 400 detenidos, 16 toneladas de droga incautadas y centenares de armas decomisadas. Algunas de esas misiones han terminado con intercambios de disparos entre los policías y los integrantes de esa bacrim, y en un par de oportunidades algunos helicópteros recibieron impactos de bala sin mayor relevancia.

La orden era despegar a las 5:30 a. m. En la pista estaban listos tres helicópteros Black Hawk en los que se distribuirían 40 Junglas, comandos elite de la Policía. Debían volar hasta la mitad de la espesura de la selva y llegar cerca de Chigorodó, en donde, según la información que tenían, estaban escondidos 'Inglaterra' y sus hombres. Pero había nubes espesas que amenazaban lluvia y se aplazó el despegue tres horas, hacia las 8:30 a. m.

Cuarenta minutos después ocurrió la tragedia. Sin explicación aparente, uno de los tres helicópteros cayó en la mitad de la manigua a pocos kilómetros de un sector conocido como Piedras Blancas, entre Carepa y Chigorodó. Una columna de humo que salió de entre las copas de los árboles hizo prever lo peor. Los hombres que viajaban en los otros dos helicópteros comenzaron inmediatamente las labores de rescate.

Cuál no sería su sorpresa cuando, antes de aterrizar para ver si había sobrevivientes, recibieron ráfagas de fuego de los hombres de 'Inglaterra'. Las ametralladoras minigun, de 1.000 balas por segundo, respondieron, lo cual produjo la desbandada de los miembros de la bacrim. Al bajar por cuerdas, los policías encontraron que 16 de los 18 ocupantes estaban muertos y dos más estaban gravemente heridos al lado de las piezas destrozadas de la aeronave.

La noticia cayó como un baldado de agua fría. El recién posesionado ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, para no adelantarse a las investigaciones, utilizó la frase: “Hasta ahora estamos con la hipótesis de que fue un accidente”. Este gesto de prudencia fue interpretado como si pudiera haber algo más complicado detrás. En realidad, no lo había pero las redes sociales se desbocaron.

A esto se suma que tan solo cinco días antes un avión Casa 235 de la Fuerza Aérea había caído cerca de Codazzi (Cesar) y dejó un saldo de 11 miembros de la FAC muertos. En menos de una semana, 27 integrantes de la fuerza pública murieron en accidentes. La cifra y las circunstancias de estos dos hechos desataron una oleada de especulaciones y una tormenta política. Menos de dos meses atrás, el 21 de junio, un helicóptero del Ejército fue destruido cuando aterrizó en un campo minado por el ELN en Teorama (Norte de Santander), y dejó cuatro militares muertos y tres más heridos.

Con base en estos antecedentes, la oposición, particularmente del Centro Democrático, comenzó una ofensiva en las redes con trinos y declaraciones para afirmar que tanto el avión de la FAC como el Black Hawk de la Policía habían sido derribados por la guerrilla o las bacrimes.

El expresidente Uribe escribió en su cuenta de Twitter: “Escucho un audio, al parecer de Fuerzas Armadas, que habla de que el helicóptero fue impactado por ‘tatucos’. Allí delinquen Farc y Bacrim”. “Alguien cercano a la Fuerza Aérea argumenta la hipótesis de que el avión casa que cayó en Cesar también fue impactado. ¡Por favor, la verdad!” Esos trinos dejaron la sensación de que el gobierno podía estar ocultando algo sobre los dos siniestros.

El audio al que hizo referencia Uribe es una grabación en la que, con el sonido de un helicóptero de fondo, un integrante de la Policía afirma que el Black Hawk había sido impactado por tatucos, un explosivo artesanal hecho por la guerrilla. Al parecer, el policía que decía esto era uno de los técnicos que apoyan desde tierra las labores de los Black Hawks que, sin embargo, no estaba en la zona del siniestro sino en una base de la Policía. Aparentemente, realizó esa afirmación como parte de las especulaciones pocos minutos después del accidente.

Sin embargo, más allá de esto, la realidad es que la teoría de que el helicóptero fue derribado por un tatuco no es técnicamente posible. Se trata de pequeños explosivos de fabricación artesanal usados por las FARC y el ELN para atacar estaciones o grandes blancos estáticos. Dispararlo desde una selva tupida es extremadamente difícil, ya que no es un arma de precisión y mucho menos con la capacidad de impactar un blanco en movimiento, especialmente un helicóptero que viajaba a 180 kilómetros por hora.

No menos insólita resulta la hipótesis de que el avión de la FAC que cayó en Codazzi la semana pasada fue derribado. Por la altura a la que viajaba, prácticamente sólo un misil tierra-aire podría alcanzarlo. A pesar de décadas de especulaciones en el sentido de que la guerrilla y otros grupos podrían tener ese tipo de cohetes, lo cierto es que nunca se ha podido documentar que los tengan o que los hayan utilizado. Las condiciones y el calor de la selva hacen casi imposible cumplir las condiciones de mantenimiento que requiere ese tipo de armamento.

Las investigaciones para determinar con certeza las causas de lo que ocurrió con el CASA de la FAC y el Black Hawk de la Policía apenas están comenzado. En ambos casos, las dos hipótesis más fuertes señalan que se pudo tratar de factores climáticos y, eventualmente, de errores mecánicos. Lo primero es algo impredecible. Lo segundo evidenciaría fallas que podrían rondar con temas desde corrupción, por usar repuestos de segunda, hasta falta de mantenimiento.

“Si es por derribamiento, debemos saber quién lo hizo, y si es por fallas técnicas, ya es muy grave lo que está sucediendo con el mantenimiento técnico de las aeronaves”, dijo el senador Iván Cepeda, quien citó al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, a un debate en el Congreso para explicar por qué diez aeronaves de la fuerza pública se han accidentado en los últimos tres años.

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