Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1993/09/13 00:00

Fábrica de verdes

Aunque parezca increíble, el 25 por ciento de los dólares falsos que circulan en el mundo son hechos en Cali.

Fábrica de verdes

LOS ACUCIOSOS TECNICOS del Departamento del Tesoro de Estados Unidos creyeron en 1991 que habían encontrado por fin la fórmula mágica para que su moneda -la más influyente del mundo- no volviera a ser falsificada. Tras meses de desvelos y de invertir millones de dólares en investigaciones, desarrollaron dos sistemas de protección de muy alta tecnología. Uno era el llamado hilo de seguridad y el otro la microimpresión de caracteres, que se suponía eran imposibles de falsificar.
Las características de seguridad aparecieron en los billetes de 50 y 100 dólares de la serie 1990, y luego fueron agregadas a todas las demás denominaciones, con la única excepción de los billetes de un dólar. El hilo de seguridad -de fibra sintética y mucho más sofisticado que sus antecesores- está inserto en el papel y corre verticalmente a la izquierda del billete.
A simple vista, la microimpresión aparece casi como una línea continua y solo es posible leerla con una lupa. Quienes diseñaron esto pensaban que como los falsificadores no tenían acceso a los sofisticados equipos con que habían sido elaborados las nuevas normas de seguridad, les iba a resultar casi imposible continuar estafando al gobierno de los Estados Unidos.
Sin embargo, en materia de su seguridad, el invento fue apenas flor de un día. Aunque esto desafíe la credibilidad, apenas tres semanas después de que salieran a circulación los nuevos dólares, una red internacional de delincuentes comenzó a falsificarlos. Se trata, ni más ni menos, de una organización de colombianos establecida en Cali, que echó al traste todas las previsiones.
"Fue algo sorprendente, le dijo a SEMANA un experto investigador del Departamento del Tesoro. Sin saber cómo ni de qué manera, esos billetes tenían las mismas características de los auténticos, es decir, el hilo de seguridad y la microimpresión, que se suponía eran imposibles de falsificar". La falsificación fue hecha con tal minuciosidad y perfección que a los investigadores no les quedó más remedio que reconocer el talento de los delincuentes. "Es sin duda una, obra de verdaderos artistas", aseguró el funcionario entrevistado.
ALTA TECNOLOGIA
El hallazgo del cargamento de dólares puso al descubierto una muy bien organizada red de falsificadores colombianos, que aunque ha sido parcialmente desmantelada, sigue dándole dolores de cabeza a los investigadores del Departamento del Tesoro de Washington y a la misma policía internacional, Interpol. Se calcula que el 25 por ciento de los dólares falsificados que circulan hoy en el mundo se hacen en Colombia y que de este porcentaje, el 80 por ciento se elabora en la ciudad de Cali. Cualquier cálculo sobre el valor que dichos billetes falsos representan es arriesgado.
Sin embargo, las proyecciones se refieren a sumas de por lo menos 500 millones de dólares, si es que la diferencia entre lo detectado y lo que se calcula no llega a ser mayor.
La cifra alarma a las autoridades norteamericanas. No porque esté por ahora en capacidad de alterar su economía, sino porque si un grupo de técnicos de una ciudad del tercer mundo como Cali ha sido capaz de alcanzar tal grado de sofisticación, eso quiere decir que la tarea de falsificar dólares no es una misión imposible, y esto puede llevar a que el fenómeno se reproduzca en otras regiones del planeta. Eso explica que en estos momentos una comisión de los mejores investigadores de los servicios secretos norteamericanos se encuentre en Colombia, estudiando el caso.
Según dijo a SEMANA uno de los integrantes de la misión, incluso para un especialista es difícil determinar la falsedad de los billetes de fabricación colombiana."No importa -agregó la fuente- qué tan sofisticados sean los equipos que usemos para darles mayor seguridad a los billetes, porque los falsificadores pueden tener acceso a esos mismos equipos.Antes de la aparición de las fotocopiadores en color, por ejemplo, era muy complicado falsificar un billete, pero hoy en día cualquiera puede comprar una máquina de esas y desarrollar, con base en esa tecnología, una maquinaria para falsificar dólares".
Pero la astucia de los falsificadores colombianos va más allá de la simple utilizaeión de una fotocopiadora. Los agentes del Tesoro han detectado que por medio de complicados procesos químicos los falsificadores pueden borrar la impresión original del billete y reimprimirle las características de otro de mayor valor. Sin embargo, la práctica más extendida es la de falsificar todo el billete, con papeles semejantes a los originales y técnicas de impresión casi tan sofisticadas como las que usa el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
"El técnico -dijo a SEMANA el investigador norteamericano- es, ante todo, un artista, y como tal tiene preferencias por cierto tipo de papeles y de equipos para hacer las falsificaciones.Los papeles que se hacen en Colombia tienen características diferentes a los que se fabrican en otros lugares del mundo,tienen otras especificaciones de peso, entramado de la fibra, proceso da blanqueado, etcétera.
De acuerdo con datos del DAS y la Interpol, los billetes de 100 dólares son los más falsificados en Colombia. Se calcula que cada billete ilegal tiene un precio en el mercado de entre cinco y 12 mil pesos, dependiendo de la calidad de la impresión. "A veces -dijo un vocero-los fabricantes venden simplemente los paquetes de dólares a intermediarios que luego los distribuyen en el mercado nacional y mundial, o los entregan a sus propios distribuidores. Las ganancias son cuantiosas: compran un billete por seis o siete mil pesos que, en realidad, si pasa en el mercado vale 80 mil pesos, si se aplica el cambio actual del dólar".
Aunque las investigaciones para localizar a las bandas están muy adelantadas, la Interpol aún no tiene claro por qué Cali se ha convertido en el epicentro de la falsificación de dólares. Se sabe que hay varios financistas que aportan el dinero para la falsificación y que luego reciben las ganancias. Las redes están integradas, además, por químicos, técnicos en impresión offset y fotógrafos.
¿Qué hay detrás de esta industria? ¿Qué nexos puede tener con el narcotráfico? ¿Porqué un país que por momentos parece inundado de dólares legítimos, se ha convertido en el líder mundial en fabricar falsos? Son preguntas sobre las cuales los investigadores poco o nada han avanzado. Y es que el desafío es grande. Así al menos parece concluirse de lo que le sucedió a uno de los sabuesos que vino a cazar a los falsificadores de dólares y terminó estafado con moneda nacional falsa. "Me dí cuenta -confesó el agente- porque cuando fuí a pagar una carrera de taxi el chofer no me quiso recibir los dos mil pesos. Son falsos, míster, me dijo". -

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