Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/12/08 00:00

¿Falta menor?

Una jugada errada tiene en aprietos al nuevo miembro de la Federación de Fútbol Germán Collazos.

¿Falta menor?

La buena noticia que significó la llegada hace pocos días de Germán Collazos a la Federación Colombiana de Fútbol (Colfútbol), y con él el mensaje de transparencia y seriedad que le quería darle el gobierno a esa entidad, se podría ver afectada.

Sin duda, la hoja de vida de Collazos hizo que su elección fuera bien recibida por todo el mundo. Este hombre de 69 años fue director de Compensar durante 24 años. Desde hace ocho años hace parte de la junta directiva de Coldeportes, fue fundador de las divisiones inferiores de fútbol de Compensar y hasta su elección, era el presidente de la Academia Fútbol Club, que juega desde el año pasado en la B.

Precisamente llegar a esa división, con poca experiencia, llevó a Compensar y al mismo Collazos a cometer los errores por lo que hoy es criticado. Todo comenzó el año pasado, cuando un jugador del equipo decidió marcharse de la Academia Fútbol Club (ACF), equipo del que Compensar es accionista y al que van a parar las grandes promesas de las divisiones menores.

Frente a la imposibilidad de retener al jugador y frente a la necesidad de defender las inversiones que habían hecho en cientos de niños y jóvenes, Compensar y la AFC decidieron hacer firmar a todos los padres y los jugadores un convenio en el que se establecía que los padres y los niños transferían "los derechos deportivos definitivamente e irrevocablemente y sin reserva, a la Corporación Deportiva Academia Fútbol Club".

Pero la normativa de la Fifa establece que sobre los jugadores aficionados menores de edad no pueden existir derechos deportivos, conocido popularmente como 'pase'. Lo que se les reconoce son derechos de formación. Esto significa que clubes y escuelas no pueden cobrar por las transferencias de un jugador aficionado, ni mucho menos celebrar convenios o contratos que limiten su libre desarrollo. La misma Corte Constitucional prohíbe que un menor o sus padres firmen por ellos convenios en los que cedan o entreguen los derechos deportivos. En un fallo de 1997, estableció que sólo puede haber derechos deportivos cuando medie un contrato de trabajo. Como los menores de edad no pueden firmar contratos, ni mucho menos trabajar, los convenios firmados con Compensar y AFC son ilegales.

Collazos admitió a SEMANA que todo fue un error ingenuo y sin mala fe. "Los abogados de Compensar, basados en la Ley del Deporte, redactaron ese documento. Sólo en octubre del año pasado nos dimos cuenta que, frente a las normas vigentes, no tenía ningún valor".

El problema es que nunca se lo dijeron a los padres. "Debo decirles que esos contratos son inocuos y que los padres pueden, como ha pasado, pedir sus credenciales e irse cuando quieran". Y eso ya ocurrió con un padre que pidió los derechos de su hijo.

Pero el tropezón de Collazos, mínimo frente a lo que han hecho otros miembros de la Federación, no puede ser una excusa para desviar lo que está ocurriendo. El presidente de la Federación, Luis Bedoya, ha debido enfrentar los graves problemas que tiene este deporte. El acuerdo que debían firmar entre clubes y jugadores para crear un nuevo estatuto que les dé a los futbolistas los mismos derechos que tiene un trabajador colombiano, sigue en veremos. La profesionalización y la estructura autónoma del arbitraje en Colombia están engavetadas, y la búsqueda de la transparencia en la propiedad y el manejo de los recursos de los clubes sigue igual que en los años 80.

¿Será que los directivos estarán esperando un extra tiempo o una definición por penaltis para tomar decisiones? Como dice un conocido narrador: "el tiempo va pasando y la bola va rodando".

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