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| 11/29/2012 12:00:00 AM

FARC se dicen dispuestas a acatar DIH y proponen "acuerdo especial"

El Estado Mayor de las FARC envió una comunicación al CICR en la que reconoce por primera vez las normas del DIH y propone que el acuerdo de La Habana sea vinculante a la luz del derecho internacional.

En el que es el primer pronunciamiento público oficial de su cúpula en respaldo a las normas y tratados internacionales del derecho internacional humanitario, las FARC le piden al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que declare el acuerdo suscrito con el Gobierno en La Habana como un 'acuerdo especial' en el marco de las Convenciones de Ginebra que regulan los conflictos armados.
 
Esta demanda, a la que no se ha prestado atención, tiene dos implicaciones de fondo. Una es polémica, pues las FARC plantean que el acuerdo de La Habana o 'Acuerdo General para la Terminación del Conflicto', suscrito con el gobierno para iniciar negociaciones de paz, se vuelva permanente y de obligatorio cumplimiento por las partes. Esto no es ni jurídicamente claro ni, probablemente, sería aceptable para el gobierno. Y refuerza, además, los interrogantes de fondo sobre las intenciones de esta guerrilla frente al proceso de paz.
 
Más allá de lo polémica que luzca la propuesta, la comunicación incluye el primer reconocimiento formal que las FARC le hacen al derecho internacional humanitario y a las Convenciones de Ginebra que tradicionalmente criticaron como "derecho burgués". En el pasado reciente han hecho llamados a "humanizar" la guerra, insinuando, de pasada, una tácita aceptación de elementos del DIH. Pero esta es la primera vez que el Estado Mayor de las FARC, que es el que firma la misiva, afirma el "reconocimiento que hacemos de la importancia que poseen las normas del derecho internacional humanitario".
 
La propuesta no deja de traslucir cierto 'santanderismo', ese apego a la letra y la formalidad de la ley tan característico de la cultura política colombiana. Los 'acuerdos especiales' son mecanismos contemplados en el artículo 3 común a los protocolos adicionales a las Convenciones de Ginebra (las llamadas 'leyes de la guerra'’) para que las partes en conflicto convengan acogerse a los principios del DIH para atenuar los efectos del enfrentamiento sobre la población civil.
 
Las FARC consideran que si el 'Acuerdo General para la terminación del Conflicto' se formaliza como un 'acuerdo especial' en el marco del DIH, este "deberá pasar automáticamente a hacer parte del Bloque de Constitucionalidad", es decir se volvería, como las Convenciones y otros tratados internacionales, parte integral de la Constitución, de obligatorio cumplimiento para las partes. La consecuencia, alegan, es que se generaría "la obligación de las partes de mantener el escenario de diálogo, como un compromiso inquebrantable sobre el que no se podrán pender amenazas de suspensión o rompimiento".
 
No es claro que semejante demanda sea jurídicamente válida en el marco del derecho internacional –algo que el CICR deberá estudiar– y, aun menos claro es que obligue al gobierno colombiano. En principio, los "acuerdos especiales", como su nombre lo dice, son tales por acuerdo de las partes, no por pedido unilateral de una de ellas o por decisión del CICR. El acuerdo de La Habana se firmó por voluntad de las partes y difícilmente alguna obligación 'jurídica' podría impedir que una de las dos que se pare de la mesa si lo considera necesario.
 
Todo ello sin contar con los efectos que tendría convertir en permanente la agenda común de La Habana. SEMANA consultó al CICR y este se limitó a decir: "Una vez recibamos una comunicación oficial directa, la estudiaremos, como siempre, y le daremos el oportuno seguimiento con las partes concernidas".
 
Más allá de la propuesta, la "nota de carácter oficial" que las FARC dirigen al CICR contiene un reconocimiento explícito de las normas del DIH: "especialmente reconocemos la importancia de los Convenios de Ginebra de 1949 (…) lo mismo que sus Protocolos Adicionales de 1977", dice.
 
Esto es algo que esta guerrilla no había aceptado antes, al menos tan clara y completamente. Aunque piden tener en cuenta la asimetría del conflicto y "las circunstancias que nos obligan al uso de ciertas armas y tácticas militares" (léase minas y cilindros o ataques a estaciones de policía que destruyen centros poblados), este es el primer pronunciamiento oficial de las FARC que manifiesta su acatamiento del DIH.
 
La gran pregunta es qué hay tras la propuesta y el reconocimiento formal de las normas del DIH: ¿qué buscan las FARC al proponer que su acuerdo con el gobierno se vuelva vinculante, apoyándose, de paso, en el derecho internacional y constitucional –dos elementos que nunca han reconocido como válidos?
 
SEMANA planteó varias esta y otras preguntas a los voceros de las FARC en La Habana, pero no había recibido respuesta al cierre de este artículo. La explicación que dan en su comunicación al CICR es que hay que impulsar “toda iniciativa que garantice amainar, al menos, las dramáticas y dolorosas consecuencias del conflicto”. Es decir, la humanización del conflicto.
 
Sin embargo, para reiterar su voluntad de dialogar no haría falta un argumento jurídico tan complejo como el que exponen en su comunicado –el más largo que han publicado desde que se anunció el proceso. Si lo que buscan es blindar los diálogos, un incierto camino jurídico internacional es más difícil de transitar que proseguir afianzando la negociación en la mesa con gestos mutuos que muestren la disposición a avanzar.
 
Anunciar el fin del secuestro extorsivo o un cese de hostilidades unilateral de dos meses es mucho más convincente que proponer elevar la agenda de La Habana a la Constitución. Por otra parte, la aceptación del DIH por parte de las FARC es histórica y puede ser muy positiva, pero su insistencia en la humanización del conflicto apunta más a 'regular' la guerra que a ponerle fin.
 
Todo lo cual refuerza el interrogante con el que empezó la fase de negociación entre el gobierno y las FARC hace diez días: ¿ha llegado esta guerrilla a La Habana con el propósito de poner fin al conflicto armado, de acuerdo con la agenda común, o con la intención de emprender una discusión sobre todos los temas del país mientras insiste en que lo prioritario es la humanización de la guerra, no su final? La propuesta de 'acuerdo especial' y el reconocimiento del DIH son pasos tan sugestivos como paradójicos que reflejan, quizá, además, las tensiones internas en la cúpula de las FARC frente a este inédito proceso.

Vea la misiva de las FARC al Comité Internacional de la Cruz Roja en este enlace.
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