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| 12/17/2013 12:00:00 AM

Condenado por ‘carrusel de contratos’ no irá a la cárcel

Se trata del otrora empresario Federico Gaviria, quien confesó irregularidades en un contrato de ambulancias.

Tras haber aceptado que participó en el ‘carrusel de contratos’, Federico Gaviria fue condenado a dos años y medio de cárcel. Gaviria recibió un beneficio por el allanamiento al cargo de cohecho por dar u ofrecer. Esto le permitió una rebaja de la mitad de la pena a purgar.

Por ser una sentencia inferior a los 36 meses de prisión, el juez cuarto penal del circuito con funciones de conocimiento le concedió el beneficio de una condena en ejecución condicional, es decir, que no deberá ir a prisión, sino que podrá permanecer en libertad, luego de firmar un compromiso con la justicia.

Tras la sentencia, le resta una audiencia de incidente de reparación en la que un juez establecerá cuál será el monto que deberá cancelar por los daños causados a las víctimas del ‘carrusel’.

El 10 de julio pasado, Gaviria aceptó su responsabilidad. Ese día el otrora reputado empresario, con una hoja de vida envidiable, terminó enredado en los negocios ilícitos de la contratación en el Distrito.

Más exactamente se le señaló de destinar comisiones del 9 % de un millonario contrato de ambulancias que suscribió con la Secretaría de Salud Distrital. El dinero habría ido a parar a los fondos del exsecretario de Salud Héctor Zambrano, del concejal Hipólito Moreno y del controvertido Emilio Tapia.

Gaviria apareció relacionado con ese contrato que obtuvo a través de Unión Temporal Transporte Ambulatorio de Bogotá. Desde el principio era un negocio ‘amañado’, pues del 70 % de las firmas del consorcio no tenía nada que ver con el sector salud.

El ingeniero en una diligencia que se desarrolló a puerta cerrada para que no se conocieran las pruebas que aportaría al carrusel, reconoció haber cometido su pecado por el delito de cohecho por dar u ofrecer.

El primero en hablar de Gaviria fue Emilio Tapia. En medio de su proceso de colaboración con la Fiscalía  contó cómo orquestó el millonario negocio de las ambulancias por un valor de 67.000 millones de pesos.

Gaviria, en los inicios del escándalo, negó su participación en ese contrato. Pero cuando un fiscal le mostró las pruebas de los cheques y el dinero en efectivo que él giró y entregó a Tapia, al exsecretario de Salud y a Hipólito Moreno, se desplomó y reconoció que había hecho parte de la trama de corrupción en Bogotá.

Las autoridades conocieron que Gaviria era quien le entregaba el dinero en cajas a Tapia, al exsecretario y a Moreno en apartamentos en Bogotá. Así se movía millones de pesos en efectivo. La Fiscalía también supo que él no sólo trabajó de la mano del concejal Hipólito Moreno, sino que también habría hecho negocios con los concejales Omar Mejía y Andrés Casado Camacho.

A Gaviria le resta que un juez le avale un principio de oportunidad conseguido con la Fiscalía por el delito de interés indebido en la celebración de contratos. 
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