Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/07/25 19:24

La controversia que ha generado ‘Felipe Torres’ en La Picota

El exguerrillero del ELN Carlos Arturo Velandia fue trasladado a las casas fiscales de esta cárcel en Bogotá. Los guardias aseguran que la seguridad es muy baja para un personaje de tan alto perfil.

Carlos Arturo Velandia, más conocido como 'Felipe Torres'.

El pasado 20 de junio fue capturado Carlos Arturo Velandia cuando intentaba ingresar al país después de regresar de un viaje en España. Para algunos su nombre pasó desapercibido y esa captura fue considerada como una de las tantas que se hacen en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá.

Pero para otros la sorpresa fue mayor, pues no se trataba de una persona desconocida requerida por la justicia, sino de un excomandante del ELN que permaneció en libertad desde el 2003, después de pagar una condena por 10 años.

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Carlos Arturo Velandia, más conocido como ‘Felipe Torres‘, es desmovilizado de esa guerrilla y –según se ha dicho- es una de las piezas claves que se han movido en la lenta negociación de paz entre el gobierno y el ELN.

Su recaptura obedeció a la decisión de una juez en Cali que lo declaró como presunto responsable en el secuestro masivo que cometieron miembros del grupo subversivo el 17 de diciembre del 2000 en la vía que conduce de Cali al kilómetro 18. Ese día los hombres armados ingresaron a dos restaurantes y a una hacienda y retuvieron a 70 personas.

En su defensa, Velandia ha dicho que cuando ocurrió ese episodio él se encontraba recluido en una cárcel, con lo que ha intentado probar su inocencia. “Hoy se me acusa de hechos ocurridos en el marco del conflicto armado, todos ellos ocurridos mientras yo estaba preso, bajo la custodia del Estado y mientras me dedicaba con alma, vida y sombrero a buscar las formas para parar la guerra, nunca para continuarla”, escribió en una columna en Semana.com.

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En principio, la juez determinó que Velandia debía ser recluido en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá). Pero una contraorden permitió que pasara sus días en las históricas casas fiscales de la cárcel La Picota, en el sur de Bogotá.

Allí, de manera silenciosa, se ha desatado una controversia porque un sector de la guardia no se explica cómo una persona del perfil de Velandia, que necesita estar en un sitio con una protección especial, se encuentra en un lugar considerado por ellos de “baja seguridad”.

Este lugar de reclusión es particular. A pocos pasos está el lugar de alojamiento de decenas de guardias, así como un casino para los funcionarios. Guardias de instituto que hablaron con Semana.com, aseguraron que el lugar no tiene la seguridad suficiente.

“La preocupación que tenemos es tanto por nosotros los funcionarios, como por el mismo detenido. Fácilmente pueden atentar contra él. (…) Ese lugar, prácticamente, es vigilado por un solo guardia y está muy cerca de la vieja vía que da a la calle”, recalcó uno de ellos.

Según dicen allí, mientras para ingresar al patio Ere Sur de La Picota (el de la ‘parapolítica’) hay que pasar tres controles de seguridad, para visitar las casas fiscales solo hay uno. “Nosotros sabemos que la decisión de tener a Velandia en ese lugar, viene del alto Gobierno. (…) En realidad él debería estar, por lo menos, en el patio de los guerrilleros”, dijo otro funcionario de La Picota.

Pero los guardianes no son los únicos que piensan eso. Semana.com se comunicó con altas fuentes del Inpec, quienes no titubearon en asegurar que esas casas fiscales son del todo vulnerables. “Para que alguien ingrese al lugar, no tiene que pasar siquiera por la dirección”, recalcó.

Y explicó: “Las casas fiscales están atrás del alojamiento del personal de guardia. Era la casa del director del establecimiento y, después, fue utilizada de manera provisional para los Nule (2011). Cuando ellos salieron las casas debieron acabarse, pero todavía hay unos exfuncionarios que están detenidos allí. (…) Ese sitio no debería existir. A los detenidos los cuida un solo dragoneante y las personas entran y salen como quieren”.

Allá, Velandia está acompañado de unos exguardianes del Inpec capturados por corrupción, un exoficial de la Policía y algunos exfuncionarios del DAS.

Semana.com se intentó comunicar con el director de La Picota, coronel Jorge Alberto Contreras, para conocer el porqué de la decisión, pero aseguró que no se encuentra autorizado para hablar del tema.

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