Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/08/30 00:00

Final feliz

La Comisión Televisión acertó con el sistema digital europeo. El gobierno no intervino y hasta los canales privados quedaron satisfechos. Viene la parte difícil.

La decisión sobre el estándar digital se tomó luego de una reunión de más de cuatro horas. Al finalizar, el anuncio fue hecho por la comisión en pleno. En la foto aparecen de izquierda a derecha, Mauricio Zamudio, director de TV digital de la Cntv; Ricardo Galán, comisionado; María Carolina Hoyos, presidenta de la Cntv y Juan Andrés Carreño, comisionado

El embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, debe ser el único que no quedó contento con la escogencia de la Comisión Nacional de Televisión (Cntv) sobre el estándar digital para el país. Ni siquiera una llamada suya a comienzos de la semana, cuando les insistió a los comisionados, en tono muy cortés, sobre las ventajas del modelo gringo de televisión digital, evitó lo inevitable: que Colombia se decidiera por el sistema europeo.

Al decidirse por ese estándar, el país emprendió el camino de transformar a fondo su industria televisiva, proceso que tomará 10 años en total y le costará al país más de 200 millones de dólares. Se trata del salto de la era analógica a la digital, algo que para la mayoría de los mortales suena a arameo antiguo. Pero es muy sencillo: la nueva tecnología permitirá transmitir señales de televisión de manera más eficiente, con audio e imagen inmensamente superiores a los conocidos y la posibilidad de brindar más servicios a los usuarios. Estos podrán interactuar con la estación, por ejemplo para participar en concursos, y tendrán la posibilidad de escoger horarios y programación a su antojo.

El proceso dejó claras varias cosas. Primero, que la Comisión cuenta con la independencia para tomar con transparencia decisiones trascendentales. “Fue la mejor decisión y el factor determinante fue la postura del gobierno de respetar la autonomía; sólo incidieron los factores que tenían que incidir”, dijo el comisionado Juan Andrés Carreño.

La otra conclusión de este proceso es que en el país se puede adoptar decisiones con criterio técnico y sin cálculos distintos al beneficio de los colombianos. Pero si bien esta etapa del proceso se cerró con broche de oro, es claro que la definición del estándar es apenas el primer paso y aún son muchas las cosas que quedan por definir.

Primero, la comisión deberá reglamentar el proceso y, sobre todo, asignar las frecuencias a cada canal. Es una decisión fundamental, porque de ello depende también la calidad de la señal y el monto de las inversiones que deberán hacer los canales privados.

Segundo, está el tema financiero. La televisión digital exige invertir más de 100 millones de dólares para cambiar la red pública. Como estos recursos deben ser aportados por la Comisión, es evidente que allí hay un reto. Obviamente, se requieren nuevos ingresos para la Cntv, como los originados por el tercer canal, las prórrogas de las licencias a RCN y Caracol, y las nuevas licencias de televisión por cable. Sin embargo, no hay que cantar victoria, pues no se ha definido el monto de esos recursos. Así que hay que estar atentos, para que por un problema financiero no se vaya a presentar un problema grave para la digitalización.

Los canales privados también tienen un desafío, pues además de financiar su propia inversión –que podría ser superior a 50 millones de dólares–, deberán rediseñar su negocio, que va a cambiar radicalmente. La Cntv les permitirá definir con libertad el portafolio de servicios que prefieran. Algunos ofrecerán alta definición, un número mayor de canales, o programación interactiva. El reto es comercial: diseñar una oferta capaz de hacer crecer su audiencia, justo lo que vienen pidiendo todos los televidentes.

La ciudadanía será la más beneficiada. Si bien muchos colombianos tendrán que adquirir un decodificador o comprar un televisor que reciba la nueva señal, empezarán a disfrutar de mejores servicios, nuevas ofertas y coberturas más amplias: la señal llegará a sitios donde hoy no llega.

El embajador Brownfield no debe estar celebrando la decisión de Colombia, pues detrás vienen otros países como Perú, Venezuela y Chile, que deberán decidir pronto su estándar digital y van a tener como referencia la decisión colombiana.
 

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