Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/09/26 17:19

Fabiola Perdomo, la víctima que homenajeó Santos en su discurso

El presidente citó el encuentro entre los familiares de los diputados del Valle y los líderes de las FARC. Esta es su historia.

Fabiola Perdomo enseña una foto de su esposo Juan Carlos Narváez y su hija Daniela. Foto: Archivo SEMANA

Fabiola Perdomo es viuda de uno de los 11 diputados del Valle del Cauca secuestrados por las FARC el 11 de abril del 2002 y asesinados cinco años después. Es madre de Daniela, una joven de 16 años que era una bebé cuando la guerrilla ingresó al edificio de la Asamblea y se llevó engañado a su papá, Juan Carlos Narváez, y a los otros parlamentarios, para supuestamente protegerlos de una bomba que había en el recinto.

Perdomo fue la única víctima que apareció con nombre propio en el discurso del presidente Juan Manuel Santos, en la firma final del acuerdo de paz entre la guerrilla y el Gobierno. El primer mandatario la nombró, mientras evocaba el encuentro que sostuvieron en La Habana ella y los familiares de los otros diputados el pasado 10 de septiembre, con los miembros del secretariado de las FARC ‘Pablo Catatumbo’, ‘Iván Márquez’ y ‘Joaquín Gómez’.

"En ese evento, Pablo Catatumbo reconoció que (el asesinato de los diputados) había sido ‘el episodio más vergonzoso‘, y Fabiola Perdomo dijo que estas palabras no sólo liberaban a ella y a su hija, sino que también liberaban el alma de su esposo. ¡Esa es la liberación que da el perdón! El perdón que no sólo libera al perdonado, sino también –y sobre todo– al que perdona".

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, también se refirió a ella recientemente en una conferencia en la Universidad Javeriana de Cali. “Queremos una Colombia a la medida de Fabiola Perdomo”, dijo, y luego citó una entrevista que ella concedió al diario El País de Cali. “Lo que dice Fabiola Perdomo es fundamental (…) dice que se abre una luz para la reconciliación, que el perdón es una decisión individual, pero la reconciliación es un designio colectivo. Nosotros tenemos que abrirle espacio a la reconciliación”.

En esa misma entrevista, concedida después del acto de perdón en La Habana, Fabiola Perdomo confesó que lloró como no lo hacía desde el 2007 cuando se enteró de que su esposo había sido asesinado en cautiverio. Fue un acto de cinco horas en el que hubo lágrimas de lado y lado. La guerrilla reconoció que lo sucedido fue “responsabilidad exclusiva” de ellos y los familiares dieron un “primer paso a la reconciliación”, en palabras de Perdomo.

“Tocamos fondo en el dolor, para poder impulsarnos y salir (…) Hubo una cascada de muchos  sentimientos”, dijo. También reconoció que creía en el perdón de las FARC y en las palabras de ‘Catatumbo’ cuando señaló “estoy hablando con el corazón en las manos”.

Perdomo es la líder de las víctimas de ese doloroso hecho de abril del 2002, del que Catatumbo aseguró “fue lo más absurdo de lo que he vivido en la guerra (…) no nos enorgullecemos de él”. Desde ese momento, ha defendido que la verdad y el perdón son el único camino para mirar hacia adelante, para tener “la tranquilidad de que lo que vivimos no lo van a vivir nuestros nietos ni más colombianos”.

“Necesitamos conocer la verdad, por muy cruda que sea, para seguir avanzando en un proceso de perdón”, dijo en otra entrevista. También ha reconocido que su acto individual de perdón lo hizo muchos años atrás, por su tranquilidad, para poder avanzar, para heredarle a su hija Daniela "esperanza, amor y tranquilidad", en lugar de odio y venganza.

Fabiola Perdomo fue nombrada a finales de julio directora territorial de la Unidad de Víctimas en el Valle del Cauca. Cuando se posesionó aseguró que su misión será ir donde las víctimas, escucharlas, conocer sus procesos de atención y reparación, y trabajar por su atención psicosocial. Señaló: “Es muy difícil que una víctima que no haya elaborado el duelo y que no haya hecho catarsis pueda avanzar su proyecto de vida, hay que pasar del miedo a la esperanza de las víctimas”.

Perdomo asegura que el acuerdo de paz con las FARC fue la noticia que su esposo Juan Carlos Narváez siempre esperó. “Él estaba seguro de que la paz algún día llegaría a este país y hoy puedo decirle que puede estar tranquilo porque llegó la hora de la paz”.

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