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| 6/2/2012 12:00:00 AM

Fisuras en las Farc

Iván Márquez y Pablo Catatumbo, miembros del Secretariado de las Farc, escribieron a dos columnistas de SEMANA en tono muy diferente y se contradicen en algunos de sus planteamientos.

Dos documentos recientes, una carta pública de Iván Márquez a la periodista María Jimena Duzán y las disquisiciones de Pablo Catatumbo sobre una columna de Antonio Caballero, han abierto un interrogante sobre qué está pasando en las Farc, pues muestran puntos de vista diferentes sobre temas como el secuestro y la paz.

Márquez, en su misiva de abril 20, niega que esa organización tenga secuestrados cuando dice que "previamente al anuncio (de dejar de secuestrar), Timoleón Jiménez, nuestro comandante, hizo una consulta a todos los Bloques, y la verdad es que ninguno de ellos tiene personas retenidas con ese propósito (extorsivo)".

Pero el escrito de Pablo Catatumbo, fechado el 15 de abril, dice otra cosa. Primero justifica el secuestro: "Nuestra guerra de resistencia, infelizmente hay que decirlo, requiere de finanzas". Y después se disculpa por lo lenta que ha sido la toma de decisión de las Farc frente al secuestro y anuncia que "el país puede tener la certeza del compromiso de todos y cada uno de los integrantes del Estado Mayor Central, quienes fungiremos de veedores de la realización de lo que nos compete en cada uno de nuestros frentes y columnas".

Si, como dice Márquez, Timochenko constató que las Farc no tenían secuestrados, entonces ¿qué es lo que van a verificar los miembros del Estado Mayor? Este es un punto que cobra especial relevancia hoy, pues la primera exigencia a la que deben responder las Farc, después de su promesa de no hacer más secuestros extorsivos, es decir qué ha pasado con las decenas de secuestrados de los que no se tiene noticia hace años.

Iván Márquez, en su carta, exalta la guerra como una gesta heroica que sigue vigente: "Después de andar todos estos años con un fusil en las manos (…) creo tener más razones que nunca para luchar por el ideal de dignidad de un pueblo hasta las últimas consecuencias". Pero para Catatumbo, y en eso coincide con cartas anteriores de Timochenko, la guerra puede tener fin: "Nosotros no iniciamos esta guerra (…) nos vimos obligados a participar de ella como ejército de resistencia (...). Por ello no negamos nuestra intención de alcanzar una verdadera paz, duradera y democrática". Hay diferencias no solo de contenido sino de tono, con uno de ellos haciendo énfasis en la solución política y el otro en la continuidad de la lucha armada.

Que dos miembros del Secretariado de las Farc tengan un lenguaje tan diferente no implica que haya una división, pero sí por lo menos un debate en curso que se está vertiendo en cartas y comunicados públicos y eso es lo inédito. Dentro del Secretariado siempre ha habido discusión, pero hacia afuera las Farc siempre han preferido presentar una imagen monolítica, sin grietas.

Se sabía que la muerte de Manuel Marulanda, Tirofijo, tendría consecuencias en la vida interna de las Farc, pues él fue el timonel indiscutible de esa organización durante 25 años. Si se suma la de otros tres históricos como Alfonso Cano, Raúl Reyes y el Mono Jojoy se puede hablar de una crisis de liderazgo dentro de esa guerrilla. Del viejo Secretariado solo queda Timochenko y, dado que todos sus nuevos miembros son de una misma generación (tienen alrededor de 60 años) y orígenes similares (universitarios, militantes comunistas), es normal que se haya abierto cierta competencia interna. A eso habría que sumarle que desde hace una década esta guerrilla no ha podido reunirse a realizar una conferencia para definir su rumbo.

Quienes conocen a las Farc aseguran que tratar de abandonar el secuestro no ha sido una decisión fácil de tomar. Y que ahora mismo hay una gran discusión sobre si medírsele o no a un proceso de paz con el gobierno y con qué objetivo. Quizá estas diferencias públicas entre dos miembros del Secretariado sean expresión de ese debate interno. En lo que parece haber consenso es que tratarán de no llegar humillados ni derrotados a un eventual diálogo, lo que explica por qué están dándole golpes a la fuerza pública en todo el país.
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