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| 5/2/2009 12:00:00 AM

"Fue un atentado contra la libertad de expresión"

El escritor y periodista Gustavo Álvarez Gardeazábal habla del misterioso ataque a su casa y de su visión del panorama político.

Después de un intento de nadie sabe qué, si secuestro o amedrentamiento, Gustavo Álvarez Gardeazábal sigue en lo suyo: hablar de lo ajeno, desprovisto de un nombre y del apellido materno. Rodeado de escoltas que ve como niñeras entradas en años, y harto de respirar entre un carro blindado, espera los resultados de una investigación a la que ve empantanada.

GUSTAVO GÓMEZ: ¿Cuál es la versión que más lo convence hoy sobre lo que pasó?

GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL: Que me asaltaron unas monjitas de la caridad armadas con 9 milímetros y guiadas por el Espíritu Santo.

G.G.: ¿Qué tenía en los computadores que les interesaba tanto a las monjitas?

G.Á.G.: Mi oficio de dar noticias es diario, y no tengo la unidad investigativa de Daniel Coronell en Noticias Uno. Lo que hago es ir comprobando datos sobre la marcha, pero habré pisado callos y creerían que tenía más información en discos duros.

G.G.: ¿Por qué los asaltantes no se taparon la cara?

G.Á.G.: Sorprendente. Hacer un asalto de esos, simulando la posibilidad de un robo pero, además, dejando de lado bienes valiosos como mis dos docenas de botellas de champaña, no tiene sentido.

G.G.: ¿Podría identificarlos?

G.Á.G.: Durante todo el tiempo estuve con los ojos cerrados.

G.G.: ¿Esto fue intento de secuestro o robo?

G.Á.G.: Mientras más se complica la investigación, más me convenzo de que fue un atentado contra la libertad de expresión.

G.G.: ¿Por qué no lo mataron?

G.Á.G.: Esa pregunta habría que hacérsela a los que ordenaron esto que llamo "operativo", la palabra que usaban entre ellos y en la comunicación telefónica con quien les ordenó retirarse.

G.G.: En la reunión que tuvo con el general Padilla de León, cuando se mencionó la teoría de que los asaltantes podrían tener nexos con el Ejército, se tocó lo del operativo y Padilla le aclaró que los militares no hacen operativos, sino operaciones. ¿Le quedó claro?

G.Á.G.: A los generales les expliqué que uno oye hablar de operativos de varias fuerzas. A mí me hicieron un operativo muy particular, y operativos hacen el DAS y la Policía.

G.G.: ¿Cómo es su relación con el general Óscar Naranjo?

G.Á.G.: Una relación con altas y bajas. Después de que el Presidente me dijo que había nombrado a Bernardo Moreno y a Naranjo para que se pusieran al frente del asunto, aumentaron mis preocupaciones por la manera como puede ser enfocada la investigación. Esto en el fondo es un enfrentamiento entre Policía y Ejército, del que he hablado a lo largo de estos años en La Luciérnaga, y que nunca creí que podría sufrir en carne propia.

G.G.: ¿Qué está sugiriendo?

G.Á.G.: No puedo adelantarme al resultado de la investigación, pero le doy un dato: a raíz del operativo, en menos de 24 horas cambiaron al comandante de la Policía de Tuluá y al comandante, con asesor incluido, del grupo de inteligencia del Ejército en el centro del Valle.

G.G.: ¿Confía, aunque sea mínimamente, en la investigación?

G.Á.G.: Han tratado de entorpecerla, así que si el fiscal Iguarán no nombra un fiscal especializado, probablemente terminará demostrando que efectivamente fueron las monjitas de la caridad.

G.G.: El Presidente se apersonó del asunto. ¿Tanto interés no le ha despertado cierto uribismo?

G.Á.G.: Tengo una amistad con Uribe desde hace tiempo, pero he sido un crítico contundente cuando lo que hace no me ha gustado. Esto me deja la sensación de que al Presidente le están haciendo un trabajo de desprestigio.

G.G.: ¿Atacaron a Gardeazábal para desprestigiar a Uribe?

G.Á.G.: Hasta allá hemos llegado.

G.G.: ¿Cree que han pretendido bajarle el tono al episodio en medios?

G.Á.G.: Alguien desde Palacio pidió que sólo se atendiera las informaciones oficiales, que resultaron tan ridículas, que terminó armándose un zaperoco.

G.G.: ¿Quién?

G.Á.G.: Cuando César Mauricio Velásquez no ejerce de gran titiritero de Palacio, las razones las manda Alicia Arango.

G.G.: ¿Ha sentido el respaldo de Juan Manuel Santos?

G.Á.G.: Me llamó el día del episodio, pero no en medio del berenjenal.

G.G.: A Santos se le termina el tiempo en el ministerio. ¿Qué debe hacer?

G.Á.G.: Ser candidato y esperar que Luis Carlos Restrepo no le desbarate ese gran partido uribista que está formando.

G.G.: Roy Barreras acaba de matricularse en La U. ¿En qué concepto lo tiene?

G.Á.G.: Es el gran bocón del régimen, pero ha sido capaz de abrir una tronera por la que los uribistas van a entrar al partido de La U.

G.G.: Con todo este asunto, ¿han quedado en veremos sus célebres almuerzos?

G.Á.G.: Aumentó la clientela y con ella los gastos. Me va tocar servir menos pollo de Taponcho, menos guiso de doña Rosalba y menos mondongo de doña Aura.

G.G.: ¿Con quién almorzará esta semana?

G.Á.G.: Por seguridad, tengo prohibido revelarlo.

G.G.: ¿Y quién será el próximo presidente?

G.Á.G.: Difícil. Uribe quiere seguir siéndolo; Fajardo está dispuesto a exhibir más luminosidad que los demás, pero no aporta ideas que pongan a pensar al país; 'Uribito' tiene más audiencia de la que le quieren reconocer en los círculos bogotanos, y los demás pierden puntos en la medida en que se enredan con actitudes tradicionalistas, casos Santos y Vargas Lleras.

G.G.: De todos los liberales, ¿cuál?

G.Á.G.: Horacio Serpa. Ha debido inscribirse en la consulta: es el único que tiene votos.

G.G.: En la columna de Juan Paz, en 'El Mundo', se refieren a usted como el 'Gran Patriarca Gardeazábal'. ¿Tan rimbombante título no lo hace sentirse viejo?

G.Á.G.: Me hace sentir como un candidato a Papa.

G.G.: ¿Algún obispo le ha expresado solidaridad?

G.Á.G.: Los obispos no respaldan a un ateo.

G.G.: ¿Cuál es el Ministro en el que menos cree?

G.Á.G.: En Andrés Uriel, por pajudo. Sólo le compite el ministro Hernán Martínez, que resultó sesgado para el lado de los costeños.

G.G.: ¿Se ordenaron algunas de las 'chuzadas' del DAS desde Palacio?

G.Á.G.: En Palacio puede haber mucha gente que rodea al Presidente y que, cariñosamente, puede haber mandado a averiguar cosas sin que él lo supiera.

G.G.: ¿Y uno para qué se pone en cariños, si no se los expresa al ser amado?

G.Á.G.: Para ganar puntos.

G.G.: ¿La ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, habrá hecho caso de quienes querían esa información?

G.Á.G.: Esto viene desde Jorge Noguera y ella lo perfeccionó. Habría que ver quién fue el Montesinos.

G.G.: A usted, que es escritor, ¿le gustan las columnas de José Obdulio Gaviria?

G.Á.G.: Ladrilludas. Tiene mucho más humor, pero lo ha perdido en aras de la seriedad.

G.G.: Si la agresión en su casa terminara convertida en novela, ¿cómo la titularía?

G.Á.G.: Hay dos cosas de las que ya me olvidé: la cárcel y este operativo. n
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