Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1997/08/18 00:00

FUERZA MAYOR

La obligada suspensión de actividades en Caño Limón es una pésima señal para el mundo de los inversionistas.

FUERZA MAYOR

El pasado 10 de julio, a la media noche, los miembros del equipo destacado por la Occidental de Colombia y Ecopetrol para reparar el oleoducto Caño Limón-Coveñas, que había sido volado horas antes por el Ejército de Liberación Nacional _ELN_ en el departamento de Arauca, anunciaron que habían terminado su labor y que la empresa podía reanudar el bombeo de crudo hacia el puerto de Coveñas. Las semanas anteriores habían sido especialmente críticas. A mediados de junio la guerrilla había quemado todos los equipos de un convoy destinado por la empresa para reparar una de las 38 voladuras que la guerrilla había provocado en el oleoducto en el primer semestre de 1997. Golpe duro para los operadores, que pocas veces habían perdido como ese día tan valiosos equipos de reparación. El 6 de julio, sin embargo, el episodio de los equipos fue superado con creces por uno de los hechos más sangrientos que ha registrado la acción subversiva contra la actividad petrolera en el país: ese día la guerrilla derribó un helicóptero privado, en el cual se movilizaba una patrulla del Ejército Nacional que estaba destinada a vigilar las labores de reparación en otra de las voladuras. En la acción murieron 20 soldados y un civil. Mientras tanto los 135 pozos del campo seguían extrayendo petróleo del subsuelo y llenando los enormes tanques de almacenamiento que tiene la asociación en las cercanías del municipio de Arauca. La reparación del oleoducto avanzaba con éxito y los técnicos de la empresa pensaban que no habría ningún problema para bombear el crudo hacia lo barcos cisterna que hacían cola frente a Coveñas, en el mar Caribe.Cuatro días después, no obstante, se produjo una nueva voladura. Y la guerrilla mató 10 soldados más, avivando la indignación de los colombianos que, aterrados, se preguntaban qué estaba pasando en esas tierras del oriente colombiano.Superando el dolor, y cumpliendo con su deber, un nuevo convoy de especialistas se dirigió al sitio del atentado. Y después de trabajar a sol y sombra logró reparar el daño al filo de la medianoche. Todo estaba dispuesto, de nuevo, para reanudar el bombeo, como había sucedido en las más de 450 ocasiones en que la guerrilla había volado el oleoducto desde que se inició la explotación de Caño Limón.Pero a la 1:52 de la mañana del día siguiente los computadores de la central de operaciones de la Asociación detectaron otra baja de presión en la tubería. La guerrilla acababa de volar un nuevo tramo del oleoducto y otra vez se hacía necesario suspender la operación de bombeo. Con un agravante: por primera vez en casi 10 años de operación los tanques de almacenamiento estaban llenos y eso obligaba a suspender la producción.
Noticia mayor
Pocas horas después la noticia explotó en todas las redacciones: invocando el principio de fuerza mayor y como operador de la Asociación Cravo Norte, la Occidental de Colombia expidió un comunicado en el que afirmaba que dadas las circunstancias _que incluían la muerte de 31 colombianos en menos de ocho días_ era necesario suspender las actividades del campo de Caño Limón. En el comunicado la empresa aseguraba que "esta serie de atentados terroristas está teniendo consecuencias lamentables no sólo para los socios privados, sino primordialmente para el país, las regiones y los municipios que se ven privados de los ingresos por concepto de regalías, tributos y demás rentas petroleras. Adicionalmente están afectando empresas contratistas, trabajadores y a muchas personas vinculadas a la operación". Por tratarse de un producto tan importante para la economía mundial la noticia trascendió las fronteras nacionales. Y en el mercado de futuros de Nueva York el precio de los crudos se incrementó en 68 centavos de dólar por barril, según The Oil Daily, publicación especializada del sector.En Colombia, como era de esperarse, la noticia produjo un gran debate. Después de innumerables atentados guerrilleros por primera vez era necesario suspender la producción de crudo en uno de los campos más grandes del país. Y eso, además de la pésima señal que enviaba a los mercados internacionales, tenía gravísimas consecuencias a nivel interno. La más notoria, sin duda, era la suspensión del pago de regalías a los municipios de Arauca y al departamento por la producción del crudo. De acuerdo con la ley las regalías se pagan 'a boca de pozo', lo que quiere decir que sólo en la medida en que haya producción hay regalías. Y Caño Limón genera cerca de 680 millones de pesos diarios para la región. Más allá de la suspensión de las regalías, sin embargo, el debate se centró en las razones que llevaron a la suspensión de la producción en Cravo Norte y a las consecuencias que se podrían derivar de tal situación. Sobre las primeras, no fueron pocos los analistas que consideraron que la suspensión de actividades por parte de la Occidental no era otra cosa que el reconocimiento de la incapacidad del Ejército de Colombia para brindar seguridad a los inversionistas extranjeros en zonas de alto riesgo como el departamento de Arauca.Este punto se vio reforzado por el hecho de que, de acuerdo con varias fuentes _que no fueron desmentidas por la Occidental_ las Fuerzas Militares de Colombia tienen en sus manos un video que muestra las formas de operación poco convencionales que tiene la guerrilla en la zona sin que la estrategia militar haya cambiado en nada para contrarrestarla. En cuanto a las consecuencias, la más evidente, según los expertos, es que se mandó una pésima señal a los mercados internacionales sobre las condiciones de inversión en Colombia. La Occidental es una empresa de primer orden a nivel mundial y sus problemas tienen un eco muy grande en la prensa internacional.Aparte de eso, Colombia se ha ido convirtiendo en un país petrolero. Y por eso todo lo que tenga que ver con la industria de hidrocarburos es esencial para el normal funcionamiento de la economía nacional. El petróleo contribuye de manera importante al crecimiento del producto nacional (ver recuadro). Y en un período de recesión como el actual nada podría ser más dañino que una parálisis de tal actividad. Hoy por hoy, parodiando la frase que sobre el café pronunciara Luis Eduardo Nieto Arteta _y eso es algo que según los expertos debería tener claro la guerrilla_ Colombia "es petróleo o no es".
RECUADRO
De no ser por la minería _en la que el petróleo es casi todo_ y por los servicios del gobierno _que se financian en alta proporción con los impuestos que paga la actividad petrolera_ la economía del país sólo habría crecido 0,7 por ciento en 1996. Y apenas 1,4 por ciento en 1997, de acuerdo con los cálculos de Anif. Por eso todo lo que tenga que ver con el sector petrolero es tan sensible. Tanto que, si no hubiera producción de petróleo el año entrante _en el que la mayoría de los autores supone que habrá una recuperación de la economía_ la producción crecería de nuevo por debajo del 2 por ciento. Y eso, difícilmente, lo aguantaría el país.

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