12 septiembre 1994

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GALAN POR GALAN

Con el seudónimo de Cleo Tilde, Luis Carlos Galán escribió su propio perfil biográfico en 1985. SEMANA recuperó este texto y publica interesantes apartes, al conmemorarse el quinto aniversario del...

CORRIA EL AÑO DE 1985 Y LUIS Carlos Galán daba inicio a su segunda candidatura presidencial, en esa oportunidad como disidencia frente a la nominación oficial liberal de Virgilio Barco. El Nuevo Liberalismo publicó una serie de suplementos en el diario El Espectador, en los cuales, entre otros escri
tos, aparecieron tres capítulos de una biografía de Galán cuyo autor utilizaba el seudónimo de Cleo Tilde. La razón del seudónimo y de los primeros apartes de la serie de artículos es que, en un principio, el autor trataba de responder a algunas afirmaciones del ex presidente Carlos Lleras Restrepo en sus populares coloquios con el bachiller Cleofás Pérez, en las cuales el ex mandatario había planteado el tema de qué tan privilegiado por la sociedad y la dirigencia nacional había sido el jefe del Nuevo Liberalismo. Cinco años después del horrendo asesinato de Galán y nueve desde cuando estos textos fueron publicados, SEMANA, con la ayuda de su colaboradora María Mercedes Carranza, recuperó los artículos y estableció que fueron escritos por el propio Luis Carlos Galán. Aparte de lo meramente biográfico y de varias revelaciones, los textos contienen puntillosos conceptos sobre personajes de la política nacional, y cubren desde la infancia hasta el paso de Galán por la embajada en Roma. SEMANA publica los principales apartes
PARECES TENER MUY BUEN concepto de Luis Carlos, Cleofás, y me dices que también lo tiene Lleras Restrepo. En nuestra pasada charla dijiste que Virgilio ha sido, de cierta manera, un mimado de la fortuna. ¿Piensas lo mismo de Galán?
¿Por qué dices eso Cleofás, y por qué piensas que Galán es quizás, mayormente que Barco, un mimado de la fortuna?
Lleras Restrepo me contó alguna vez que, al iniciar su periodo presidencial, ofrecio a Luis Carlos la Secretaría General de la Presidencia, un cargo que, además de tener por ley la categoría de ministro del despacho, le hubiera servido para conocer de cerca todos los aspectos de la administración pública. Su desempeño le habría dado una preciosa experiencia. ¿Por qué Galán no aceptó? ¿Por orgullo excesivo? ¿Por qué prefirió mantenerse en el periodismo?"
La buena información y el criterio justo para juzgar a los hombres y sus acciones son dos cualidades generalmente reconocidas al doctor Lleras Restrepo y a Cleofás Pérez. Sin embargo, ni el uno ni el otro son infalibles y aun cuando en su más reciente diálogo aludieron a Luis Carlos Galán con frases cordiales y elogiosas, a lo largo de la charla dejaron caer otras alusiones menos amables o juiciosas que sólo se explican por deficiencias en la información del estadista y su interlocutor.
¿Es Galán un mimado de la fortuna? ¿Quizás "mayormente" que Barco? Estas preguntas no son inocentes en plena campaña electoral y es bueno que se aclaren. ¿De cuál fortuna se habla? ¿De la económica? ¿De la política? ¿o de ambas?
PETROLEO PRIVADO Y ESTATAL
Si se trata de la económica, a Barco y a Galán no se les puede mencionar al mismo tiempo. Barco heredó un elevadísimo capital y cuantiosos derechos por la famosa concesión petrolera que lleva su mismo nombre. Barco es hijo de magnates petroleros y su riqueza familiar y personal proviene de la antigua legislación, según la cual el petróleo no era propiedad de la Nación sino de personas particulares que negociaron sus derechos con compañías extranjeras. La relación del petróleo con Galán es totalmente distinta. Su padre fue empleado del Estado, como presidente de la empresa de petróleos (Ecopetrol) durante 11 años, y al cabo de una labor de servicio público cumplida con honestidad, eficacia y espíritu nacionalista, lo único que le quedó fue la experiencia y una modesta pensión de jubilación. Galán pertenece a una familia de 12 hermanos formada dentro de la sencillez y la austeridad de las clases medias, con las restricciones propias de un hogar tan numeroso. No estudió en colegios exclusivos ni en el exterior. Parte de la primaria y todo el bachillerato lo cursó en el colegio Antonio Nariño, en la calle 60 con carrera 16 de Bogotá. Los estudios de derecho y economía los realizó en la Universidad Javeriana donde la primera matrícula por las dos carreras profesionales fue de 800 pesos y la última de 3.000 pesos. Nunca le ha faltado nada de lo fundamental pero nunca ha vivido en la opulencia o con holgura. Está acostumbrado a una vida sencilla, sin lujos ni tampoco penurias.

A LA CARCEL
Si se trata de la fortuna política, es bueno referir algunos detalles que demuestran un proceso más prolongado en la formación de Galán y menos fácil de lo que creen quienes no conocen su vida. En septiembre de 1956, pocos días antes de cumplir los 13 años, ganó un concurso de oratoria en el colegio, cuyo tema eran los problemas nacionales. Dijo en voz alta lo que todo el mundo comentaba en voz baja sobre la dictadura de Rojas y por eso se ganó el concurso. En ese episodio cuajó su vocación política cuyas raíces están en las tertulias familiares con su padre y su hermano mayor, y en el impacto que le produjo la violencia de los años 50 cuando apenas llegaba al uso de razón. Galán estuvo en el célebre bazar de 1950 en el Parque Nacional contra Laureano Gómez y gritaba con la multitud "que llueva, que llueva que Laureano está en la cueva... ".
Poco tiempo después, el 5 de mayo de 1957, Galán se sumó a los estudiantes que protestaban en las calles contra Rojas Pinilla y fue detenido por la Policía en la calle 57 con Avenida Caracas. En una radiopatrulla fue llevado a la estación de la calle 40 y de allí lo trasladaron en la madrugada del 6 de mayo a una cárcel en Las Aguas donde, por curiosa coincidencia, también estaban recluidos Carlos Lleras de la Fuente y el actual senador Fernando Sanz Manrique. La detención no fue prolongada porque Rojas Pinilla ordenó al día siguiente que quedaran en libertad todos los menores de 15 años. La experiencia de las vísperas del 10 de mayo multiplicó los estímulos para que Galán se interesara por la política y desde la adolescencia comenzara a leer discursos de Gabriel Turbay, obras de Juan Lozano y Lozano, Liévano Aguirre, los historiadores de la revolución de los comuneros, los oradores y las obras de la república liberal y una que otra mirada a Walter Lippman y Stuart Mill, quienes lo introdujeron en las ideas liberales y democráticas cuando estaba entre cuarto y quinto de bachillerato. ( . . . )
Tuvo la posibilidad de ingresar a la Javeriana o al Externado en 1961, pero prefirió la primera universidad porque podía estudiar simultáneamente derecho y economía y porque en el examen de filosofía, después de llenar cuatro páginas de argumentos sobre la existencia del alma, los jesuitas lo rajaron por no incluir ningún silogismo y pasó el examen de admisión gracias a las demás notas, especialmente las de historia y conocimientos generales. Herido en su amor propio, Galán, quien entraba con todos los honores en el Externado, prefirió ir a medir fuerzas en la Javeriana. ( . . . )
En 1963 pronunció el discurso que recuerda con mayor emoción. Fue en Medellín en el Congreso Universitario que pretendía crear la Federación Universitaria Nacional. Asistieron los mejores líderes estudiantiles de la época, la mayoría de los cuales -como Jaime Arenas, Julio César Cortés y Hermías Ruiz- murieron poco después en la guerrilla. Casi todos estaban de acuerdo con acabar con la Universidad Javeriana como primer objetivo de la lucha estudiantil. A Galán le correspondió defender su universidad y lo hizo en tal forma que el Congreso se desintegró al dividirse en dos: los partidarios y los enemigos del discurso de Galán. (...)

EL EXAMEN DE SANTOS
En agosto de 1963 fundó la revista Vértice no porque tuviese intenciones de dedicarse al periodismo sino con el ánimo de agitar ideas y dar un testimonio sobre los problemas del país.(...) Un ejemplar de la primera edición llegó a manos del doctor Eduardo Santos. Al ex presidente le llamó la atención la revista y le indicó a su secretaria Isabelita Pérez Ayala que invitara a Galán a su casa de la calle 67 para hacerle toda clase de preguntas. Durante casi dos horas lo interrogó sobre los motivos por los cuales sacaba la revista; su opinión acerca del Partido Liberal, el gobierno de Valencia, la vida universitaria, El Tiempo, el MRL, las guerrillas, la Iglesia, América Latina, en fin, toda suerte de temas. Galán contestó como pudo el prolongado interrogatorio y Santos terminó el examen obsequiándole varios libros de ideas políticas y diciéndole que si llegaba a necesitar apoyo económico para sacar las futuras ediciones de la revista, no vacilara en acudir a él. (. . .)

EL GALAN LLERISTA
En el primer semestre de 1965 en los medios estudiantiles existía una creciente hostilidad contra Carlos Lleras. Los incidentes en la Universidad Nacional, cuando le impidieron dictar una conferencia, los explotaron los sectores extremistas para denigrar de Lleras Restrepo. Hasta esa época Galán no se había vinculado a ningún sector liberal y se declaraba independiente de la línea oficial de entonces y del MRL. En el curso de las polémicas estudiantiles Galán defendió a Lleras Restrepo y se propuso promover un plebiscito universitario en apoyo de la candidatura de Lleras. Logró movilizar cerca de 3.000 estudiantes en Bogotá, cifra significativa si se piensa en las proporciones de la población estudiantil de la época. ( . . . )
En varias ocasiones sus antagonistas en los claustros estudiantiles le dijeron que sus argumentos eran interesantes pero que su posición no era sincera porque, según ellos, Galán libraba esa lucha para buscar puestos en la futura administración Lleras. Galán les respondió que comprendía su escepticismo y su desconfianza y para dar una prueba de su absoluto desinterés personal, se comprometía a no aceptar cargo alguno en la administración Lleras Restrepo y que tan sólo consideraría la posibilidad de hacerlo en la etapa final, cuando generalmente los políticos abandonan a los gobiernos.
Este compromiso nunca lo conoció Lleras Restrepo y es una de las explicaciones de su negativa a aceptar las ofertas que indirectamente le hizo llegar Lleras al iniciar su gobierno. (...)

EL INGRESO A EL TIEMPO
La otra razón para no aceptar la prefectura de cambios, ni la Secretaría General del Ministerio de Comunicaciones, fué una propuesta inesperada del doctor Eduardo Santos. Al publicarse la carta de apoyo a Lleras, escrita por Galán y con la firma de varios miembros de su generación como Rodrigo Lloreda, Abel Carbonell, Daniel Samper, Enrique Santos Calderón y Fernando Garavito, el ex presidente Santos preguntó a Roberto García-Peña si el primer firmante de esa carta era el mismo universitario con el cual había conversado un año atrás. García-Peña le respondió que sí y Santos le indicó que llamara a Galán para proponerle que ingresara a El Tiempo para colaborar en las páginas editoriales. (...)
Finalmente Galán resolvió aceptar la invitación del doctor Eduardo Santos e ingresó a El Tiempo en abril de 1965, cuando se hallaba en quinto de derecho y de economía. ( . . . )
Un mes más tarde García-Peña resolvió publicar como editorial del periódico una nota escrita por Galán, quien compartía la oficina en El Tiempo con Samper y Santos Calderón. De tarde en tarde, cada dos o tres meses, el ex presidente Santos invitaba a los tres jóvenes a su casa y conversaba con ellos durante varias horas. Les hablaba de historia nacional, política internacional, la vida del periódico y Calibán, a quien Santos quería especialmente, y les refería episodios de su gobierno así como observaciones sobre diversos temas nacionales. Decía que él apreciaba profundamente a Lleras Restrepo, a quien tuvo como ministro de Hacienda, pero le preocupaba conciliar el apoyo que El Tiempo quería prestarle a su gobierno con la necesidad de mantener una línea informativa propia del periódico. ( . . . )
Un día, Lleras le preguntó a Galán sobre una convención de juventudes que algunos muchachos estaban organizando. Al exponerle Galán que no conocía el proyecto pero le preocupaban las rivalidades entre los jóvenes por cuestiones de liderazgo, Lleras le dijo: "Escúcheme un consejo queno debe olvidar jamás en su carrera política: nunca vaya a una convención si no tiene motivos razonables para creer que pueda ganarla". (...)
En 1966 el doctor Santos resolvió designar a Galán como su representante en la Junta Directiva de El Tiempo y confiarle los editoriales económicos que hasta agosto de ese año estuvieron a cargo de Abdón Espinosa. En aquella época las jornadas periodísticas eran agotadoras porque en el proceso de formación que el doctor Santos quería adelantar con los tres jóvenes, Samper, Santos Calderón y Galán, asumían la jefatura de redacción a partir de las nueve de la noche para las ediciones nocturnas de El Tiempo, de tal modo que sus jornadas efectivas eran de 16 y a veces de 20 horas diarias. Cuando Santos Calderón viajó a Francia y Alemania, las responsabilidades crecieron proporcionalmente para Samper y Galan (...).

SUBDIRECTOR "IN PECTORE"
Motivado por el libro de Comercio Internacional que Carlos Lleras escribió para Incolda después de la Unctad de Ginebra, Galán escogió el tema de la Unctad para su tesis de grado. La tenía más o menos adelantada a fines de 1967, cuando se presentó la Unctad de Nueva Delhi. En aquel año Lleras Restrepo resolvió nombrarlo en 1968 como secretario de la delegación de Colombia a la reunión de Nueva Delhi. Galán aceptó el encargo de un mes y medio sobre un tema que tenía directa relación con su tesis de grado. Cuando iba a viajar, Jorge Gaitán Cortés como presidente de la Junta Directiva, y Roberto García-Peña como director lo llamaron a su oficina y le dijeron que por decisión del doctor Eduardo Santos, al regresar de la India, en mayo de 1968 sería nombrado subdirector de El Tiempo. En aquella época Galán tenía 24 años de edad. Cuando regresó al país encontró que continuaba como asistente de la Dirección y por el momento se aplazaba cualquier decisión sobre cambio en la subdirección. (. ..)
El regreso a Colombia fue especial porque a Galán lo sorprendieron los acontecimientos de mayo del 68 en París y le tocó lanzarse debajo de la mesa con Clemencia Torres cuando la Policía atacaba con gases lacrimógenos el café del Jardín de Luxemburgo, a pocos metros de la pensión donde se alojaba. (...)
Galán pensaba desde entonces en pedir una licencia en el periódico e irse a estudiar al exterior (...), de la misma manera que Samper y Santos Calderón. En eso se hallaba cuando el 3 de agosto de 1970 el doctor Pastrana Borrero, al término de un reportaje que se publicaría el día de posesión del nuevo presidente, le ofrecio el Ministerio de Educación. Pastrana había aceptado el reportaje para El Tiempo pero puso como condición que fuese Galán el periodista encargado de hacerlo. Galán le manifestó a Pastrana que no tenía experiencia gubernamental y que no sabía si era la persona adecuada para el cargo. Pastrana le respondió que la educación de un país no la transformaba ni un gobierno, ni un partido y menos un ministro sino la sociedad en su conjunto y para que ese proceso tuviese lugar, era importante conocer la opinión de una persona recientemente egresada de las aulas, quien, desde ese punto de vista, pudiera señalar lo positivo y lo negativo de la educación colombiana. (...) Galán le mencionó a Pastrana que sus planes originales de grado eran para un mes más tarde pero preferiría adelantarlo. Pastrana le dijo que su interés específico era subrayar la juventud del ministro y que quizás resultaría mejor dejar el grado para la fecha inicial. (...) Galán se fué al periódico para cumplir sus labores habituales. Al llegar allí le informaron que esa misma noche debía ir al Palacio de San Carlos para entrevistar al presidente saliente quien aceptaba el reportaje pero, también por coincidencia, había solicitado que fuese Galán el encargado de hacerlo. (...)
Después de la conversación con Pastrana y de paso para el periódico, Galán le consultó al padre Giraldo, decano de la Facultad de Derecho, si era posible presentar al día siguiente el único examen preparatorio que le faltaba -procesal civil con José María Esguerra Samper- pues el presidente de tesis ya había rendido su informe. El Padre Giraldo autorizó el examen y al día siguiente tuvo lugar el grado, cuatro años y medio después de haber terminado sus estudios de derecho y economía.


EL MITO DEL DIPLOMA
Durante estos 15 años se ha creído que Galán firmó su propio diploma como ministro de Educación. La verdad es otra. El diploma tiene naturalmente todas las firmas de los decanos y de los examinadores pero se quedó sin firma de ministro porque Galán no quiso hacerlo ni le vio sentido a que lo firmara su antecesor o su sucesor. (...)
Se decidió a aceptar el Ministerio y retirarse de El Tiempo porque comprendió que no debía interferir procesos de sucesión en los cuales nunca quiso estar mezclado, pues, si bien el doctor Eduardo Santos le dispensó en forma abrumadora su confianza, el aplazamiento del relevo en la subdirección y las explicaciones de Roberto García Peña le indicaron que allí había otro tipo de problemas.

UN MINISTRO DE 26 AÑOS
En noviembre de 1970, cuando la administración Pastrana cumplía 100 días, asesores del presidente quisieron verificar, mediante una encuesta, cuál era el juicio de la opinión sobre el gobierno. La encuesta se refería a numerosos temas. Al preguntarle a la gente cuál de los ministros consideraba el mejor de la nueva administración, el 45 por ciento acogió a Galán. El resto, naturalmente se distribuía entre sus 12 colegas. Pero en la misma encuesta se preguntaba poco después, cuál señalaban como el peor ministro y de nuevo Galán se llevó el 45 por ciento. (...)
Cien días no son plazo suficiente para calificar una gestión ministerial, luego este iuicio tan contradictorio de la opinión en los meses iniciales de gobierno sólo se podía explicar por el profundo impacto que produjo la designación de Galán.
Cuando Galán llegó al Ministerio tuvo problemas desde antes de su posesión. El propio 7 de agosto un oficial de seguridad del Palacio Presidencial le demoró el acceso a la oficina del Jefe de Estado porque consideraba demasiado audaz la disculpa que Galán dió para llegar al despacho, y le dijo, en su propia cara, que no se burlara de él al decirle que era el nuevo ministro de Educación.

CONSEJOS DE PASTRANA
Al llegar al Senado y la Cámara por primera vez, en la condición de ministro, Galán recibió la embestida de los anapistas que estaban ansiosos de 'comer' ministro, y el de Educación, a punto de cumplir 27 años, era plato fácil y atractivo. Sin embargo, a Galán le fue bien porque tuvo en cuenta el consejo de Pastrana pocas horas antes de aquel debut parlamentario.
Pastrana le dijo que aun cuando nunca había sido elegido miembro del Congreso, después de haber dirigido cuatro ministerios había afrontado más debates que la inmensa mayoría de los congresistas. Con este argumento de autoridad le aconsejó dos cosas: por ningún motivo debe dejarse irritar por las impertinencias de los congresistas y, además, a todas horas, como ministro, debe hablarles a las Cámaras con sencillez, tranquilidad y humildad. "Ministro que se pone bravo o asume posiciones altaneras, es ministro derrotado". Tampoco olvidó Galán una frase de Mendes-France en su libro contra las instituciones gaullistas de 1958: "El ministro peor informado, generalmente cuenta con asesores y elementos de juicio de los cuales no puede disponer el parlamentario mejor informado ".(...)


SEIS TOROS A LA VEZ
A fines de Julio de 1972, camino de Roma, le refirió sus principales experiencias en el Ministerio a Luis Miguel Dominguera quien lo invitó a cenar en Madrid. Le contó que habla tenido problemas con los profesores universitarios por la reforma que propuso para fortalecer la universidad pública y su regionalización; líos con los maestros por el Estatuto Docente para profesionalizar a los educadores (...); dificultades con los estudiantes por el coctel molotov que le lanzaron en las residencias "10 de Mayo" al terminar un dialogo con 2.000 jóvenes que se prolongó cuatro horas y por el automóvil que le quemaron al instalar el último Consejo Superior que tuvo la Universidad Nacional con representantes de profesores y estudiantes elegidos libremente por la comunidad universitaria (. . .).
Luis Miguel Dominguín escuchó con toda la paciencia el relato de Galán y al final le dijó: "Yo muchas veces resolví encerrarme solo en una plaza para lidiar seis toros en una tarde. Lo verdad es que estoy vivo porque siempre los lidié uno por uno, jamás se me ocurrió torearlos todos al tiempo".
La intención de Galán fue la de consolidar y defender los instrumentos de la reforma administrativa del sector educativo que concibieron sus antecesores. Pues se entendía que no solamente era acertada para esa época sino consideró que así obraba con lealtad hacia la administración Lleras. (...) Entre febrero y marzo de 1970, pocos meses antes de llegar Galán al Ministerio, una gigantesca huelga estudiantil en la antesala de las elecciones hizo renunciar a Arismendi Posada y los factores de esta crisis en la universidad fueron parte de la herencia que Galán recibió.
Consideraban muchos sectores de izquierda que el Opus Dei había dominado la educación al final del gobierno de Lleras y que después de dos ministros conservadores no se podía reconocer una política educativa de carácter liberal. Las aguas estaban represadas en el sector educativo no sólo por esta circunstancia sino por la agitación que generó en todo el mundo el movimiento estudiantil de 1968.

EL DEBATE SOBRE EDUCACION
Las preocupaciones fundamentales del Ministerio de Galán fueron las siguientes:
Ante todo promover un gran debate nacional sobre el sistema educativo para analizar sus alcances sociales, políticos y científicos y despertar la conciencia del país sobre el carácter elitista y el atraso de la educación. Con tal fín Galán visitó en el segundo semestre de 1970 alrededor de 20 universidades para presentar sus puntos de vista a los estudiantes y a pesar del coctel molotov que le lanzaron en las residencias "10 de Mayo" Galán continuó sus visitas hasta el punto de haber estado en el paraninfo de la Universidad del Cauca, pocos días después de la trágica muerte del estudiante González (...). En todo el país los extremistas de izquierda y de derecha atacaban por igual a Galán. Los unos porque se hallaban en la obsesión maximalista y bajo la influencia de la revolución cultural maoísta, decían que lo revolucionario era acabar con la universidad y los otros porque no entendían la disposición permanente de Galán al diálogo ni sus decenas de gestiones para conseguir la libertad de los estudiantes detenidos en los numerosos disturbios que proliferaron en el país. (...)
Ocurrida la muerte de un estudiante en la Universidad del Valle en 1971, se desencadenó la crisis y Galán prefirió decretar vacaciones y cambiar calendarios académicos para proteger la vida de los estudiantes. (...)
Un mes más tarde, Jaime Arenas Reyes (su asesor) fué asesinado en las calles de Bogotá pocos días después de haber publicado su libro "La guerrilla por dentro".
En el Senado y en la Cámara, tanto en las plenarias como en las Comisiones Quintas donde se discute todo lo relacionado con la educación, Galán afrontó prolongados debates (...). Nunca se había debatido tanto en el Congreso sobre el tema educativo.

LAS CRISIS DE LOS PARTIDOS
En esa experiencia parlamentaria Galán empezó a comprender cuál era la crisis de los partidos y especialmente la distancia existente entre el Partido Liberal que despertó su entusiasmo en la década de los 60 y el partido que actuaba o no actuaba porque ya estaba en crisis al comenzar los años 70 a pesar de su mayorías. ( . . . ) A Galán le tocó impulsar sus proyectos de ley en comisiones radicalmente hostiles al gobierno. No le fué mal pero tampoco logró todo lo que quería. Sacó adelante, para convertir en leyes, el proyecto sobre financiación del deporte, el proyecto sobre fomento de los colegios cooperativos que significó la organizacion de 250 colegios nuevos entre 1971 y 1974, el proyecto sobre la comunidad educativa integrado con la participación de los padres de familia y las facultades extraordinarias para expedir el estatuto docente. Los otros proyectos del paquete no los dejó pasar la Anapo.

LA REFORMA UNIVERSITARIA
En cuanto a la reforma universitaria y el proyecto de ley general de educación, las dos iniciativas fueron aprobadas por el Senado en dos prolongados debates.
Cuando la reforma llegó a la Cámara, Anapo conservadora estaba decidida a no dejarla pasar, según se decía por instrucciones de María Eugenia a quien algunos sectores del clero le habían pedido colaboración. Ciro Ríos buscó a Galán y le indicó que el camino para persuadir a Carlos Toledo Plata, quien presidía la Comisión Quinta y se adjudicó la ponencia, era lograr que Alvaro López Holguín, padre de Clara López y Gran Maestro de los masones, se interesara por el proyecto. (...) Así lo hizo pero se armó la polvareda en la Comisión Quinta, a pesar del apoyo de los liberales y de anapistas como Toledo y Jaramillo Giraldo. Como había hecho tránsito la reforma siguió viva, pero la Comisión Quinta no pudo pronunciarse en ningún sentido. Galán quiso apelar a la plenaria de la Cámara, sin embargo se agotó el tiempo y terminaron aquellas sesiones extraordinarias de 1972. Al retirarse del Ministerio su sucesor cambió de política universitaria.
Dos años después llegó a Roma Eugenio Barney Cabrera, el más sobresaliente de los decanos de la Universiad Nacional de aquella época. Barney le dijo a Galán que en la universidad habían comprendido tarde el error de no haber confiado en él y quería expresárselo porque se había perdido una gran oportunidad para transformar la educación superior.
En medio de la batalla política Galán observó que los líderes del Partido Liberal no tenían ideas claras sobre el tema educativo ni mayor interés en su evolución. Confundían los problemas de la educación nacional con cuestiones de orden público y en todo solo veían indicios de subversión. Turbay Ayala sólo conversó con él dos veces. Una para recomendarle un candidato a rectorde un colegio en Guasca y otra para decirle que era mejor no impulsar el estatuto docente porque eso implicaba riesgos para las elecciones de 1972. López Michelsen, es justo señalarlo, lo llamó para invitarlo a almorzar en el Gran Vatel. Galán le explicó la reforma (...). López Miehelsen no comentó nada definitivo pero al menos expresó simpatías por los criterios del proyecto, se interesó por conocer el tema y por cambiar ideas con algunos congresistas. ( . . . )

EL ESTATUTO DOCENTE
Gabriel Betancur Mejía hizo en 1968 un censo educativo que revivió dramáticas situaciones. Algo así como 800 maestros de primaria no sabían leer y escribir. Cerca de la mitad de los educadores de Colombia carecía de título de normalista o licenciado. Impresionado por estas realidades y contando con la opinión de importantes educadores y licenciados provenientes de la Normal Superior de Tunja, Galán resolvió afrontar el problema. Después de un año de trabajo con un comité asesor, en enero de 1972, se llegó a un texto sobre las normas del Estatuto Docente. Los maestros le declararon la guerra al ministro y durante casi dos meses tuvo lugar la huelga más prolongada de la historia del país. (...) Los maestros esperaban que el gobierno cediera intimidado por la proximidad de las elecciones de 1972, las primeras después de los dramáticos resultados del 19 de abril de 1970. (...)
Transcurridas las elecciones que cambiaron el panorama político se demostró que la polémica del estatuto no había influido en las elecciones. Sin embargo, su insistencia en el estatuto produjo su retiro del Ministerio; Galán prefirió obrar así porque creía firmemente en la bondad de la norma tanto para la modernización de la educación como Dara la dignificación académica, económica y social de los educadores. (...)

GALAN EMBAJADOR
(...) La embajada de Colombia en Italia puede ser un dorado exilio para el que quiera entenderla así. Para Galán no lo fué porque si bien recuerda esa época como una de las más gratas de su vida no tuvo ni se concedió reposo en los tres años y medio que estuvo allí desde el primero de agosto de 1972 hasta diciembre de 1975.
En esta embajada y en la delegación permanente ante la FAO, le correspondió a Galán atender, entre otras, las siguientes gestiones: los pasos iniciales del programa DRI (Desarrollo Rural Integrado) en el primer semestre de 1974; el incremento del comercio entre Colombia e Italia hasta lograr los niveles más altos en la historia de las relaciones entre los dos países en 1973 y 1974; los acuerdos para la creación, en 1974, del Centro de Restauración del Patrimonio Artístico Nacional con el apoyo técnico y financiera de los italianos la solución de los problemas de acceso de la Flota Mercante Grancolombiana a los puertos italianos y al Mediterráneo en 1974 y la construcción de los túneles de Quebradablanca para comunicar a Bogotá con Villavicencio. (...)

¿COMO NACIO EL DRI EN EL AVENTINO?
La versión colombiana del DRI que hoy representa uno de los más importantes instrumentos estatales para apoyar al campesino minifundista, nació en Roma a finales de 1973 y en el primer semestre de 1974. Tres expertos de la FAO, un inglés, un estadounidense y un francés, reunieron la más completa información sobre la Colombia rural. Varias veces se entrevistaron con Galán para precisar detalles sobre infraestructura física y social? tenencia de tierra, volúmenes de producción de los principales cultivos y al final elaboraron un interesantísimo y poco conocido atlas rural de Colombia que permitió identificar 58 distritos económicos en todo el territorio nacional. (...)
El Banco Mundial quería apoyar programas especiales para estas zonas con la idea de lograr su transformación totalen un proceso de 20 años. (...) Por impaciencia política, el gobierno de López concibió el proyecto como si se pudiera hacer en cinco años lo que requería 20. A pesar de ello, el DRl es uno de los pocos esfuerzos concretos que el Estado ha cumplido en los últimos 12 años para atender a los campesinos más pobres, quienes, seguramente, no tienen la más remota idea que esta iniciativa surgió a pocos metros del Aventino y de las Termas de Caracalla.

PINTOR DE BROCHA GORDA
Los famosos museos italianos y la buena conservación de las obras maestras que guardan Roma, Florencia, Milán y Venecia, entre otras ciudades, motivaron a Galán para buscar cooperación italiana en la defensa de nuestro patrimonio cultural.
Desde enero de 1973 comenzaron las gestiones de Galán a las que Italia respondió con eficacia y generosidad. A lo largo de aquel año y del primer semestre de 1974, especialistas italianos prestaron asistencia a Colcultura, trajeron equipos de excelente calidad donados por Italia, organizaron cursos de capacitación en Roma y Bogotá y finalmente el 6 de agosto de 1974, el último acto de la administración Pastrana fue la inauguración del Centro Nacional de Restauración en los antiguos claustros de Santa Clara
La primera restauración que le interesó a Galán fue la de la propia embajada en Vía Pisanelli que si bien tenía cierta dignidad, llevaba casi 30 años sin pintura ni limpieza. En una ciudad varias veces milenaria como Roma, esto no tiene mayor importancia, pero a Galán le pareció que la sede merecía también una renovación, para utilizar la palabra clave de la política actual. Como no tenía presupuesto oficial alguno y como sus compañeros veteranos en la embajada opinaron con cierto
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