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| 11/17/2003 12:00:00 AM

Y el ganador es...

Las demoras en el conteo de los votos y las denuncias de fraude ponen la lupa sobre el sistema electoral. ¿Qué está pasando?

Veinte dias despues de las elecciones para referendo y autoridades locales no ha habido claridad sobre los resultados finales. En muchos municipios y departamentos todavía no se conoce el nombre de los nuevos gobernadores o alcaldes. En otros lugares las denuncias por fraude aparecen cada día. Y como si fuera poco, a estas alturas nadie sabe si algunas de las preguntas del referendo al fin alcanzaron a llegar al umbral. Aunque el Presidente ya reconoció de manera tácita su derrota el conteo de los votos quedó congelado. Por eso hoy muchos colombianos se preguntan, entre otras cosas, qué pasó con el referendo y por qué hay tantas denuncias sobre fraude electoral.

Cuestion de tiempo

Para contestar esas preguntas hay que explicar que la Constitución de 1991 creó un sistema especial para manejar todas las elecciones. Así como existen la rama ejecutiva, la legislativa y la judicial, también hay una especie de cuarta rama, que se llama organización electoral. En ésta se encuentran el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Registraduría Nacional del Estado Civil. El ente electoral se encarga de organizar, dirigir y vigilar las elecciones. A la hora de contar los votos sus entidades interactúan con otras de manera diferente en cada elección (ver recuadro). Gran parte de las dudas sobre la suerte final del referendo y muchas de las denuncias que se han hecho desde el fin de las elecciones se ha generado por el complejo funcionamiento de esta organización.

En el caso del referendo, la autoridad encargada de realizar el conteo oficial de los votos es el Consejo Nacional Electoral. Por ley el escrutinio debe hacerse el lunes siguiente de las elecciones a partir de las 10 de la mañana. Por eso, a pesar de que al final de la votación del sábado 25 de octubre la Registraduría recogió los datos de cada una de las mesas, los sumó y los emitió a través de comunicados de prensa, ninguno de estos resultados era oficial. Este 'preconteo' se hace siempre para que la gente tenga el mismo día de la votación una idea de lo que pasó. A las 10 de la mañana del lunes 28 el CNE inició el conteo oficial, por lo cual la Registraduría, en cumplimiento de la ley, tuvo que dejar de informar. En ese momento faltaba un poco más de 1 por ciento por escrutar y la primera pregunta necesitaba todavía más o menos 10.000 votos. Había tanta expectativa que quedó la sensación de que algo raro estaba pasando. Pero la realidad es que el Consejo Nacional Electoral empezó a contar y nadie sabe cuándo acabará. La ley no da un plazo específico para que se anuncien los resultados. Además, en buena parte del territorio nacional hay reclamos y denuncias por diferentes causas.

Problemas de censo

En el caso del referendo el umbral para aprobarlo es la cuarta parte del censo electoral. Por eso éste adquiere un carácter crucial, lo que lo hace objeto de todas las miradas críticas. El propio presidente Alvaro Uribe dijo que Jaime Alberto Uribe Vélez, uno de sus hermanos, que ya murió, aparece habilitado para votar y que eso prueba que hay errores en el listado. La Registraduría se defiende diciendo que el problema es que no le avisan quién se muere. A veces la gente no registra la muerte de sus parientes o, como en el caso del hermano del Presidente, las notarías no les cuentan a los registradores de quién son las actas de defunción que tienen en sus despachos. De hecho, 45 por ciento de las notarías del país no han cumplido con la obligación legal de dar este aviso.

Pero la confusión es más grande de lo imaginado. Dos ciudadanos denunciaron que en el municipio de Nechí, Antioquia, 20 muertos habían votado. La Procuraduría investigó y pudo comprobar que todos los nombres estaban dentro del censo electoral pero que de ellos sólo uno lo había hecho. Cuando fueron a buscarlo se dieron cuenta de que estaba vivo y de que el error era de los denunciantes.

Otro problema es que mucha gente quiere que se realice una jornada electoral especial en los municipios donde por causa de la guerra no hubo votación y mientras el tema no se resuelva no puede haber resultados definitivos.

Por otro lado, en más de 18 departamentos se han encontrado errores en el conteo individual de las preguntas. En estos casos un delegado del CNE tiene que viajar hasta los municipios donde se encuentra la mesa del error para investigar qué pasó y hacer la denuncia ante la Procuraduría. Esto también toma mucho tiempo y demora el resultado final.

Elecciones locales

Si la votación del referendo generó problemas, la elección de autoridades locales aún más. La aprobación de la reforma política, que cambió todo el sistema de repartición de curules tres meses antes de elecciones, hizo que la organización electoral tuviera que acoplarse a marchas forzadas al sistema de umbral y cifra repartidora. Y las nuevas reglas confundieron a la gente. Como favorecen a las listas y no a los candidatos individuales, algunos aspirantes con pocos votos salieron elegidos mientras que otros que sacaron más se quemaron. Esto hizo que en algunos lugares los candidatos que se quedaron por fuera exigieran reconteos que todavía se están llevando a cabo.

El Concejo de Cali es el mejor ejemplo de esto. Hoy no se conoce un resultado oficial y, por lo tanto, no se sabe quién es concejal y quién no. Varios candidatos han exigido que se vuelvan a escrutar algunas mesas. Al cierre de esta edición faltaban solamente por escrutar 29 mesas. Otro problema es que, como por lo general cada reconteo genera una denuncia ante la Procuraduría, siempre queda en el ambiente un sabor a duda. Según la Registraduría el problema es que, como ella hace el preconteo informativo, todo el mundo cree que también es la encargada de hacer el escrutinio oficial. Pero no es así. En las elecciones de autoridades locales los encargados de contar los votos son unos escrutadores especiales nombrados por los tribunales superiores de cada distrito judicial. Ni la Registraduría ni el Consejo Nacional Electoral intervienen. Por eso estas entidades aseguran que cuando las critican están pagando justos por pecadores.

Otro caso que ha generado suspicacias es el de la Gobernación de Antioquia. En ese departamento el candidato Aníbal Gaviria tiene apenas 4.973 votos más que su contendor, Rubén Darío Quintero. Con todo el poder departamental en juego, para cualquier político esa es una diferencia que hay que pelear. Por eso Quintero impugnó el escrutinio: reconteo, denuncia a la Procuraduría y escándalo.

Las soluciones

Para solucionar estos problemas hay propuestas sobre la mesa. Una es adoptar el sistema de Perú, que consiste en que los jurados designados por los partidos políticos para cada mesa la escrutan y firman un acta con los resultados finales. Luego destruyen todos los votos y los formularios y sólo dejan el dato final sobre el que se han puesto de acuerdo. Esto tiene un doble efecto: genera un consenso entre los jurados de que el dato del acta es el definitivo y adicionalmente impide que se pida reconteo. Este es un método muy efectivo y ágil.

Otros han propuesto el voto electrónico. Se trata de una red de computadores que una todos los puestos de votación. Se votaría sin tarjetones, señalando en un computador al candidato preferido. Luego el computador imprime un comprobante, que se deposita en una urna. Esto garantiza un conteo electrónico inmediato en computador, y otro manual que deben coincidir.

A pesar de estas bondades este sistema tiene varias desventajas. La primera es que se requiere una inversión muy grande para comprarlo y adecuarlo a la geografía nacional. Si muchos municipios no tienen servicios públicos básicos es difícil esperar que puedan tener redes digitales para las elecciones. La segunda desventaja es el orden público. Para un guerrillero es más fácil quitar la luz en un departamento y colapsar el sistema electrónico que quemar una urna. Y el tercer inconveniente es que en Colombia no mucha gente está preparada para usar computador. Por eso hay quienes dicen que si se quiere instaurar este sistema tiene que hacerse de una manera gradual y preparando a los niños desde el colegio para cuando puedan votar.

Con todos los problemas que se han visto en estas elecciones parece haber consenso sobre la necesidad de modernizar el sistema electoral. Es cierto que en una democracia todo el mundo tiene derecho a elegir quién lo va a gobernar. Pero también lo es que eso no puede quedarse en letra muerta.
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