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| 7/13/2013 12:00:00 AM

Garzón reanudará mañana las conversaciones en Tibú

El vicepresidente hizo un llamado a la calma para poner final a 34 días de violencia.

Tras casi nueve horas de conversaciones ambas partes expusieron sus propuestas que en las próximas horas estudiarán, cada uno por su parte, para tratar de llegar finalmente a una acuerdo que termine con las manifestaciones que ya cumplen 34 días en la zona del Catatumbo.

"Ha sido una reunión franca, positiva, y hemos acordado que previas consultas que hagan ellos con los campesinos, según las propuestas que ha hecho el Gobierno Nacional, y unas consultas que yo haré con el señor presidente Juan Manuel Santos, mañana domingo nos volveremos a reunir a las 9 de a mañana", señaló Garzón a medios de prensa locales.

Por su parte, César Jerez, representante de los campesinos reconoció que hay un mejor ambiente en las conversaciones con el Gobierno para solucionar la crisis de la región.

"Fue una conversación en un ambiente mucho más ameno y distendido. El señor vicepresidente al final del día ha hecho una propuesta y nosotros le hicimos una contrapropuesta que permita finalmente llegar a un acuerdo", dijo.

El vicepresidente Angelino Garzón llegó al medio día del sábado a la región de Catatumbo para entablar conversaciones con los campesinos e intentar poner fin a una protesta que lleva más de un mes y que ha dejado cuatro muertos y decenas de heridos.

"Quiero ser garante del respeto recíproco y que creemos confianza recíproca... (para) disminuir la violencia y consolidar espacios de confianza", dijo Garzón a los reporteros a su llegada a Tibú, en el departamento de Norte de Santander.

Las negociaciones anteriores, encabezadas por el ministro del Interior Fernando Carrill, se suspendieron el pasado jueves ante la falta de un acuerdo sobre la creación de una Zona de Reserva Campesina (ZRC) y la suspensión de la erradicación manual de cultivos de hoja de coca, pedidas por los campesinos.

"Yo, como vicepresidente de la República, y de acuerdo a la orientación del presidente Juan Manuel Santos, quiero ser garante del respeto recíproco y de que creemos confianza para que todos podamos contribuir a disminuir la violencia y a consolidar espacios de confianza", agregó Garzón.

Los manifestantes, que comenzaron su protesta el 11 de junio, demandan que el gobierno detenga los planes de destrucción de cultivos de coca en la zona del Catatumbo y que declare esa región, integrada por unos siete municipios o 346.000 hectáreas en Norte de Santander, como una zona de reserva campesina, una figura legal de 1994 que permite desembolsos de fondos estatales en una región específica donde campesinos producen en general de forma cooperativa.

Unos 6.000 manifestantes congregados en campamentos improvisados a las afueras de Tibú bloquean las carreteras, lo que ha obligado a las autoridades, sobre todo a la Fuerza Aérea, a llevar provisiones a la zona de Catatumbo toda vez que las actividades comerciales están paralizadas.

El gobierno dijo el viernes por medio de un comunicado que las zonas de reserva deben cumplir primero unos requisitos y que en cualquier caso la discusión no podía darse en medio de la presión del paro con sus bloqueos viales.

Mientras tanto, los voceros de las protestas campesinas expresaron este sábado su expectativa con la llegada de Garzón como negociador principal del gobierno.

"Estamos bastante expectantes y esperamos que esta vez sí logremos un marco que nos genere confianza y sobre todo plasmar la voluntad que el gobierno dice tener", aseguró Cesar Jerez, de la Asociación Nacional de Reservas Campesinas, uno de los grupos que encabeza la protesta en Tibú.

El hecho de que Santos haya nombrado como negociador a Garzón, según Jerez, "es un indicador de que durante un mes el gobierno fue inoperante, negligente y que no dimensionó la crisis" en el Catatumbo.

A Tibú también llegó Todd Howland, representante en Colombia de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. A Garzón y Howland se unirán el gobernador de Norte de Santander, Edgar de Jesús Díaz, y el alcalde de Tibú, Gustavo León Becerra.

La mayor parte de la protesta ha sido pacífica, excepto el 22 de junio cuando dos hombres murieron tras ser baleados, y el 25 de junio cuando murieron otros dos en choques con la fuerza pública en Ocaña, también en Norte de Santander. 

Howland dijo el miércoles que las cuatro muertes del 22 y 25 de junio pudieron haber obedecido a excesos por parte de la fuerza pública. El gobierno negó esa versión.

"La gente está en una (situación) sin salida", insistió Jerez, quien enfatizó que los campesinos quieren que las protestas se levanten cuanto antes porque están cansados de la situación.

Las partes han intentado establecer una mesa de diálogo para levantar el paro pero las negociaciones se han roto en al menos dos ocasiones con ambos lados acusando al otro de intransigente.

El gobierno ha reiterado que no llegará a un acuerdo mientras no se levante el bloqueo vial que mantiene a Tibú paralizada, mientras los voceros de los manifestantes aseguran que sólo se retirarán de la carretera cuando las autoridades cumplan sus demandas.
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