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| 10/28/2016 12:15:00 PM

¿Qué pasa con Germán Vargas?

El vicepresidente metió la pata en sus declaraciones sobre el impuesto a la vivienda de interés social, pero en ningún momento ha pensado en renunciar.  

Germán Vargas Lleras se ha distinguido por no tener pelos en la lengua ni guardarse lo que piensa. Sin embargo, desde la Vicepresidencia de la República en más de una ocasión ha tenido que morderse los labios y guardar silencio. Pero desde el plebiscito todo cambió. Ahora ha decidido pronunciarse y lanzar pullas a un gobierno del que hace parte.  

El jueves, durante la entrega de viviendas en el sur de Bogotá, se fue lanza en ristre contra una de las propuestas de la reforma tributaria, que elimina exenciones para los constructores de vivienda de interés social. Y amenazó con enfrentarla, como nunca se le había visto. Llamó a los colombianos a rebelarse contra la iniciativa y salir a las calles a marchar. De guardar silencio, en muchos asuntos, durante dos años, el vicepresidente pasaba a agitador de masas.

Este viernes, la sensación con la que amaneció el país es que el segundo de Santos, su vicepresidente, estaría haciéndole oposición a la política tributaria de su gobierno. Tratándose de Vargas Lleras, todos sus movimientos son vistos con los ojos de la sospecha del cálculo político y electoral, o con las elecciones del 2018 en el horizonte.  

En la Unidad Nacional de Santos las declaraciones de Vargas Lleras fueron entendidas como su ruptura del Gobierno. El senador Roy Barreras, del partido de la U, dijo que con sus declaraciones es evidente que el vicepresidente prepara el terreno para irse. “Invito al Congreso a ir pensando en nombres para reemplazarlo”, afirmó el congresista.      

No es la primera vez que Santos tiene que atajar a sus subalternos. Fueron numerosos los llamados que le hizo a Angelino Garzón, su vicepresidente en su primer gobierno, a “lavar la ropa sucia” adentro de la Casa de Nariño. Este viernes hizo lo mismo con Vargas Lleras, lo llamó al orden y le dio un fuerte jalón de orejas por expresar sus comentarios contra la reforma tributaria en público, en lugar de hacerlo en privado. “Reitero a todos los miembros del gabinete que comentarios de #Reforma tributaria 2016 se hagan internamente, no en medios. Que quede claro”, trinó Santos.

Pero ¿cuál fue el pronunciamiento que tanto molestó al Gobierno y alborotó el avispero político. Vargas Lleras se refirió a una propuesta de la reforma tributaria que fue radicada por el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, con el que ha tenido varias diferencias en el pasado y de quien dicen es otro interesado en participar en la contienda electoral del 2018 para presidente de la República.

El vicepresidente se refirió a un artículo de este proyecto que le quita la exención del impuesto de renta a la venta de predios para proyectos de vivienda de interés social (VIS). Para Vargas, este sería un golpe mortal a la VIS, razón por la cual llamó a todos los colombianos que se han beneficiado de este programa que salgan a movilizarse en contra de la propuesta.

“Ninguna firma constructora seguirá interesada en desarrollar ningún tipo de proyecto es un sector que es el que más está generando empleo. Ni al ministerio (de Vivienda) ni a mi personalmente, nadie nos consultó al interior del Gobierno sobre lo que estaban pensando en esta materia”, dijo en tono airado.

Y es lógica su molestia si se tiene en cuenta que la VIS así como la entrega de casas gratuitas es el programa bandera del vicepresidente y el que le puede dar más réditos políticos, y votos, en las elecciones presidenciales. Su escudero, el exministro de Vivienda Luis Felipe Henao, quien lo acompañó ayer en el acto público, dijo que se si quita esa exención serían afectados más de 1.500 proyectos de vivienda de interés social que se están desarrollando en este momento en el país y se están poniendo en peligro más de 780.000 empleos.

Los constructores comparten plenamente la posición de Vargas Lleras. La presidenta de Camacol, Sandra Forero, sostiene que al eliminar esta exención, la rentabilidad para los empresarios que se dedican a este clase de vivienda caería aún más y no sería un estímulo para seguir construyendo, menos en ciudades como Bogotá, donde el valor de la tierra es elevadísimo. Dijo que si la propuesta sale adelante, estarían en riesgo de perderse 230.000 subsidios que otorga el Gobierno a las familias de menores recursos ya que no habría una oferta suficiente.

Más allá de esta controversia, a Vargas Lleras le quedan pocos meses en el Gobierno si quiere ser candidato presidencial en el 2018. La Constitución obliga al vicepresidente y a los ministros renunciar por lo menos un año antes de las inscripciones de candidatos. Febrero del 2017 parece ser el mes de las renuncias.

Lo que indigna a la Unidad Nacional es que Vargas Lleras haya hecho críticas a la justicia transicional del acuerdo de paz con las FARC, y que ahora haga política contra la reforma tributaria, siendo vicepresidente de la República. 

Con este episodio volvería a considerar su primera opción. Si se va en estos momentos, quedaría con una imagen de “Robin Hood”, que está en favor de los pobres, en contra de un proyecto que indudablemente es impopular porque le aumenta las cargas a trabajadores y consumidores. Y también lanzaría un mensaje en torno a que tenía razón cuando expresó sus desacuerdos en los acuerdos de paz de La Habana, y que estos sí se podían revisar.

Sin embargo, en las últimas horas Vargas Lleras ha dejado saber que su interés no es renunciar a la vicepresidencia y mucho menos alejarse del gobierno Santos. Lo más probable es que existan algunos ajustes a los artículos de vivienda, porque nadie tiene como plan afectar las viviendas de los más pobres. 

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