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| 1/27/2007 12:00:00 AM

Giro inesperado

La acusación de secuestro contra Álvaro Araújo estremeció el mundo político la semana pasada: ¿cuál es la realidad?

El 23 de enero llegó a Barquisimeto, Venezuela, el magistrado auxiliar comisionado por la Corte Suprema de Justicia para recibir la declaración de Elías Ochoa Daza, cónsul de Colombia. Era una cita clave. En diciembre, la Corte había recibido un carta escrita por Ochoa en la cual hacía graves acusaciones contra el senador Álvaro Araújo, investigado actualmente por presuntos vínculos con grupos paramilitares.

En su misiva, cuyo contenido se hizo público la semana pasada, el cónsul había sindicado al político de Cesar de haber promovido el secuestro de su hermano Víctor Ochoa por parte del jefe paramilitar 'Jorge 40'. Dijo que el crimen había sido planeado para obligar a Juana Ramírez, candidata de su movimiento a la Cámara de Representantes, a renunciar a su aspiración y aceptar ser la segunda en la lista al Senado de Araújo en las elecciones de marzo de 2002. Que esa era la condición para que fuera liberado su hermano. Describió una reunión con el senador y su padre, el ex ministro Álvaro Araújo Noguera, en la que le habría sido transmitido el ultimátum.

La denuncia se convirtió en la noticia de la semana y no se habló de otra cosa en círculos políticos. Por eso había tanta expectativa sobre la declaración de Ochoa, en la cual supuestamente ampliaría los detalles. de tan aterrador relato. No fue así. En su declaración al magistrado, y a la cual tuvo acceso SEMANA, Ochoa presentó una versión diferente de los hechos. Preguntado sobre si pensaba que los Araújo estaban involucrados en el secuestro, contestó: "No diría que están involucrados". Y en una extensa intervención, explicó las razones por las cuales envió la carta y por qué decidió implicar directamente a los Araújo.

Según consta en las declaraciones de la semana pasada del cónsul y su cónyuge, Carmen Alicia Rivera, el origen de la carta no tenía nada que ver con el tema de la para-política ni con el secuestro, sino con algo mucho más personal: su seguridad. Resulta que Ochoa había sido testigo en el juicio contra 'Simón Trinidad' en Estados Unidos y pensaba que por esto su vida podría correr peligro en Venezuela, dada la presencia de las Farc en ese país. Por esta razón les había solicitado al vicepresidente, Francisco Santos, y a la Cancillería que lo trasladaran a otro lugar. Se llegó incluso pensar que su esposa podía reemplazarlo en el cargo y ella alcanzó a tomar un curso de inducción en el Ministerio. Según el mismo Ochoa, ninguna de estas posibilidades se concretó y él llegó a pensar que, dado que la 'Conchi' también era vallenata, el veto podía obedecer a una persecución política de Alas, el movimiento político liderado por el hermano de la Canciller.

"En un momento -relata Ochoa- escribí la carta ofuscado, más que ofuscado, desesperado, viendo que no habían sido recíprocos en plantearme una alternativa de seguridad como producto de mi colaboración con el país". Unos días después, el 15 de diciembre, Ochoa por fin se reunió con el Vicepresidente, quien le dijo: "Elías, te toca seguir allí. Yo tenía el documento escrito, pensando entregárselo a un amigo, un documento privado, que en ningún momento constituiría una denuncia, porque en él hay algunas cosas que son producto del rumor", le explicó el cónsul al magistrado.

Pero dada la gravedad de la acusación -un senador y un ex ministro supuestamente conspirando con un jefe paramilitar para secuestrar a un dirigente político-, el Vicepresidente decidió remitir la carta de inmediato a la Corte para que investigara. Durante este mes, la Corte ha escuchado también las versiones de los hechos de Juana Ramírez -la mujer que tuvo que renunciar a su candidatura a la Cámara-, del ex ministro Araújo y de la esposa del cónsul, quien escribió la carta acusadora.

Todos los actores interrogados por la Corte coinciden en cinco hechos básicos: que los Araújo y los Ochoa eran aliados políticos, que el secuestro de Víctor Ochoa lo cometió 'Jorge 40', que Álvaro Araújo padre acompañó a Juana Ramírez a una reunión con el jefe paramilitar, que ella fue obligada a dejar su aspiración a la Cámara y que posteriormente ella terminó a regañadientes como la segunda de la lista al Senado de Álvaro Araújo hijo.

Los dos bandos, el de los Ochoa y el de los Araújo, reconocen que desde el año 2000 se había pactado apoyar conjuntamente la candidatura al Senado de Alvarito. A cambio de esto, el grupo Alas de los Araújo respaldaría la aspiración de Elías Ochoa a la alcaldía de Valledupar para el período 2001-2003. Y hasta hubo conversaciones para que su hermano Víctor fuera el compañero de fórmula de Álvaro Araújo. Estos acuerdos se estaban cumpliendo cuando Víctor fue secuestrado por 'Jorge 40' en enero de 2002.

A los pocos días, el comandante de las AUC dio a conocer su exigencia para liberarlo: que Juana Ramírez declinara su aspiración a la Cámara. Esto suena insólito, pero al parecer así ejercía su poder el jefe paramilitar en Cesar. Al respecto, ella dice en su declaración a la Corte que aceptó reunirse con el secuestrador con el fin de proteger la vida de Víctor Ochoa. Según Juana, 'Jorge 40' le dijo que el movimiento que ella representaba no tenía derecho a tener una lista propia. El jefe paramilitar invocó como justificación presuntos hechos de corrupción en la alcaldía de Elías Ochoa, un flagelo que las AUC decían combatir. Juana insiste en que en esa reunión sólo se habló de la renuncia de su candidatura a la Cámara -la cual accedió-, pero no se mencionó el tema de ser compañero de fórmula de Álvaro Araújo al Senado. Este es el quid de la acusación en la carta que Elías Ochoa le entregó a Pacho Santos. En ésta se afirmaba que los Araújo, con presión de 'Jorge 40' y el secuestro, la habrían obligado a participar en esa lista.

La declaración que le dio a la Corte la semana pasada de cómo llegó a ser la segunda de Álvaro Araújo fue la siguiente: ni ella ni Álvaro Araújo estaban interesados en formar una llave para el Senado. Sin embargo, ya que 'Jorge 40' la había dejado en el aire, los dos, a regañadientes, aceptaron la recomendación de Álvaro Araújo padre de hacer una coalición para que Juana no quedara por fuera del Congreso.

Esta versión contradice la esencia de la carta acusadora que llevó a la investigación de la Corte y de allí surge el siguiente interrogante: ¿qué llevó Elías Ochoa a sindicar a los Araújo del secuestro de su hermano?

Según le contó el propio Elías al magistrado auxiliar, el médico Rodolfo Díaz Menes, "una persona muy querida por nosotros", tenía contactos con el alto mando paramilitar. En una comunicación de Díaz con 'Jorge 40' en 2004, "le dejaron entrever que en el secuestro, ellos (los Araújo) habían intervenido". Ochoa explicó que aunque en su momento no le dio mayor credibilidad a la versión, "el 3 de diciembre, cuando escribí la carta en un momento de ofuscación, pensé que de pronto lo que Rodolfo había dicho podría tener alguna razón y lo consigné en el documento". Ochoa le dijo a la Corte que "hoy no tengo ningún otro elemento para señalar lo allí expresado". La fuente de la historia, Díaz, fue asesinado a finales de 2004 por las autodefensas.

Curiosamente, en junio de 2005, la agencia Anncol, que reproduce las posiciones de las Farc, presentó una versión muy parecida a la descrita en la carta que Ochoa entregó al Vicepresidente. El informe buscaba desvirtuar el anunciado testimonio de Ochoa en el juicio contra 'Simón Trinidad'. Desde ese momento, el rumor había circulado en Valledupar y no fue sino la semana pasada que los protagonistas dieron su versión oficial.

Es evidente que la Corte ha tomado muy en serio las imputaciones en la carta. Pero todo indica que las declaraciones de los protagonistas la semana pasada, incluida la del acusador, le han quitado peso a la denuncia original.

Esto no significa que Araújo haya aún salido adelante de las graves acusaciones que le han formulado sobre presuntos nexos con las autodefensas, basados en supuestos hechos que precedieron la denuncia de Elías Ochoa y que motivaron la apertura de las investigaciones en su contra por parte de la Corte Suprema de Justicia. Pero sí podría liberarlo de un cargo muchísimo más grave que el de para-político: el de secuestrador.
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