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| 6/6/1988 12:00:00 AM

GOLPE A GOLPE

Competencia entre EE.UU. y Colombia por ver quién decomisa más cocaína

Más de 100 unidades de la Policía Antinarcóticos y del departamento de Policía Antioquia, no pudieron gozar del descanso laboral del 1° de mayo. Debieron dedicarse en cambio a destruir las instalaciones de cuatro laboratorios para el procesamiento de cocaína, centenares de canecas con químicos utilizados para la elaboración de la droga, una pista de más de 2 mil metros de largo (apta incluso para aviones tipo jet) y, lo más importante de todo, 2.650 kilos de cocaína, en buena parte lista ya para enviar a los Estados Unidos.

Este primer pero no último gran golpe al narcotráfico la semana pasada, había comenzado el sábado 30 de abril (curiosamente 4 años después del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla), cuando después de varias semanas de labor de inteligencia y del allanamiento de la finca "Jamaica", al parecer de Gonzalo Rodríguez Gacha, "El Mexicano", la Policía penetró en predios de la finca "La Venturosa", en el Municipio de Puerto Triunfo en el Magdalena Medio antioqueño, muy cerca de la famosa hacienda-zoológico " Nápoles", de propiedad de Pablo Escobar. Las autoridades detuvieron a 28 personas de los llamados "lavaperros", o sea aquellos que sin saber mucho sobre el ilicito negocio, se dedican a todo tipo de labores de preparación y embarque de la droga. Sobre la identidad de los dueños de "La Venturosa", lo único que se pudo averiguar fue que muy seguramente están relacionados con el Cartel de Medellín.

Este golpe por sí solo era apenas comparable al dado a los capos de la droga colombiana en 1984, en las selvas del Yarí, cuando se destruyeron varios laboratorios y fueron incautadas 10 toneladas de cocaina en proceso.
Pero si la toma de "La Venturosa" sorprendió a muchos que todavía se preguntaban qué tan en serio iba la actual ofensiva de Ejército y Policia contra el narcotráfico, los golpes que siguieron en el curso de la semana debieron dejarlos boquiabiertos.

Después de los éxitos de "Jamaica" el sábado y "La Venturosa" el domingo, la Policía continuó sus labores en el Magdalena Medio.
El lunes comenzó el allanamiento de la finca "El Puma" en el municipio de Sonsón, corregimiento de La Danta. Se desmanteló un gran laboratorio y fueron destruldos 1.500 kilos de cocaína. Al día siguiente, el golpe fue en Doradal, en limites de los departamentos de Antioquia y Caldas. Sobre los resultados de éste operativo, los datos eran confusos al terminar la semana. Sin embargo, fuentes de la Policía Nacional dijeron a SEMANA que, una vez quedara totalmente descubierta la red de laboratorios cercana a Doradal, en particular la que hace parte de la gigantesca finca "Monserrate", se podrían haber batido todos los récords en materia de golpes al narcotráfico.

El jueves, el turno fue para el Ejército. La XIV Brigada incautó poco antes de que fueran embarcados en el aeropuerto La Morela de Puerto Berrio, también en el Magdalena Medio antioqueño, 1.400 kilos de cocaína. La tonelada y media estaba empacada en bloques cubiertos con plástico gris, que tenían sellos impresos que indicaban la calidad de la droga que contenía cada uno y que iba del 30% al 98%.
Todos estos esfuerzos de las autoridades colombianas iban bien avanzados ya, cuando agentes federales antinarcóticos anunciaron en Tampa, Estados Unidos, los resultados de un gigantesco operativo que había comenzado a mediados de abril. Según la DEA, una embarcación llamada el Amazon Sky, habia partido del Amazonas brasilero con un cargamento de cocaína colombiana cargada inicialmente en Leticia y oculta dentro de listones de madera de cedro brasilero.
El barco había llegado el 19 de abril al puerto de Bayboro, en San Petersburgo (Florida), donde la DEA, que habría sido alertada por una carta anónima, optó por dejar desembarcar parte de la droga, que fue llevada a una bodega de propiedad del griegocolombiano Mike Tsalickis, dueño también del Amazon Sky, y personaje legendario con antecedentes delictivos en el Amazonas colombiano, acusado de contrabando de pieles y animales salvajes, así como de organizar siniestros safaris para cazar bestias y, según la leyenda, también indios amazónicos. Al lado de Tsalickis cayeron dos colombianos, Fredy Pérez y Pedro Narváez, y en el momento de hacer el anuncio, los agentes federales aseguraron que el cáculo del peso de la droga decomisada era de más de 4 toneladas.

Las autoridades norteamericanas trataron de presentar el caso como una prueba de los conflictos entre los carteles de Cali y Medellín. Tsalickis al parecer trabajaría para el Cartel de Cali y, según los federales, se podría concluir que la carta anónima había sido enviada por gente del Cartel de Medellín. Sin embargo, SEMANA pudo establecer que Tsalickis ha sido un hombre asociado siempre con Evaristo Porras, el gran capo colombiano del Amazonas y quien se encuentra estrechamente vinculado al Cartel de Medellín. Claro que Tsalickis parece ser también socio de Gilberto Rodríguez y José Santacruz, quienes según las autoridades norteamericanas, son los jefes del Cartel de Cali. Según las informaciones recogidas en Colombia, la explicación sería que sí hay un enfrentamiento entre los carteles de Cali y Medellín, pero no entre Rodríguez y Santacruz, y la gente de Pablo Escobar en la capital antioqueña. O, mejor dicho, que el Cartel de Cali que estaría enfrentado a Escobar y Cia. no sería el de Rodríguez y Santacruz, sino el de otros capos menos conocidos, pero no por ello menos importantes y siniestros, quienes serían los que realmente estarían suministrando la información contra el Cartel de Medellín, tanto a las autoridades colombianas como a las norteamericanas.

Pero más allá del enredo de la telaraña de los carteles y sus luchas intestinas, los episodios de la semana pasada parecían mostrar también una especie de competencia entre las autoridades norteamericanas y colombianas, por ver quién captura más droga. Emulación válida y útil si se quiere, en la medida en que estimula la lucha contra el narcotráfico. Pero de todas maneras, emulación que refleja cuánto hay de conflicto político internacional en todo el asunto.
Para despejar cualquier duda respecto a este punto, basta señalar un hecho que no puede verse sólo como algo curioso. A partir de este año, el Ejército colombiano--con los golpes de Medellín y, la semana pasada, de Puerto Berrío--se decidió finalmente a comprometerse en la lucha contra el narcotráfico. Y la semana pasada, el gobierno de Washington anunció que, por primera vez en la historia, el Ejército norteamericano estaba autorizado a intervenir en esta lucha.
Sobre el caso colombiano, un alto oficial del Ejército dijo a SEMANA que "nosotros no estamos muy contentos con esto, pues creemos que se corre un gran riesgo por el poder corruptor del narcotráfico, pero ante la presión de la opinión pública nacional e internacional, e incluso debido a las sugerencias de algunos representantes del gobierno americano, no nos ha quedado más remedio que salvar el honor del Ejército colombiano y meternos de lleno en esta lucha". Si es verdad que ha habido "sugerencias" del gobierno norteamericano, eso explicaria que Colombia hubiera "sugerido" en reciprocidad el compromiso del Ejército norteamericano en la misma lucha.

Una lucha que, aun después de los golpes de la semana pasada, sigue planteando interrogantes. Se supone que, sumando los golpes del Magdalena Medio y La Florida, el total de la cocaina incautada ronda las 10 toneladas, de distintos niveles de pureza entre el 25% y el 98% Se supone que los distribuidores norteamericanos podrían haber rendido esas 10 toneladas convirtiéndolas en unas 14 ó 15, que vendidas al menudeo habrían producido--a 50 dólares el gramo- unos 750 millones de dólares. Si todas las semanas se dieran golpes como los de la semana pasada--lo cual resulta prácticamente imposible--el total de droga decomisada en un año sería de unos 37 mil millones de dólares. Algo significativo, sin duda, pero insuficiente para erradicar el narcotráfico si se tiene en cuenta que el mercado de la coca en las calles de las ciudades norteamericanas vale anualmente unos 150 mil millones de dólares unas 4 veces más de lo que se podría detener si todas las semanas del año fueran como la pasada. --
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