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| 11/27/2016 5:04:00 PM

“En Colombia se tumba la selva para meter vacas”

El ambientalista José Yunis dirige Visión Amazonía, una de las estrategias más ambiciosas para proteger los bosques. Hoy estos representan más del 50 por ciento del territorio colombiano, pero están en serio peligro.

Semana.com: Usted dirige un programa con un nombre muy simbólico: Visión Amazonia. Cuéntenos qué tanta visión de la Amazonia siente que tiene el país…

José Yunis: El país ha tenido una consistente política de protección del Amazonas. Basta recordar esfuerzos recientes como la declaración de la Reserva de la Macarena en 1948, la reserva forestal del Amazonas en 1959, la declaratoria de parques nacionales y territorios indígenas en las décadas de los 80, 90 y 2000.  Hemos hecho mérito para proteger la Amazonia. Ahora debemos reforzar esa política de protección con una nueva Visión para la Amazonía de manera que esta sea próspera y competitiva pero respetuosa del bosque, sin talar la vida para poner media vaca por hectárea. Un gobernador dice que no quiere ver que se sigan talando bosques para sembrar vacas. Por ahí es.

Semana.com: ¿Qué tanta selva amazónica tiene Colombia?

J.Y.: El dato más reciente del IDEAM (2015) dice que el país tiene 59,6 millones de hectáreas de bosque natural, es decir, el 52 % del territorio. No muchos países pueden decir que tienen más de la mitad de su territorio en bosques. Gran parte de estos bosques están concentrados en la Amazonia y representan el 67 % del total con, cerca de 40 millones de hectáreas en general en muy buenas condiciones de conservación. Incluso en el contexto de la gran cuenca del río Amazonas se ha establecido que las áreas mejor conservadas se encuentran en el Amazonas colombiano, principalmente asociadas al PNN Serranía de Chiribiquete. Otras áreas boscosas muy importantes para el país están en el Pacífico colombiano, la Serranía de San Lucas, en el Paramillo, Catatumbo, la Sierra Nevada de Santa Marta, la Cordillera Oriental y el gran macizo colombiano.

Semana.com: ¿Qué significa para un país tener la mitad del territorio nacional en bosques?

J.Y.: En el mundo hay cada vez más demanda de recursos forestales y menos acceso o disponibilidad de ellos. La gestión sostenible del bosque, la que se hace bien y cumpliendo la normatividad, es un potencial enorme de riqueza. Ni qué hablar de los productos no maderables o secundarios del bosque para base de cosméticos, medicinas, alimentos o turismo. Pero si no lo entiendes o no lo valoras, no sólo no le das el uso apropiado, sino que lo sigues tumbando. Visión quiere cambiar ese chip, dar alternativas. En términos ambientales, es nuestra contribución a la estabilidad del clima planetario, pero en lo local, asegurar nuestra propia agua, la cual llega a los Andes desde el océano Atlántico gracias a los vientos y la selva, lo que también origina del agua de la cuenca amazónica.

Semana.com: ¿Qué otros significados tiene?

J.Y.: Nuestros bosques tropicales contienen gran parte de la biodiversidad del planeta, miles de especies, miles de adaptaciones y posibilidades de riqueza. Una de cada diez especies del mundo se encuentra en los bosques de Colombia. Eso nos da una oportunidad enorme de generación de riqueza y prosperidad si los investigamos y explotamos de manera sostenible. Las regalías de ciencia y tecnología deberían ser dirigidas a su investigación.

Semana.com: ¿Cuáles son los peligros hoy para ese estatus de Colombia como un país muy rico en bosques?

J.Y.: El principal peligro es que día a día esa selva está siendo arrasada en muchos lugares sin generar un uso eficiente de la tierra, mayor valor o riqueza para el país. Tenemos motores de deforestación aberrantes como la tumba de bosque para convertirlo en pastizales, y otros preocupantes como que cerca del 31 % de la deforestación del 2015 estuvo asociada a cultivos de coca. Otro generador de deforestación es la expansión de la infraestructura vial en sitios como el occidente del departamento del Guaviare, donde desde hace más de tres años sin mediar ningún control se estableció la carretera marginal de la selva que pretende conectar Caquetá con la Orinoquia colombiana. Y obvio, está la amenaza de la minería ilegal, principalmente de oro.

Semana.com: En términos generales, ¿cómo es la deforestación en la Amazonia?

J.Y.: Según el IDEAM, se deforestaron 124.035 hectáreas en el 2015, de las cuales la región de la Amazonia concentra el 46 %, es decir, 57.000 hectáreas convertidas principalmente a pastos. Existe un arco de la deforestación que va del Putumayo en límites con Ecuador, continúa por el norte de Caquetá, va por el Sur de Meta y finaliza en el nororiente de Guaviare. En tan solo 10 municipios de la región se presenta el 37 % de la deforestación del país, concentrada en Cartagena del Chairá, San Vicente del Caguán, San José del Guaviare, La Macarena, Puerto Guzmán, Puerto Leguízamo, Cumaribo, Solano, El Retorno y Calamar. Ahí tenemos que priorizar esfuerzos, por supuesto.

Semana.com: ¿Por qué esos municipios sufren tanta deforestación?

J.Y.: Por un lado, son los que tienen más cercanía con Huila, Tolima, Meta y se conectan por la carretera con los Andes. Florencia es la capital del Amazonas colombiano no sólo por su importancia económica, sino por su importante población. Por allí se llega a las tierras nuevas. Adicional a lo anterior, dichos municipios han sufrido la guerra con las FARC, los cultivos ilícitos, conflictos por petróleo y minería. Ahora tenemos un nuevo fenómeno y es el mercado irregular de tierras, con el ingreso de grandes capitales que están comprando cientos de hectáreas para pastizales. Este es un hecho relativamente nuevo que estamos investigando y en el cual haremos especial esfuerzo para controlar y vigilar.

Semana.com: ¿Para qué compran tanta tierra?

J.Y.: Para meter vacas, para arrendarlas o simplemente para hacer inversiones especulativas. Todo tiene mucho que ver con el futuro de esos lugares en el posconflicto. Muchos esperan que estas tierras se valoricen. Esos municipios viven muy vinculados a la expectativa de lo que pueda pasar con el Acuerdo de Paz y con el futuro de las FARC, pues al no ejercer el control territorial que tenía la guerrilla en la zona, se está accediendo a áreas que históricamente estuvieron vedadas.

Semana.com: ¿Qué expectativas tiene la región amazónica con la firma de la paz?

J.Y.: Al principio habrá brotes de deforestación por el cambio de control territorial como lo estamos observando. Después, con mayor institucionalidad y proyectos que se están emprendiendo, esperamos se controle y baje progresivamente.

Semana.com: ¿Cómo nace el proyecto de visión Amazonas?

J.Y.: Varias situaciones confluyeron en lograr esta iniciativa nacional e internacional para proteger los bosques amazónicos. Inicialmente, la ampliación del parque nacional natural la Serranía de Chiribiquete y la idea de proteger su  zona amortiguadora. El avance en las negociaciones de la convención de cambio climático por generar un mecanismo de reducción de emisiones por deforestación permitió que países como Noruega, Alemania y Reino Unido decidieran establecer un acuerdo de pago por resultados en la reducción de la deforestación. Las discusiones se concretaron en apoyo a un programa en la Amazonia colombiana para frenar la deforestación y proteger el PNN Serranía de Chiribiquete.

Semana.com: ¿Por qué fue tan importante la ampliación de ese parque?

J.Y.: Primero, por la magnitud. Pasó de ser un parque de 1,3 a 2,8 millones de hectáreas, el tamaño de Bélgica. El PNN Serranía de Chiribiquete condensa vestigios del escudo guyanés, una de las primeras formaciones rocosas del planeta, que dio origen a los Tepuyes, esas islas rocosas en medio de un mar de árboles; diversidad de cientos de plantas y animales en perfecto estado de conservación, incluso de especies forestales que han desaparecido de otras partes de la amazonia; permite y asegura la existencia de grandes mamíferos como jaguar, dantas, venados, primates; una inmensa variedad de aves, insectos, reptiles, anfibios. Chiribiquete es también sinónimo de la relación ancestral del hombre con el bosque, un sitio con excepcionales vestigios de arte rupestre y pictográfico muy antiguos. Finalmente, los trabajos de Roberto Franco, a quien recordamos aquí, evidencian la presencia de grupos indígenas no contactados que aún deambulan por el área.

Semana.com: ¿Por qué es importante el acuerdo de París para Colombia?

J.Y.: No sólo permite gestionar recursos de cooperación internacional para contribuir a la reducción de la deforestación y emisiones en la lucha global contra el cambio climático como Visión Amazonia entre otras, sino que se aporta un marco conceptual y legal para combatir el calentamiento planetario.

Semana.com. ¿La meta en el acuerdo de París para Colombia es una deforestación de 0 en el Amazonas?

J.Y.: En el plan nacional de desarrollo 2014-2018 se establece que hay que bajar la deforestación a nivel nacional y pasar de 120.000 a 90.000 hectáreas anuales. Desde la declaración en Copenhague Colombia propuso llegar a una deforestación neta 0 si contábamos con el apoyo internacional. En ese camino vamos, y obviamente el acuerdo de París es un nuevo impulso a esos compromisos nacionales e internacionales.

Semana.com: ¿Cuál es la línea de ruta 2017 de Visión Amazonia?

J.Y.: A nivel productivo, estaremos implementando los pactos de deforestación 0 con asociaciones campesinas. Con indígenas estaremos financiando sus planes de vida. A nivel intersectorial trabajaremos con el Ministerio de Agricultura para que haya una oferta institucional especial para la región; con mintransporte y la región trabajaremos para definir el plan de expansión vial. Reforzaremos medidas de control y vigilancia en lo inmediato. Estaremos invirtiendo 24,5 millones de dólares en esos propósitos en 2017.

Semana.com: ¿Con el tema de la cooperación internacional, con los 125 millones, se podría decir que es un proyecto demasiado ambicioso en comparación con lo que pasa en otros países?

J.Y.: Creo que es un esfuerzo decente, una cooperación que llega en un momento oportuno para Colombia. Alemania, Noruega e Inglaterra van a poner 125 millones de dólares en cinco años para reducir la deforestación, recursos que no teníamos para combatir este fenómeno. Como el de cooperación es un dinero que llega y se va, lo que importa es aprovecharlo bien para generar las condiciones nacionales que nos permitan controlar la deforestación de manera permanente una vez esta se acabe. Vamos a aprovechar esta oportunidad.

Semana.com ¿Cómo se mide ese cumplimiento?

J.Y.: El acuerdo es de pago por resultados en reducción de la deforestación. El sistema de Monitoreo y reporte del Ideam da el dato de la deforestación cada año. El promedio de nuestra deforestación en el Amazonas ha sido de 83.000 hectáreas anuales promedio del 2000 al 2012. Mientras más bajemos de 83.000 hectáreas se generan los pagos, que se tasan en toneladas de dióxido de carbono equivalentes que no se emitieron a la atmósfera. Gracias a las reducciones de deforestación que se generaron en los años 2013 y 2014 obtendremos los 24,5 millones que invertiremos en el 2017. Tenemos que convertir esa suma en acciones en la región que reduzcan aún más la deforestación. 

*Esta entrevista es parte de la serie "Guardianes de la Selva", realizada gracias al apoyo de la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN), la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA) y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI). 

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