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| 4/30/2001 12:00:00 AM

Guayabo corrupto

Las denuncias del diputado Bernardo Guerra le costaron la salida del país. Estas son algunas de ellas.

El 2 de marzo Bernardo Guerra Hoyos salió de Medellín en un viaje sin tiquete de regreso. Guerra Hoyos, de 36 años, diputado de la Asamblea Departamental de Antioquia, abandonó el país porque consideró quelas amenazas se habían estrechado.

Guerra Hoyos se fue al exterior, según él mismo afirma, debido a las graves denuncias que venía haciendo en los últimos tres años que tenían que ver, entre otras cosas, con la Beneficencia de Antioquia, la construcción de una carretera en San Pedrito y la existencia de un cartel político de la corrupción (ver entrevista). Y en particular con los despilfarros y malos manejos en la empresa oficial que más beneficios genera a los paisas: la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), generadora del 60 por ciento de los recursos de ese departamento.

Uno de los últimos debates de Guerra fue sobre el licor de degustación que regala la FLA. Las degustaciones son un instrumento de promoción normal en el país. Pero mientras en otras empresas son objeto de controles estrictos, en la FLA depende por completo de la honestidad del gerente de turno.

Desde 1996 el hoy candidato a la Presidencia Alvaro Uribe autorizó, como gobernador de Antioquia, la entrega de degustaciones hasta el 1 por ciento de las ventas anuales proyectadas y del 0,1 por ciento para relaciones públicas. Igualmente les señaló a los distribuidores el 3 por ciento sobre sus compras.

Pero dos años más tarde Bernardo Posada y Alvaro Pío Valencia, los dos gerentes que nombró el entonces gobernador Alberto Builes, manejaron por cuenta de estos porcentajes cifras tan elevadas que Guerra Hoyos decidió someterlas al debate: “Mientras las ventas decrecieron en un 20 por ciento el licor de degustación pasó de 4.200 millones de pesos en 1998 a 6.600 millones en 1999 hasta llegar a 12.000 millones en 2000”. En contraste, las degustaciones de la Empresa de Licores de Cundinamarca ascendieron en el año pasado a 742 millones de pesos y los de la Licorera de Caldas a 439 millones. Alvaro Pío Valencia defiende esos incrementos. “Estudios de Fedesarrollo nos señalaban que las ventas de aguardiente bajaban cada vez más y era preciso atajar esa tendencia con más degustaciones“.

El negocio de la venta ilegal de licores destinados a la degustación generaba ganancias astronómicas para los responsables. El nuevo gobernador, Guillermo Gaviria, instruyó para que la FLA retome las etiquetas de seguridad para los licores de degustación y las tapas de colores para identificar los destinos. Así mismo, pidió incrementar los controles y ordenó gravar las degustaciones con los impuestos que antes se cobraban en el lugar de destino. “Vamos a implementar el cobro de los impuestos al consumo aquí para que se pierda el negocio del carrusel”, asegura Gaviria.

Por ahora las cifras están a favor de la nueva gestión de la FLA. En lo corrido del año sus ventas han aumentado 20 por ciento respecto al mismo período del año anterior. Ese podría ser el camino de la recuperación de una industria emblemática del departamento de Antioquia.
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