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| 10/20/2003 12:00:00 AM

Guerra en el Macizo

Durante ocho días la guerrilla se tomó Santa Rosa, Cauca, y con esta demostración de fuerza logró que la mirada del país se posara en este olvidado rincón.

Los primeros soldados que llegaron al casco urbano del municipio de Santa Rosa, después de ocho días de bloqueo por parte de la guerrilla a este pequeño municipio de la denominada bota caucana, se llevaron una grata sorpresa. Como iban a la vanguardia de las tropas, con afán por llegar lo más pronto posible a su objetivo, se habían alejado demasiado de sus líneas de intendencia y llevaban tres días sin abastecerse de comida. Cuando los habitantes de Santa Rosa los vieron llegar se sintieron tan agradecidos por el esfuerzo que habían hecho los militares para llegar hasta su pueblo que salieron de sus casas y, aunque ellos también llevaban una semana sin conseguir alimentos, rebuscaron entre lo poco o nada que les quedaba para ofrecerles café y agua de panela.

El ingreso de las tropas de la Brigada Móvil Número 6 puso fin al cerco que durante ocho días le habían montado a la localidad 300 guerrilleros del frente 27 de las Farc y las brigadas móviles Domingo Laín y Lucho Quintero del ELN. Durante este lapso los subversivos no permitieron el ingreso de alimentos ni de los buses de las empresas Trans Tambo, Coomotoristas y Sotracauca. Además, con la llegada de los militares terminó de plano la prolongada ausencia, de por lo menos 20 años, según los cálculos de sus habitantes más viejos, del Estado y la Fuerza Pública. Esta afirmación parece una exageración pero no lo es. Santa Rosa es un pequeño municipio con 6.000 habitantes, ubicado al sur del macizo colombiano, sobre el territorio que se conoce como la bota caucana. Es uno de los 18 pueblos del departamento del Cauca que aparecen en la lista de los más vulnerables del país que hizo el Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas.

Una tragedia ajena desencadenó los hechos que lo volvieron noticia. Las Farc asesinaron al alcalde de Bolívar, Orlando Hoyos Méndez, el pasado 7 de octubre. Bolívar está a medio camino entre Popayán y Santa Rosa. Después de este crimen el comando de la Tercera División puso en marcha la Operación Macizo Colombiano Uno para retomar el control de esta región del suroccidente. Sin embargo no ha sido fácil para los 1.500 soldados de la Brigada Móvil 6 y las Fuerzas Especiales que los apoyan, comandadas por el coronel Ariel Gaitán, recuperar la zona. Los frentes guerrilleros que adelantaron la toma de Santa Rosa, ante el avance del Ejército, abandonaron el perímetro urbano para ubicarse en las montañas que rodean al poblado.

Para Floro Tunubalá está claro que la recuperación del control en Santa Rosa es una oportunidad de oro para que Alvaro Uribe venga a la zona y conozca la problemática de la región. "No es un reto ni una crítica pero lo que pido como representante del pueblo indígena es que el Presidente venga para que se entere de que este pueblo no sólo necesita apoyo militar sino que merece la atención de la patria y el desarrollo de sus posibilidades para mejorar la vida de los supervivientes", expresa, emocionado, Tunubalá. Santa Rosa terminará siendo ocupada por el Ejército en pocas horas o algunos días. La gente estará tranquila por un tiempo y luego este pueblo, perdido en el inconmensurable macizo colombiano, será recordado como un punto más en el mapa de un país en guerra que no les da tregua a los que viven solos y en silencio el abandono del Estado, al que sólo conocen a través de las botas y los fusiles del Ejército que los salvó.
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