Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/05/19 21:12

Desobediencia guerrillera en el pabellón 4 de La Picota

Los 503 combatientes de las FARC, recluidos allí, protagonizaron una jornada de no cumplimiento de las normas penitenciarias. Exigen ser sometidos al “régimen especial” que se acordó en La Habana.

En el patio 4 el hacinamiento sobrepasa el 92 %. Foto: Archivo SEMANA

La cárcel La Picota de Bogotá es uno de los centros penitenciarios más complejos de todo el país. Y no es para menos. Problemas de hacinamiento, poca o nula atención en salud a la población carcelaria, los guardias pertenecen a no menos de 10 sindicatos y el poco presupuesto para el traslado de reclusos son la constante.

A todo esto se suma la indisciplina en algunos pabellones, donde los presos se creen los dueños del penal. En los últimos días se ha sumado un nuevo elemento: en el patio 4, donde están recluidos cerca de 503 guerrilleros, comenzaron una lenta pero preocupante jornada de desobediencia a las normas penitenciarias.

Guardias del Inpec le contaron a Semana.com que el miércoles y el jueves los detenidos, muchos de ellos sindicados y otros condenados, se unieron con el único fin de exigir a las autoridades que los incluyan en el “régimen especial” de justicia que acordaron el Gobierno y esa guerrilla en La Habana.

Aun cuando no eran claras sus peticiones, los reclusos de ese pabellón solicitaron no ser parte del régimen penitenciario que consiste en el conteo de personal cuando despunta la luz del día, filas para reclamar los alimentos y no ingresar a las celdas en los horarios establecidos, entre otros requerimientos, aquellos que hacen sentir el rigor de una prisión. El tema fue confirmado por las directivas del Inpec.

“Durante estos dos días eso fue precisamente lo que no hicieron los guerrilleros. No atendieron las órdenes, no bajaron al conteo y, aunque no hubo un motín, sí aplicaron una indisciplina que en un primer momento fue difícil de controlar”, dijo un miembro de la guardia a este portal.

Otro directivo del penal que pidió la reserva de su nombre afirmó: “Lo único que quieren los reclusos que pertenecen a las FARC es que los miren como niños bonitos y no les digan nada. Incluso han llegado a amenazar a la guardia”.

Ante la situación que se podría salir de control, las autoridades intervinieron el lugar. Fuentes aseguran que se realizó una requisa general y se decomisaron algunas cosas como celulares, estupefacientes y bebidas alcohólicas artesanales y armas cortopunzantes.

El tema no es de poca monta, pues con el avance de los diálogos de paz, los reclusos pretenderán obtener prontos beneficios que, en su caso particular, no han sido definidos.

 

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